Familia teme por salud de tico detenido por ICE
La familia de Ulises Cerdas Hernández, un tico detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), está sumamente preocupada por su salud.
Según sus allegados, exámenes médicos recientes indicaron que presenta deshidratación severa, presión arterial alta y prediabetes. Cerdas es uno de los 77 costarricenses que permanecen bajo custodia de ICE.
El generaleño se encuentra retenido en el Moshannon Valley Processing Center, considerado el centro de detención de migrantes más grande del noreste de Estados Unidos. Las instalaciones están ubicadas en el municipio de Decatur, condado de Clearfield, Pensilvania.
Yolanda Romero, esposa de Cerdas, conversó con él el miércoles 23 de septiembre y este le informó sobre su estado de salud.
El domingo 20 de septiembre, Ulises comunicó a un juez estadounidense que quería acogerse a una salida voluntaria. Según Romero, las autoridades aceptaron la solicitud. Sin embargo, la familia no ha recibido información que indique que lo enviarán pronto a Costa Rica.
Romero teme que las autoridades prolonguen su detención o lo trasladen a otro centro que no cuente con una atención médica adecuada. Le preocupa especialmente que su esposo necesita medicamentos para controlar la presión arterial, pues un manejo inadecuado de esa condición podría poner en riesgo su vida.
La esposa solicitó a la Cancillería y a las demás autoridades costarricenses que intercedan para acelerar su regreso al país y evitar una tragedia como las muertes de Randall Gamboa y Carlos Marchena.
La detención del tico
Cerdas, de 64 años, es generaleño y reside desde hace tres años en Estados Unidos junto con su esposa y sus dos hijos.
El viernes 7 de agosto salió de su casa alrededor de las 6:00 a.m. para dirigirse al trabajo. Sin embargo, varios agentes lo interceptaron cuando se encontraba dentro de su vehículo. Durante la detención, incluso quebraron el vidrio de una de las ventanas traseras.
La familia vivía en la ciudad de Elizabeth, condado de Union, Nueva Jersey. El matrimonio emigró a Estados Unidos para estar cerca de sus hijos: uno permanece en condición migratoria irregular y la otra cuenta con residencia.
Al salir de su casa, Ulises observó una camioneta negra estacionada y a una persona con una computadora, pero no les prestó mayor atención. Minutos después llegaron dos vehículos: uno se colocó frente a su automóvil y otro detrás para bloquearle el paso.
Ulises logró llamar a su cuñada, con quien trabajaba, y le dijo: "Susana, es ICE. Me están desbaratando los vidrios del carro", antes de que los agentes lo detuvieran.
Traslados entre centros de detención
Inicialmente, las autoridades llevaron a Ulises a un centro de detención del condado de Union, donde permaneció durante el fin de semana. Posteriormente, ICE lo trasladó a Pensilvania.
Entre Elizabeth y el centro de detención hay aproximadamente 410 kilómetros, lo que representa un viaje de más de cuatro horas.
Su esposa y uno de sus hijos no pueden visitarlo debido a su condición migratoria, pues temen que los agentes los detengan si ingresan a las instalaciones.
Deterioro de su salud
Según Romero, Ulises siempre había gozado de buena salud y no padecía enfermedades. No obstante, su condición se ha deteriorado desde que permanece en el centro de detención.
El personal médico le realizó exámenes y electrocardiogramas, además de suministrarle medicamentos para regular la presión arterial. De acuerdo con su esposa, también le aplicaron una inyección para prevenir un infarto.
Romero cuestionó, además, la calidad de los alimentos que reciben los detenidos. Aseguró que les sirven comida que "no se la comería ni un animal".



