Familia pide justicia: una semana después no hay detenidos por mortal atropello en Santa Ana
La familia de María José Hernández Vargas, de 31 años, denuncia que el caso por su muerte sigue sin sospechosos identificados una semana después del atropello que le costó la vida en Lindora de Santa Ana. La joven, madre de dos hijos, murió cuando un vehículo la atropelló mientras regresaba a su casa en una bicimoto, al terminar su jornada laboral.
El accidente ocurrió la madrugada del viernes 31 de julio. El vehículo involucrado, de alta gama, quedó abandonado en el lugar: sus ocupantes huyeron tras el impacto.
"No tenemos respuestas"
Don Luis y doña Alexandra, padres de la víctima, conversaron con CR Hoy y aseguraron que aún no reciben información sobre avances en la investigación por parte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
La incertidumbre, afirman, les ha provocado angustia, frustración e indignación. En especial, les preocupa que existan fotografías y videos en los que se observa a tres personas descender del vehículo involucrado y que, hasta el momento, ninguna haya sido identificada.
La familia cuestiona que, pese a tratarse de un automóvil moderno y de una zona con abundantes cámaras de seguridad, la investigación todavía no haya permitido individualizar a los presuntos responsables. También lamentan que quienes viajaban en el vehículo no se hayan presentado voluntariamente ante las autoridades.
Don Luis también criticó que el accidente ocurriera a pocos metros de una delegación policial y de una base de la Cruz Roja, sin que, según él, se lograra identificar a quienes huyeron del sitio.
Familia habla de posibles sospechosos
De acuerdo con los familiares, uno de los posibles sospechosos sería un extranjero. Aseguran, además, que según versiones difundidas por conocidos, publicaciones en redes sociales y otros relatos, los ocupantes del vehículo habrían sido recogidos poco después por otro automóvil de alta gama, que los trasladó hasta un residencial en Santa Ana.
Esa información, recalcaron, no les ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.
Ante esa posibilidad, temen que alguno de los presuntos involucrados abandone el país antes de ser identificado. También consideran que el paso del tiempo podría dificultar la obtención de pruebas sobre un eventual consumo de alcohol o drogas.
"Era una mujer que tocaba el corazón de la gente"
Mientras esperan justicia, la familia también quiso recordar a María José. Doña Alexandra contó que han recibido numerosas muestras de apoyo de familiares, amistades y conocidos de su hija, a quien describió como una persona que "tocaba el corazón de la gente".
También la recordó como una mujer trabajadora, valiente y completamente entregada a sus dos hijos.
"Ella se dividía en dos personas porque era madre y padre. Yo vi con mis propios ojos cómo mi hija podía haber llegado a las 6:00 a. m. del trabajo y empezar a alistar a su hija menor para llevarla a la escuela. Luego regresaba y se ponía a estudiar con el mayor, que está en sexto grado y preparándose para las pruebas nacionales", relató don Luis.
El padre explicó que su hija prefería asumir sola sus responsabilidades antes que pedir ayuda: no por falta de apoyo, sino porque le daba vergüenza solicitar favores.
Doña Alexandra, por su parte, aseguró que comunicar la noticia a sus nietos fue uno de los momentos más difíciles que ha enfrentado.
"La dejaron tirada en la calle como si fuera un saco de basura", lamentó doña Alexandra.
"Ella era un ser humano excepcional como madre, como hija y como hermana", añadió.
¿Cómo se enteró la familia?
El relato de don Luis también reconstruye las horas previas al hecho que investiga el OIJ. Mantenía una comunicación constante con su hija: ella siempre le avisaba cuándo salía del trabajo o si iba a retrasarse.
La madrugada del accidente, alrededor de las 3:00 a. m., María José le escribió que tenía hambre y que iba a comer algo antes de volver a casa. Cerca de las 4:00 a. m. le avisó que ya iba rumbo a su vivienda. Diez minutos después ocurrió el accidente.
Al ver que no llegaba, don Luis pensó, alrededor de las 5:00 a. m., que quizá había sufrido un desperfecto mecánico. A las 6:00 a. m., al ver que seguía sin aparecer, decidió salir a buscarla.
"Yo fui la última persona con la que ella habló", recordó.
Al llegar al sitio del accidente reconoció de inmediato la bicimoto de su hija. Creyó, en un inicio, que la habían trasladado a un hospital, pues no vio el cuerpo en la carretera. Los socorristas le confirmaron que había fallecido.
El impacto lanzó el cuerpo varios metros hasta una cuneta, donde sufrió múltiples fracturas, según relató.
"Llegué y les dije: ‘Esa es la motito de mi hija, deme buenas noticias, dígame que está en el hospital'. Pero me respondieron: ‘No, lamentablemente ella falleció'. Ahí empecé a llorar", recordó.
"No queremos que el caso quede impune"
Doña Alexandra afirmó que los últimos días han sido emocionalmente agotadores por el proceso fúnebre y el esfuerzo de mantenerse fuerte para apoyar a sus nietos.
"Mi nieta menor a veces llega y me dice: ‘Abuelita, extraño a mamá'. Eso me mata. Pero Dios me ha dado sabiduría para seguir adelante por ellos", expresó.
Agradeció las muestras de solidaridad y las oraciones recibidas desde distintos sectores del país, y pidió a las autoridades judiciales que el caso avance y no quede sin responsables.
"Les pido, como madre y como abuela, que nos ayuden para que se haga justicia. No es justo que este caso quede impune. Mi hija era una mujer excepcional y merece que se esclarezca lo ocurrido", concluyó.


