Experto: Privación de condiciones para menores en pobreza los acerca al crimen
Bandas criminales asechan a menores en estado vulnerable para reclutarlos

Imagen con fines ilustrativos.
Las brechas socioeconómicas en el país continúan ampliándose, afectando principalmente a los menores, quienes se encuentran en una situación vulnerable y son blanco fácil de las bandas criminales.
De acuerdo con datos recientes de la Defensoría de los Habitantes, el 38% de la niñez costarricense viven en contextos muy desfavorables. Estos, según la Defensoría y el Informe del Estado de la Nación 2023 son más propensos a caer en las redes del crimen organizado.
"Costa Rica muestra un abandono de sus ideales identitarios de desarrollo humano, lo que se evidencia en el incremento en los índices de violencia, y se confirma con las cifras de homicidios ligados con el narcotráfico que "se alimenta de jóvenes procedentes de hogares con fuertes carencias", detalla el documento.
De acuerdo con el director ejecutivo de Paniamor, Óscar Valverde, el entorno de privación en el que crecen estos menores los lleva a situaciones extremas, como la vinculación con actividades criminales.
Están creciendo en un entorno con una gran privación de condiciones, lo cual produce adolescentes que no continúan los estudios, ni están vinculados con el mercado laboral y por tanto tienen que recurrir a la economía criminal como único modo de subsistencia.
Las cifras de muertos en realidad es la expresión más grotesca de una situación de exclusión, desigualdad social y pobreza que ha venido fraguando en el tiempo, explicó Valverde.
Asimismo, según detalla la directora del Área de Niñez y Adolescencia de la Defensoría de los Habitantes, Laura Fernández, actualmente, muchos menores viven en contextos muy desfavorables y el porcentaje se incrementa en las zonas costeras y fronterizas.
Los niños en pobreza y pobreza extrema, que son 4 de cada 10, son vulnerables a la exclusión estudiantil. Una vez fuera del sistema educativo son presa fácil de los grupos de crimen organizado
El control social también está fallando: la familia, los vecinos, la escuela, los espacios de recreación que deberían acompañar y proteger a los jóvenes no está actuando en el momento oportuno. Cuando un adolescente cae en la cárcel, todo el sistema falló en su conjunto, pues nadie actuó a tiempo, aseguró Fernández.
Solo en junio de este año, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) registró 406 homicidios, de los cuales el 56% estuvieron vinculados con la delincuencia organizada.
De las muertes contabilizadas, 9 eran jóvenes entre los 12 y 17 años, pese a que no es una cifra grande, las autoridades señalan que los menores son los más buscados por los delincuentes para que cometan delitos y participen en sicariato.
Reclutamiento de jóvenes
Vestimenta, teléfonos y poder es lo que ofrecen las estructuras criminales a los jóvenes para la comercialización ilícita de drogas dentro de los centros educativos o en las calles.,
Según indicó a CRHoy.com la Sección Penal Juvenil del Organismo de Investigación Judicial (OIJ, de esta manera, las estructuras criminales acaparan a los jóvenes entre los 14 y 17 años, quienes son el perfil principal que buscan los delincuentes.
La forma de operar de estas estructuras es visualizando a su víctima para posteriormente acercase a ellos, ofrecerles vestimenta, teléfonos, dinero, 'poder' y así reclutarlos. Así, los narcotraficantes expanden su negocio ilícito dentro de los colegios, bajo un poder de convencimiento "atractivo" hacia los menores.
Normalmente, lo que hacen es que tratan de darles a estas personas algún tipo de poder, que ellos (los colegiales) se sientan empoderados y este, menor de edad, trata de acercarse a esa investidura o de ese 'acuerpamiento' que reciben por parte de las organizaciones.
El gancho que utilizan es que les ofrecen vestimenta, teléfonos celulares, poder, pues ese es el método que utilizan para poder enganchar a la población juvenil y pues realizar su actividad ilícita dentro del colegio, explicó el investigador de la Sección Penal Juvenil del OIJ, Danny González.
Incluso, a nivel de crimen organizado, muchos menores ya se han visto en vueltos en estos delitos.
De acuerdo con las autoridades, ellos contabilizan casos donde jóvenes menores de 18 años son detenidos en delitos de sicariato.
"No solo son casos donde participan en venta de droga, sino, que también tenemos casos donde hay menores involucrados en sicariato, y vamos a lo mismo, reclutan a jóvenes en situaciones desfavorables, vulnerables", explicó González.
Falta de inversión como causante
La falta de inversión y herramientas para que los jóvenes permanezcan en el sistema educativo llega a ser incluso un detonante para que el menor se exponga.
Según detalla el investigador del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de Niñez y la Adolescencia (Ineina) de la Universidad Nacional UNA), Pablo Chaverri, el sistema con tantos recortes presupuestarios expone a gran cantidad de menores, principalmente, aquellos que viven en pobreza y pobreza extrema.
¿cuáles son las herramientas que les estamos dando? ¿Les estamos dando cuadernos y lápices? ¿Les estamos dando libros? ¿O les estamos dando puñales?, ¿armas?, ¿drogas?
Cuando el sistema educativo deja de proveerles lápices, cuadernos y otros artículos a los estudiantes, es donde se crea esos espacios negativos, donde los menores terminan reclutados para grupos criminales, aseguró Chaverri.
Según el IX Informe del Estado de la Educación, se señala que la inversión social en educación por habitante cayó un 6.4% en términos reales durante el período 2017-2021.
"Esta situación ha afectado los programas de equidad destinados a promover el acceso y la permanencia de la población estudiantil en condición de pobreza en el sistema educativo", detalla el informe.
Los investigadores destacan que, en 2015, el país invirtió 181 mil millones de colones en programas de equidad, cifra que aumentó hasta alcanzar su punto más alto en 2019 con 268 mil millones.
Ante esto, se estima que esta inversión ha disminuido a 197 mil millones de colones. Esto significa que, en cuatro años (De 2019 a 2023), estos programas han perdido casi una cuarta parte de su poder adquisitivo.