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Exjefe de Buzano negó que sospechoso se hiriera la mano en su trabajo; Fiscalía cree que fue durante el femicidio

Por José Adelio Murillo | 26 de Feb. 2026 | 6:51 pm

Hacia finales de febrero, cuando Nadia Peraza Espinoza ya tenía varios días de desaparecida, su pareja y hoy sospechoso del femicidio, Jeremy Mauricio Buzano Paisano, apareció con una cortada notoria en la mano izquierda. Desde que inició la investigación, dio versiones distintas a varias personas sobre el origen de esa lesión.

Una de ellas fue que, supuestamente, se cortó en su trabajo, pues laboraba en construcción. Sin embargo, Carlos Jarquín, quien era su jefe en ese momento, desmintió esa versión y aseguró que, más bien, Jeremy le dijo que la herida se la hizo durante un intento de asalto.

Según la investigación, Buzano ofreció varias versiones sobre el origen de la herida. A su maestro de obras le dijo que un indigente intentó asaltarlo y le cortó la mano con un cúter. A un amigo que le dio hospedaje le aseguró que se la había hecho con una estaca mientras trabajaba en construcción.

"Ese día tenía que llegar a trabajar. Manifestó que iba al hospital a que le atendieran la herida. Me mandó fotos desde el hospital vendado, ese mismo día por la tarde. Me dijo que lo intentaron asaltar dos indigentes saliendo de la casa o por la casa, que lo cortaron con un cúter, pero que no le robaron ni el teléfono porque mandó fotos de la herida", testificó este jueves.

A su padre adoptivo le refirió que se había cortado las venas porque se sentía mal, mientras que a un compañero de trabajo le indicó que tuvo un altercado con dos adictos de su barrio y que lo cortaron en la palma de la mano.

A Luis Daniel Reyes Espinoza, hermano de Nadia, le manifestó que había intentado cortarse las venas porque se sentía mal.

No obstante, en la valoración de Medicina Legal del 16 de mayo de 2024, cercana a la fecha de su detención, Jeremy indicó que, en una fecha que no recordaba —cree que en marzo de 2024—, mientras trabajaba en una construcción en San Josecito de San Rafael de Heredia, una varilla electrosoldada de 3/16 se introdujo superficialmente en la palma de su mano izquierda, entre las regiones tenar e hipotenar. Posteriormente, señaló que la varilla tuvo entrada y salida.

En la clínica de Cubujuquí de Heredia le suturaron la herida con dos o tres puntos y, según su relato, no le dieron medicamentos ni incapacidad. Ocho días después, afirmó que se quitó los puntos en su casa con unas tijeras.

La herida evolucionó con dolor, inflamación y eritema, sin secreciones. Reconsultó en la misma clínica, donde intentaron drenar la herida con un bisturí; sin embargo, le cortaron un vaso sanguíneo, le colocaron una venda compresiva y lo remitieron al Hospital San Vicente de Paúl.

En ese centro médico, al no haber especialista en cirugía vascular periférica, lo trasladaron al Hospital México, donde un especialista suturó el vaso y posteriormente la piel. Según dijo, no le dieron medicamentos ni incapacidad por no estar asegurado.

El 23 de febrero de 2024, Jeremy envió una imagen de su mano vendada a Carlos Jarquín Núñez. El 4 de marzo de 2024, aún tenía la herida sin sanar completamente y, al parecer, presentaba signos de infección.

Jarquín Núñez le regaló productos para que se cuidara la mano. El 31 de marzo de 2024, Jeremy le envió una fotografía por WhatsApp, en la que mostraba una cortada en una de sus manos, y le escribió:

"Mae antier me operaron… resulta que dejaron una arteria fisurada… el martes tengo cita en el México para que sepa".

El 2 de abril de 2024, remitió otra fotografía por WhatsApp, en la que se le observaba en un centro médico, y le indicó: "Mae, por eso le avisé que hoy tenía cita y el lunes fue que, legal, no aguantaba".

Ese mismo 23 de febrero de 2024, a las 5:44 a. m., Jeremy realizó una videollamada por WhatsApp a Verny Alberto Sevilla Jiménez y le enseñó una lesión profunda en una de las manos. Más tarde, a las 12:56 p. m., le comentó cómo lo atendieron en el centro médico y le solicitó ¢6.800 para una inyección.

El examen físico realizado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) señala que en la mano izquierda presentaba cicatrices en el dorso relacionadas con lesiones preexistentes —fractura del tercero, cuarto y quinto metacarpiano por un accidente de motocicleta ocurrido cuatro años antes—.

En la superficie palmar presentaba un granuloma piógeno en la base hipotenar, de 1,4 x 0,5 cm, doloroso a la palpación, indurado y sin secreciones. También se describen cicatrices violáceas levemente hipertróficas en la base de la región tenar, de 1,2 x 0,2 cm, de disposición vertical, así como otra en el borde cubital, también vertical, de 0,6 x 0,2 cm.

La mano conservaba el llenado capilar y los anexos, sin deterioro sensitivo, con pulsos adecuados y sin déficit funcional ni hipotrofias.

La lesión coincidió con el período de desaparición de Nadia Peraza Espinoza, entre el 20 y el 23 de febrero de 2024. La Fiscalía presume que la herida pudo haberse producido durante las labores de desmembramiento y desuello del cuerpo de la joven.

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