Etanol “Made in CR” será viable solo si se siembran miles de hectáreas de caña
(CRHoy.com). Uno de los supuestos con que el Poder Ejecutivo ha justificado el impulso a las mezclas de etanol en las gasolinas está muy lejos de aterrizar en la realidad.
Desde que se puso sobre el tapete el interés del gobierno en comercializar el producto a través de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), la reducción de las emisiones contaminantes asociadas al sector transporte y el desarrollo de una industria nacional ligada a la producción de caña de azúcar han sido dos de las principales cartas para convencer a la población de las "bondades" que traería el etanol. No obstante, el segundo aspecto no supone una tarea sencilla.
La intención con la que el gobierno ha vendido el plan del etanol contempla el siguiente extremo: la incursión del producto apalancaría el desarrollo de una industria productora local, asociada a distintos sectores encadenados mutuamente para un beneficio económico y de generación de empleo.
Pero, no todo es una maravilla de colores. El documento 'Estudio de factibilidad del proyecto de mezcla de gasolina con etanol a nivel nacional', elaborado en enero de 2020 por la empresa estatal, advierte que los requerimientos del proyecto superan la producción nacional actual.
A hoy, Recope debe comprar el etanol -o cualquier combustible- al menor precio posible, con los parámetros de calidad establecidos y sin importar el lugar de origen.
Para que la producción de etanol alcance éxito en el país –según el documento- el Poder Ejecutivo debe implementar políticas que privilegien la producción nacional, con contratos de largo plazo (mínimo 10 años) y fórmulas de precio 'transparentes' que eviten condiciones ruinosas.
Realidad y más hectáreas
La producción de caña de azúcar en Costa Rica está orientada a obtener azúcar como producto terminado. Mientras, el etanol se consigue a través de la melaza (un subproducto de la producción azucarera).
Si la mezcla de etanol en las gasolinas Súper y Regular se mantiene al 8%, en 2022 se requerirían 108 millones de litros de etanol y en 2039 –último año planificado en el estudio- se necesitarían 135 millones de litros.
A 2018 Costa Rica producía 45 millones de litros de etanol por año a partir de la melaza. No obstante, si se suman las capacidades de los ingenios Catsa y Taboga –únicos productores en el país- se podrían destilar 75 millones de litros anualmente.
El análisis realizado por Recope -con datos del período 2016-2018- detalla que existen 65 mil hectáreas sembradas de caña de azúcar. Sin embargo, para que la eventual producción nacional de etanol satisfaga la demanda, a 2039 se requeriría sembrar 14.800 hectáreas más de caña de azúcar con ese fin exclusivo.
Incluso, si se mantiene el esquema de producción de azúcar y obtención de etanol actual, se llegaría a un escenario inviable en razón de la indisponibilidad de tierras y un exceso en la producción.
De momento, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) estima que el país tiene capacidad para expandir el cultivo de caña de azúcar entre 30 mil y 60 mil hectáreas más.
"Utilizar el esquema de producción actual orientado hacia la producción de azúcar y la obtención de etanol carburante a partir de la melaza significaría ampliar el área de siembra de caña de azúcar desde 65 mil hectáreas actuales hasta 200 mil hectáreas. Por lo tanto, esta opción no es viable tanto por indisponibilidades de tierras como por el exceso de producción de azúcar. La ruta más adecuada para producir el etanol carburante que requiere el país es aquella que minimiza el área de siembra adicional, a la vez que mantiene la producción de azúcar y genera beneficios socioeconómicos al país. La opción más viable es utilizar todo el etanol que se produce a partir de la melaza, como subproducto de la industria azucarera, y adicionalmente sembrar más caña de azúcar orientada exclusivamente a la producción de etanol. Bajo este escenario se requerirían 14.800 hectáreas adicionales de caña de azúcar para cubrir la demanda a 2039", detalló el estudio de factibilidad elaborado por Recope.
Además, para producir localmente la cantidad de etanol requerida en 2039, se necesitaría aumentar la capacidad de destilación de 75 millones de litros por año a 135 millones por litros.
No está de más agregar que –en años recientes- el etanol producido en Costa Rica por Catsa y Taboga tuvo fines mayoritarios de exportación con promedios de hasta 30 millones de litros por año (hasta 2013 el principal mercado fue Estados Unidos).
¿Y por ahora?
En esta primera etapa del proyecto, que procura iniciar la comercialización de la mezcla de entre 5% y 10% en gasolina Súper en el segundo semestre de este año, el etanol provendría de Brasil (a base de caña de azúcar) o de EE.UU. (a base de maíz). No obstante, el estudio sugiere que el brasileño daría condiciones más ventajosas desde los puntos de vista económicos y ambientales.
El uso de etanol de caña de azúcar conllevaría una reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de 59%.
"Se estima que, una vez que el programa de etanol esté en completa vigencia (en 2022), se podría llegar a evitar la emisión de unas 235 mil toneladas métricas de Dióxido de Carbono Equivalente (CO2e) por año si el etanol es de caña de azúcar, o unas 130 mil toneladas métricas de CO2e equivalente por año, si es de maíz", añade el documento.
El plan aún tiene 2 aspectos trascendentales pendientes: la obtención de resultados a través de pruebas en vehículos voluntarios y la publicación de un decreto ejecutivo, emitido entre Casa Presidencial y el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), que determine el porcentaje de mezcla a utilizar.


