Estrés crónico: tan dañino para el corazón como la grasa y el sedentarismo
Es una amenaza que afecta al organismo de manera integral
El estrés crónico es tan dañino para el corazón como lo es tener una dieta alta en grasa y una vida sedentaria.
Un estudio publicado en 2017 en la revista médica británica The Lancet, utilizó escáneres cerebrales para mostrar cómo el estrés puede causar ataques cardíacos. Los mismos revelaron que las personas cuyos centros de miedo son más activos, también tienen un mayor riesgo de ataque al corazón o accidente cerebrovascular.
Juan Pablo Solís, cardiólogo e internista de la Torre Médica Momentum, afirmó que vivir estresado aumenta el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. "Siempre se ha considerado que el vivir estresado es un factor de riesgo (…) Genera que el cuerpo produzca una serie de sustancias y de hormonas de estrés y eso con el tiempo va dañando el organismo. No solo por pasar en niveles elevados de adrenalina, sino que se va a producir un envejecimiento arterial más acelerado", comentó.
Solís explicó que en ocasiones hay personas de 30 o 40 años cuyas arterias se comportan como si tuvieran 10 o 15 años más, todo producto del estrés. "Hay otros estudios que demuestran que estar con estrés psicológico constante aumenta 3 veces o más el riesgo cardiovascular, que es casi similar al riesgo que significa tener el colesterol alto, diabetes o el sedentarismo y obesidad", explicó el cardiólogo.
Dos tipos de estrés
El psiquiatra José Luis Salas explicó que hay 2 tipos de estrés: agudo y crónico. Además, afirma que es necesario comprender que no se puede separar el cuerpo de la mente y que todo hay que verlo de una manera integral.
Cuando hablamos de estrés pensemos en cualquier amenaza diaria que afecta el organismo de manera integral. Por ejemplo, el levantarse e ir a hacer un examen es enfrentar una situación de estrés: mi cuerpo se pone en alarma, se van a producir neurotransmisores como adrenalina, noradrenalina, hormonas, que hacen que el cuerpo y la mente se pongan en alerta para enfrentar la situación".
El médico explicó que este es un ejemplo de estrés agudo ("bueno"), que nos ayuda a enfrentar situaciones de la mejor manera.
El otro tipo de estrés que es el crónico o acumulativo ("malo"), y es el que más afecta a la salud. Este, a su vez, se puede dar por factores externos o internos.
Externos, como por ejemplo si todos los días voy a trabajar a una oficina que es ruidosa, que es caliente, puede ser que me acostumbre a eso, aunque al principio me incomode; pero eso no quiere decir que no tenga un impacto negativo para mi organismo. Puede hacerme andar más irritable, mi presión arterial puede subir, explicó Salas.
Los factores internos, por su parte, tienen que ver con la personalidad. Por ejemplo, una persona que es muy rígida, perfeccionista, exigente, que siempre está acostumbrada a hacer todo perfecto va a sufrir más estrés, porque no todo en la vida va a ser perfecto", explicó el psiquiatra.
Cuando el estrés avanza….
El psiquiatra explicó que el no dar un tratamiento oportuno puede generar afectación en el cerebro y puede precipitar trastornos de ansiedad, depresivos, ataques de pánico, generar problemas a nivel estomacal con úlceras o gastritis, a nivel social puede afectar las relaciones personales.
"Usted le puede añadir estilos de vida saludables para manejar el estrés: una buena dieta, hacer ejercicio, eso ayuda muchísima, técnicas de meditación como yoga, eso ayuda. Si no controlo el estrés me va a precipitar una enfermedad en el organismo", explicó el doctor Salas.
Atención oportuna
Melissa Céspedes, psicóloga de la Clínica Bíblica, explicó que el estrés crónico genera que las manifestaciones físicas y emocionales se extiendan por más tiempo de lo normal.
"Todos manifestamos estrés, pero el estrés crónico es cuando manifestamos esas tendencias físicas y emocionales todos los días y la mayor parte del día. Pasamos liberando sustancias, por ejemplo el cortisol que es la hormona del estrés, y pasamos en un estado de alerta. El cuerpo siempre está alterado", comentó Céspedes.
A nivel psicológico afecta las relaciones con la familia, la pareja y el trabajo. Pues la persona siempre está irritable, molesta, con exceso de energía o mucho cansancio, "hay procesos de fatiga excesiva que no mejora con reposo".
La psicóloga comentó que el tratamiento va dirigido a técnicas de manejo del estrés para las cuales primero se debe identificar la fuente del problema.
"Es muy importante el ejercicio físico que va muy de la mano del área psicológica, y técnicas de relajación que funcionan bien. Se usa la relajación progresiva, con imaginar panoramas que nos de tranquilidad, para motivar la parte sensorial y que la persona entre en un estado de relajación", comentó Céspedes.
