Estos hábitos pueden contribuir a reducir el riesgo de cáncer de mama

Una alimentación equilibrada, la actividad física y la reducción del consumo de alcohol pueden contribuir a disminuir el riesgo de cáncer de mama

Una alimentación equilibrada, la actividad física y la reducción del consumo de alcohol pueden contribuir a disminuir el riesgo de cáncer de mama.

La alimentación equilibrada, la actividad física y la reducción del consumo de alcohol forman parte de los hábitos que pueden contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Además, durante el tratamiento, una nutrición adecuada puede ayudar a los pacientes a mantener su estado nutricional y afrontar algunos efectos secundarios.

Así lo explicó Yorleny Chacón, directora de la Escuela de Nutrición de la Universidad Hispanoamericana, quien destacó la importancia de mantener estilos de vida saludables y adaptar la alimentación a las necesidades de cada persona.

¿Qué hábitos pueden ayudar a reducir el riesgo?

Chacón señaló que una alimentación variada, con un consumo adecuado de frutas y vegetales, es uno de los aspectos que deben tomarse en cuenta para cuidar la salud.

La especialista recomendó reducir el consumo frecuente de frituras, carnes ahumadas y alimentos ultraprocesados con alto contenido de grasas saturadas, como parte de una dieta equilibrada.

También resaltó la importancia de incorporar frutas y vegetales de distintos colores, como remolacha, tomate, zanahoria y espinacas, que aportan vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos para el organismo.

La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, sin incluir las papas ni otros tubérculos feculentos. Este hábito contribuye a una alimentación saludable, aunque no garantiza por sí solo la prevención del cáncer de mama.

La actividad física regular, el mantenimiento de un peso saludable y evitar el consumo de alcohol también forman parte de las medidas relacionadas con la reducción del riesgo. A esto se suman el descanso adecuado y una buena hidratación, que favorecen el bienestar general.

No obstante, mantener estos hábitos no elimina por completo la posibilidad de desarrollar la enfermedad. Por eso, también es importante conocer los factores de riesgo personales y seguir las recomendaciones médicas para la detección oportuna.

¿Cómo debe alimentarse una persona con cáncer de mama?

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer de mama, sus necesidades nutricionales pueden cambiar debido a la enfermedad y a los efectos secundarios de tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia.

Chacón explicó que la alimentación debe ajustarse a las condiciones de cada paciente, con especial atención a la hidratación, el aporte de energía y nutrientes y la tolerancia a los alimentos.

Las náuseas, los vómitos, la diarrea y la disminución del apetito pueden dificultar la alimentación durante el tratamiento. Por eso, la especialista recomendó distribuir las comidas en porciones pequeñas y frecuentes, en lugar de consumir grandes cantidades de una sola vez. La hidratación también es fundamental, especialmente cuando existen vómitos o diarrea.

¿Qué alimentos se pueden incluir en el menú diario?

La especialista planteó varias opciones que pueden formar parte de la alimentación de una persona en tratamiento, siempre que las tolere y se adapten a sus necesidades nutricionales.

Desayuno: el gallo pinto, el huevo, las espinacas y el tomate pueden aportar energía, proteínas y otros nutrientes. Una infusión de jengibre podría ayudar a algunas personas con las náuseas, aunque su efecto varía. Si existen dudas sobre su uso, conviene consultarlo con el equipo médico.

Merienda de la mañana: el yogur natural, si se tolera y es seguro para el paciente, puede aportar proteínas y contribuir a la alimentación diaria. También se pueden incluir frutas, como arándanos y moras.

Almuerzo: una sopa con carne y vegetales puede aportar proteínas y nutrientes. Se puede acompañar con arroz o papa y añadir legumbres, como lentejas, según las necesidades y la tolerancia de la persona.

Merienda de la tarde: las frutas, las compotas y otras preparaciones de textura suave pueden ser alternativas cuando hay poco apetito o dificultad para consumir alimentos sólidos.

Cena: se pueden elegir preparaciones ligeras, pero nutritivas, como purés acompañados de una fuente de proteínas. Cuando el paciente tiene dificultades para cubrir sus necesidades mediante la alimentación habitual, el equipo médico o un profesional en nutrición puede valorar el uso de suplementos nutricionales.

La alimentación debe adaptarse a cada paciente

No existe un menú único que funcione para todas las personas con cáncer de mama. Las necesidades cambian según el tipo de tratamiento, los síntomas, el estado nutricional y la tolerancia individual.

Por eso, el acompañamiento de un profesional en nutrición resulta importante para ajustar las porciones, seleccionar alimentos adecuados y prevenir la pérdida involuntaria de peso o la deshidratación.

Una alimentación equilibrada puede contribuir al bienestar durante el proceso, pero no sustituye los tratamientos oncológicos ni garantiza la recuperación. La prioridad es que cada paciente reciba atención médica y nutricional de acuerdo con su situación.