Estos 26 policías son indispensables para investigaciones complejas del OIJ

Pueden encontrar: drogas, indicios balísticos, restos humanos, sangre humana, fluido tipo semen, olores humanos y dispositivos electrónicos

Los perros de la Unidad Canina son clave para múltiples investigaciones que realiza el Organismo de Investigación Judicial: permiten identificar hidrocarburos, rastros humanos, droga y hasta balas. Actualmente, cuentan con canes especializados en 7 áreas distintas.

Por ejemplo, en estupefacientes son animales específicos para cada droga: heroína, cocaína, marihuana éxtasis y crack. Hay elementos específicos que olfatean. En el caso de los indicios balísticos, los canes pueden encontrar armas de fuego, munición el olor a pólvora en las áreas donde se efectuaron los disparos.

En cuanto rastros humanos, pueden rastrear un cadáver completo o partes del cuerpo, como ha ocurrido en varias investigaciones por diferentes tipos de delitos o en casos de accidentes. También hay animales que son adiestrados para buscar y encontrar exclusivamente sangre humana.

Alejandro Castillo, director de la Unidad, detalló el nivel de especialización que hay en Costa Rica.

La unidad canina es única a nivel mundial, por cuanto tiene un laboratorio de búsqueda de sangre humana y semen en artículos o en vehículos. Los casos como tales son abordados en conjunto, la parte técnica canina con la parte científica. Para eso tenemos biólogas forenses y criminalisticas forenses que pueden atender ese tipo de casos.

Por ejemplo, el perro da la indicación donde se encuentra la muestra de sangre no visible y ella se encargan por medio de pruebas científicas, de la fijación de la de la muestra como tal.

Castillo detalló también, que los canes especiales para detectar fluidos como el semen, se utilizan para combatir todos los delitos sexuales, tanto en niños como en adultos.

Otros perros se adiestran para hallar seres humanos vivos en ciertas áreas como bosques, generalmente se usan en operativos con personas que estén desaparecidas, perdidas o desorientadas. Estos se utilizan también cuando ocurren fugas de personas que están detenidas por alguna causa judicial, así como cuando hay escapes de algún centro penal o de celdas del OIJ.

También algunos de los animales tienen la capacidad de ubicar dispositivos electrónicos, principalmente cuando se trata de delitos financieros donde puedan guardar información en dispositivos USB, tarjeta micro SD, celulares o computadoras portátiles.

Ellos logran detectar los olores que vienen de fábrica. Esta tipo de exploraciones son esenciales para la localización de pornografía infantil. También se intentó incorporar un perro experto en olfatear dinero, pero por razones técnicas no fue factible.

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24 oficiales activos

En total, el OIJ cuenta con 26 perros de los cuales 24 están en activo. Son asumidos desde cachorros para potenciar sus instintos y amaestrarlos. La introducción de olores es el primer procedimiento y dura 3 meses: poco a poco se le va enseñando a identificar un tipo de aroma en específico.

Para que salgan a la calle, pueden durar otros 3 meses. Sin embargo, la preparación de los canes del área científica necesitan un año de entrenamiento para poder ubicar rastros humanos. Generalmente, tienen una etapa de vida de trabajo de 7 años.

Las razas más óptimas para estas labores son las de pastoreo (pastores alemán, belga malinois, holandés, australiano), los labradores y flat coat retriever, además de los rastreadores como beagle y el bloodhound, conocido perro de San Humberto.

No obstante, existe un proceso de captación para identificar cuáles especímenes tienen las características óptimas y mediante un proceso de selección, se identifican o descartan. Por ejemplo, hay razas que son de peleas o protección como los husky, que tienen cualidades óptimas para guardia y otras labores, sin embargo, su entrenamiento de rastreo puede complicarse.

Posteriormente son jubilados. Las otras circunstancias para pensionar a un perro son enfermedad o que por entrenabilidad ya no pueda seguir. Estos se entregan a funcionarios del Poder Judicial que pueden asumir el cuido.

Esto debido a que en ocasiones previas, personas particulares terminaron abandonándolos. Así lo detalló el jefe de la Unidad Canina, quien incluso debió rescatar a varios canes que sirvieron en la policía.

Para ser concreto en 4 cada cuatro ocasiones, nos dejaron perros abandonados en las calles, que obviamente por su naturaleza eran perros hiperactivos y de trabajo. Estos al estar ociosos en una casa de habitación son perros que pueden producir daños, entonces la gente a veces no los aguantaba y los tiraban a las calles.

Yo en tres de las cuatro veces tuve que ir a recoger los perros a la calle verdad y uno de estos lo dejaron en la Zona Sur sobre el Interamericana y costó mucho poder dar con él andaba deambulando.

pudimos traerlo y darle una linda vida con una familia que lo quisiera y lo cuidara. Son perros que han dado mucho por el país y han trabajado bastante, no es justo que se vayan a descuidar. 

Por eso ahora existe todo un procedimiento de entrega de un perro, con un análisis de por medio a la persona que se le vaya a entregar, para que no se convierta en una carga para la familia donde llega, sino que sea un vínculo. Una vez jubilado, la Unidad Canina le dan seguimiento, con fotografías, videos e incluso visitas para verificar el estado de salud.

Generalmente, se adquieren mediante la Asociación Nacional de Investigadores en Criminalística (ANIC) o por embajadas de países amigos.

Algunos ingresaron en el 2023 y fueron canes donados por Países Bajos y venían propiamente de Holanda. Los compañeros, viajaron a entrenarse allá y a entrenar los canes para poderlos traer a Costa Rica con una certificación de trabajo. 

Dos de estos son para búsqueda de drogas y al mismo tiempo pueden hacer el trabajo de detenciones en áreas críticas, donde podemos tener a un sujeto atrincherado.

Es el único uso que se va a realizar de momento, cuando tenemos un peligro de un sujeto armado trinchera dentro de una estructura como bodega o casa habitación, que nos ayude a localizar dónde está escondida la persona.

La idea es que el perro disminuya el riesgo de los oficiales que ingresan a una escena, como el Grupo Táctico, cuando deban ingresar y que sean recibidos inmediatamente por alguna confrontación.

La Unidad Canina inició en 1994 y el primer perro se llamó Rock: hoy en día es mascota del OIJ. Buscaba rastros de hidrocarburos, dado que en aquellos años era muy complejo realizar el hallazgo con otros métodos.

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