Encuentran dudosa conversación sobre caso de norteamericano fallecido
Doce personas están actualmente imputadas en el caso, cuatro de ellas siguen en prisión preventiva
(CRHoy.com) Durante los meses posteriores al secuestro del empresario estadounidense William Sean Creighton, alias "Tony", la Fiscalía Adjunta de Narcotráfico y Delitos Conexos solicitó al Juzgado Penal de San José diferentes intervenciones telefónicas para determinar quiénes eran los sospechosos de la desaparición del estadounidense, y se incluyó a familiares para obtener otras informaciones.
Una de esas gestiones se hizo contra un sujeto de apellido Varela, supuesto cuñado de la víctima, quien en fecha no determinada, sugiere la posibilidad de que el norteamericano esté con vida.
Así consta en el expediente 18-027579-0042-PE, del cual CRHoy.com tiene copia, y en el que el sujeto habla con otra persona a quien le pide un favor, pues en poco tiempo Sean (la víctima), llegaría a una propiedad.
Sean Creighton fue secuestrado la noche del 24 de setiembre del 2018 en Granadilla de Curridabat tras salir de su lugar de trabajo y dejar a uno de sus amigos más cercanos en casa. Fue interceptado por vehículos, incluidas dos motocicletas de la Policía de Tránsito, y después de eso no se le vio con vida nunca más.
En el mes de agosto anterior, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hizo pública la posibilidad de que Sean hubiese sido enterrado en una fosa dentro del cementerio comunal de Quepos, en Puntarenas.
Según el director de la policía judicial, Wálter Espinoza, se comprobó la identidad por medio de análisis de piezas dentales que coinciden con el registro aportado por una persona cercana al norteamericano.
Cuñado fue quien dio alerta
Según el expediente judicial de la sección de Delitos Varios del OIJ, en enero del 2019 se recibió una información confidencial, sobre la posibilidad de que Sean estuviera enterrado en un cementerio de Puntarenas, sin embargo, por más de tres meses se hicieron diligencias policiales para verificar en cuál de todos los campos santos, pues no había mayor dato.
No fue hasta agosto, ya cuando los investigadores habían dejado de lado esa posibilidad, que Varela, cuñado del estadounidense, llamó al OIJ para señalar en cuál cementerio estaba el cuerpo.
Tras realizar un proceso de exhumación, el OIJ ubicó un cadáver en estado de descomposición con la misma ropa que vestía el ofendido el último día que fue visto.
Dos de las piezas dentales que tenía el cuerpo no coincidían con las de Sean, pero el resto sí.
La Fiscalía, tras una consulta hecha por CRHoy.com, explicó que a la fecha, no se tiene confirmación de que los restos sean los del empresario.
"Ante su consulta, la Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico y Delitos Conexos indicó que continúa a la espera del informe con los resultados de los análisis realizados en el Complejo de Ciencias Forenses del Organismo de Investigación Judicial, en relación con los restos ubicados en Quepos; no se ha confirmado la identidad de la persona. El caso permanece en investigación, bajo el expediente 18-027579-0042-PE, sin embargo no es posible brindar ningún otro detalle, pues el artículo 295 del Código Procesal Penal protege la privacidad de las actuaciones en la etapa preparatoria", detallaron.
Usurparon fosa
La orden de exhumación señala, que el cuerpo, que en teoría era de Sean, estaba completamente descompuesto, con dedos desprendidos, una mano prensada en la tapa del féretro, y exceso de cabello en el rostro.
Pero como datos relevantes, agentes entrevistan al dueño de la fosa del cementerio de Quepos donde estaba el cadáver, quien confirma que él nunca autorizó ningún entierro, y que se dio cuenta al llegar a realizar una inspección, pero que el guarda de seguridad del cementerio le manifestó, con actitud nerviosa, que tenía que estar tranquilo porque él -oficial de seguridad- le conseguiría otra tumba.
Actualmente los restos están en el complejo de ciencias forenses del OIJ en San Joaquín de Flores, Heredia.
Doce personas siguen imputadas en la causa por secuestro extorsivo, cuatro de ellas, permanecen en prisión preventiva, incluido, el supuesto autor intelectual. Un abogado de apellido Morales, que al parecer, había tenido relación con la empresa de la víctima para ofrecerle servicios de monederos encriptados (para uso de moneda virtual), pero nunca fue contratado.




