Empresa del tranvía de hace 120 años apareció como dueña del mercado de Cartago… en 2012
Obra no puede ser remodelada si no cuenta con aval de dueños registrales. Y el dueño no es la municipalidad

(CRHoy.com) La necesaria remodelación que por años han esperado los vendedores y vecinos de Cartago para su mercado simplemente no ha podido ser posible por un "detalle": el mercado municipal, no pertenece a la municipalidad.
Por insólito que parezca, así es.
A pesar de que el ayuntamiento cobra religiosamente derechos por patentes a los vendedores y a que incluso existe un presupuesto de más de ₡800 millones para llevar a cabo los trabajos, la propiedad no puede ser tocada porque no existen los permisos del dueño registral.
El terreno donde se encuentra ubicado el inmueble está inscrito a nombre de una empresa extranjera, denominada The Costa Rica Markets and Tranway Company Limited.
The Costa Rica Markets and Tranway Company Limited es el nombre de una empresa cuyo origen es Londres, Inglaterra, la cual para 1896 adquirió los derechos para importar maquinaria y construir un tranvía en Cartago. Los derechos los poseía un inglés de la época llamado Silas Wright Hastings.
El servicio abrió en 1896 pero debido a que aún era una ciudad pequeña -con menos de 5 mil habitantes- el tranvía tuvo que cerrar una de sus dos líneas solo dos años después de abierta. Para 1898 se declaró en bancarrota.
Silas Wright Hastings poseía distintos negocios ligados al transporte y la administración de mercados, tanto en Cartago como en Heredia y San José, en donde también poseía permisos para el tranvía.
Tras la bancarrota con las líneas en Cartago continuó sus negocios en el país en el mismo campo, según revela documentación de la época, como por ejemplo una resolución de la antigua cartera de Hacienda y Comercio sobre el pago de impuestos de la empresa.
¿Cómo terminó el mercado a nombre de una empresa instaurada en el país hace más de 120 años, pero que actualmente ya no tiene operaciones reales?
Esa es precisamente la interrogante que se hacen en la municipalidad, en donde el principal cuestionamiento es que la propiedad registra movimientos en favor de The Costa Rica Markets and Tranway Company Limited en 2012; es decir, hace apenas siete años.
La inscripción consta en la documentación del Registro Nacional en donde aparece un gravamen o afectación con fecha del 27 de agosto de 2012. La fecha de inscripción registrada es el 21 de noviembre de 2006.

"Sinceramente desconocemos el estado del inmueble. Hice estudios registrales y es la misma documentación que tengo… el plano aparece a nombre de esa empresa que estuvo en Costa Rica cuando lo del ferrocarril y la anotación se la hicieron en 2012. Lo extraño es que no se da la información exacta, no facilitan el expediente y eso es lo preocupante", cuestionó Vera Céspedes, regidora miembro de la comisión del mercado.
Esta situación ha complicado las obras de remodelación pues para hacerlas se requiere el aval del dueño registral.
Pero no es la única preocupación. Según Céspedes, temen que en algún momento pueda llegar el representante de la empresa a cobrar a los vendedores, quienes han venido pagando de manera constante sus permisos a la municipalidad, aún y cuando ésta no es la dueña.
El tema generó un choque a nivel político. En una reciente sesión del concejo municipal, Céspedes increpó al actual alcalde, Rolando Rodríguez, pues las gestiones para traspasar el local a nombre del ayuntamiento han fracasado.
Esta fue la respuesta del Alcalde, según consta el acta 282-2019 del pasado 12 de diciembre:
Tranquilícese doña Vera, no es para levantar la voz, quiero indicarle que los abogados han estado haciendo un trabajo precisamente en ese sentido y realmente la situación no es nada fácil, es bastante complicada y están tratando de ver cómo solventan esa situación porque desafortunadamente esas personas y las empresas a las cuáles pertenecía eso pues ya no existen ni siquiera en el país, entonces es un tema muy complicado".
El mercado alberga a alrededor de 50 vendedores. CRHoy procuró la versión de Rodríguez, pero al cierre de edición no había sido posible ubicarlo en su teléfono.

