Experta en trasplante de hígado dice que lista de donantes “no es transparente”
Indicó que hay funcionarios del Hospital Calderón Guardia y del Hospital Nacional de Niños que tienen acceso a la lista
(CRHoy.com).- María Amalia Matamoros Ramírez, directora del Programa de Trasplante Hepático y Cirugía Hepatobiliar del Hospital México (HM), aseguró en una respuesta enviada a la Sala Constitucional, ante un recurso de amparo presentado por un paciente, que la lista nacional para el trasplante de hígado "no es transparente".
Las manifestaciones de Matamoros fueron consignadas en el expediente 22-005529-0007-CO, tras un recurso de amparo presentado por el paciente Alfonso Montoya, quien señaló a los magistrados que el 14 de marzo del 2022 debía ser sometido a un trasplante de hígado que no se realizó.
El 18 de marzo del 2022, la doctora Matamoros Ramírez, mediante un escrito enviado a los magistrados, explicó que la lista donde estaba incluido Montoya, es la única lista nacional y la cual administra y custodia la Secretaría de Donación y Trasplante del Ministerio de Salud.
La especialista explicó que la priorización de los pacientes, en la lista, se hace con parámetros clínicos de laboratorio en los cuales se usa una operación logarítmica que se llama Modelo para el Estadío Final de Enfermedad Hepática (MELD por sus siglas en inglés). Esto es el riesgo de un paciente a morir en los próximos 3 meses. En cuanto más alto sea el MELD, más riesgo de morir tiene la persona.
El equipo de trasplante del Hospital México fue alertado, el 13 de marzo del 2022, a las 11:13 a.m., de un injerto hepático de un donante que estaba en el Hospital Calderón Guardia (HCG). Según el documento de la doctora Matamoros, el HCG, aparentemente, había rechazado el injerto porque el receptor estaba positivo con COVID-19.
"Se otorgan dos nombres de dos pacientes incluidos en la lista de espera del Hospital México, no conocemos los lugares que ocupaban estos pacientes en la lista nacional porque el procedimiento lamentablemente no es transparente. La lista de espera de hígado nacional es solo visible para la Secretaría de Donación", indicó Matamoros.
En el documento, la doctora señaló que el médico José Pablo Garbanzo tiene una triple figura como representante del presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ante el Consejo de Donación y Trasplante del Ministerio de Salud, además coordinador institucional de la CCSS y cirujano de trasplante responsable del equipo del Hospital Nacional de Niños. Además, indicó que el doctor Pablo Andrés Coste Murillo tiene una doble función "como único asesor de la Secretaría de Donación y trasplante del Ministerio de Salud y también hepatólogo del grupo de trasplante del Hospital Calderón Guardia".
"Únicamente, el Hospital México no tiene ningún miembro del equipo con doble función en la Secretaría de Donación (con privilegios para ver la lista nacional) y miembro activo de un equipo de trasplante. El Hospital México solamente logra ver en el SINADOC (Sistema Nacional de Donación de Órganos de Costa Rica) los pacientes que se encuentran en su propia lista de espera. Así que asumimos que las posiciones de los dos nombres de los dos pacientes de la lista de espera del Hospital México que nos indicaron para ese injerto podrían corresponder a la segunda y tercera posición en la lista nacional", dijo Matamoros.
Ante esto, el Hospital México procedió a llamar al paciente según el orden de la lista de los nombres que les dieron, por lo que ellos asumen que es el segundo lugar de la lista.
Montoya, que se encontraba fuera de San José en ese momento, coordinó con sus familiares y regresó a la capital. Sin embargo, ya con todo listo le dijeron que no podían hacer el trasplante.
¿Qué pasó? Así lo explica Matamoros
La directora del Programa de Trasplante Hepático y Cirugía Hepatobiliar del Hospital México señaló a los magistrados que el donante que estaba en el Hospital Calderón Guardia, según información enviada por ese centro médico, se encontraba absolutamente estable e incluso sin requerir medicamentos para mantener la función del corazón y presión arterial.
"Para los médicos especializados que estamos familiarizados y hacemos trasplante, el receptor contaba con el tiempo suficiente para arreglar sus cosas y venirse para San José", dijo.
Sin embargo, en un contexto diferente, las decisiones a tomar habrían sido otras. La especialista señaló que, con un donante de órganos inestable, con exámenes al límite, y mucho requerimiento de soporte para mantener los órganos en buen estado, hubieran llamado al segundo receptor en nuestra lista (el tercero en la lista nacional), "con el objetivo de no arriesgar y perder ese injerto por el deterioro de los órganos de ese donante, pero este no fue el escenario ocurrido el 13 de marzo del 2022".
Ante el buen escenario del donador, el Hospital México acepta hacer el trasplante y hace los cálculos entre el traslado del paciente, llegada al hospital y preparación del mismo para la operación.
Matamoros señaló que del Hospital Calderón Guardia les indicaron que debían extraerse los órganos a las 11:30 p.m. pero del Hospital México se les dice que a esa hora el receptor, posiblemente, no esté listo aún, por lo que se pide que el proceso de extraer el hígado se haga a las 2 a.m.
"Recibimos un mensaje en el chat escrito por la Dra. Roselyn Serrano que dice lo siguiente: 'Según acuerdo tomado en consenso entre SETDT (Secretaría Ejecutiva Técnica de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos) en beneficio de la mayoría de los pacientes, si el HM (hospital México) no cuenta con la posibilidad de iniciar la evisceración a medianoche, se procede a distribuir el injerto al HCG (hospital Calderón Guardia). Considerando que los órganos donados son de interés público tutelados por el Estado, se realiza una nueva distribución del injerto hepático para garantizar la utilización tanto del hígado y el riñón'", indicó Matamoros.
La especialista dijo que ella señaló la gravedad de la decisión que se estaba tomando, ya que la única razón, según Matamoros, para distribuir, nuevamente, un injerto es que no se acepte o el receptor tenga algún problema.
La doctora explicó que otro de los argumentos que recibieron fue que el cadáver debía estar listo a las 6:00 a.m. para que la familia lo recogiera y que por esa razón debía hacerse la extracción a medianoche.
"Se le explicó que, si se iniciaba a las 2 am, había tiempo de sobra para que el cadáver estuviera en la morgue mucho antes de las 6 am. Además, solo había un equipo eviscerador que era del hospital México y esto hacia las cosas más fáciles. Realmente se le explicó que eso no era un argumento para quitarle un injerto al primer paciente en la lista que podía recibirlo y ya le había sido oficialmente asignado", comentó.
Matamoros denunció ante los magistrados que los únicos equipos que tenían competencia legal y responsabilidad sobre la evisceración eran el del México y el del Hospital Max Peralta, al que se le había asignado un riñón, pero nunca se les tomó en cuenta de dicha decisión.
"Se le explicó al paciente (Alfonso Montoya), que no entendíamos lo que había sucedido, porque es la primera vez que por encima de una ley, un reglamento y una norma acordada por los diferentes equipos de trasplante de los 3 hospitales, esta es violentada por jerarcas del Ministerio de Salud, y el Coordinador de Donación y Trasplante de la CCSS.".
El 15 de marzo pasado la Caja Costarricense de Seguro Social emitió un comunicado ante la denuncia judicial interpuesta por este caso. La institución señaló lo siguiente:
[accordionset][accordionx heading='Posición de la CCSS.']
La participación en las actividades de donación y trasplante de la CCSS y el Ministerio de Salud se rige por un cuerpo de aspectos legales y éticos (legislación, reglamentos, normativas nacionales y procesos establecidos) los cuales definen la competencia y participación de cada una de las instituciones, entre las cuales están los criterios de distribución para definir a quien se dirigirá un órgano.
La asignación de cada órgano es un proceso cuidadosamente elaborado en el cual se toman en cuenta aspectos clínicos, sociales, administrativos, logísticos y humanos.
Esto convierte a la decisión en un proceso muy dinámico, en el cual puede haber cambios de último momento, dadas las condiciones de los pacientes, de la gestión de coordinación entre los grupos que extraen y los que trasplantan los órganos, de los deseos de la familia del donante o de las condiciones del propio receptor.
Ha ocurrido que un receptor se ha arrepentido de recibir el órgano a la entrada del quirófano. Ha sucedido que la persona elegida como ideal para el trasplante da positivo por covid al momento de darse la oportunidad para un órgano compatible. Como en esas ocasiones, varias circunstancias pueden provocar cambios en el curso de la distribución e implante del órgano y, ante determinadas circunstancias, el objetivo es asegurar que ese órgano sea utilizado y colocado en la persona idónea, cumpliendo así la voluntad de la persona donante y su familia.
Dado que la denuncia está en instancia judicial la CCSS no puede referirse en detalle a las circunstancias ocurridas, pero la Gerencia Médica siempre está en observancia de que las acciones estén al apego a la legalidad, la oportunidad y el compromiso de asegurar el aprovechamiento de los órganos y tejidos donados, salvaguardando toda la consideración para la familia del donante y la condición de los posibles receptores.
En responsabilidad de esa situación toda acción y decisión tomada por la Coordinación Institucional de Donación y Trasplante debe buscar el mayor beneficio de todos los pacientes, el aprovechamiento de cada oportunidad de recuperar la salud y mejorar la calidad de vida de estos y salvaguardar la equidad en la atención brindada.
Estos procesos además conllevan la participación de distintos hospitales de la red y sus funcionarios, cada uno de ellos haciendo esfuerzos por cumplir su misión de llevar salud a los pacientes a su cargo.
La Caja agradece a las familias que confirman la decisión de los voluntarios altruistas en la donación, ha mantenido activo el programa de trasplantes en los tiempos difíciles de la pandemia y confirma que el progreso de trasplantes es creciente, sostenido y apegado estrictamente a los valores éticos que lo impulsan.
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