Difícil momento hizo que Candy creara fundación para prevenir el suicidio
En medio del duelo por el fallecimiento de su hija, Candy Rivera tuvo la valentía para dar origen a una fundación enfocada en la prevención del suicidio.
Fue a finales de 2019 que se dio el origen de la Fundación Amy: Alas Abiertas y tras casi 6 años, ya han brindado atención a 224 personas.
La pérdida de Amy, hija de Candy, fue un duro momento para toda la familia, más porque este fallecimiento tuvo resonancia en todo el país.
"Cuando ella estaba adolescente comenzó a luchar contra la depresión, entonces Amy y Candy llevaron este proceso luchando contra la enfermedad durante unos 3 o 4 años, y en 2019, lamentablemente, Amy pierde la batalla y falleció"
"El momento de la muerte de Amy fue muy impactante para Candy, para su familia y sus amigos, una muerte por suicidio es algo que trae mucho dolor y lamentablemente, adicional a la carga del duelo, se le dio una cobertura mediática que no fue la mejor", contó la directora de alianzas y comunicaciones de la fundación, Jéssica Viales.
No obstante, en medio de esta difícil situación, Candy decidió afrontar la pérdida de su hija, brindándole ayuda a las personas que atraviesan por un cuadro depresivo y que podría terminar generando una decisión fatal.
"Mucha gente que no conocía a Amy, gente de todo el país empezó a contactar a Candy y le expresaban el pésame y le contaban que estaban en una situación parecida con alguna hija o hijo pasando por lo mismo y Candy en su duelo se dio cuenta de que todavía había mucho por hacer y que habían muchos jóvenes a los que ayudar, entonces como un homenaje a Amy nació la fundación", añadió.
Programas de atención
Además de brindar atención psicológica individualizada, la fundación también se enfoca en hacer otros trabajos de educación y sensibilización respecto a enfermedades de salud mental.
Eso sí, la prioridad que tienen como organización es la de escuchar a las personas que estén atravesando un difícil momento, y por eso es que tienen un modelo solidario de atención.
"Nuestro programa más grande es el programa de terapia breve cognitivo conductual y tiene la particularidad de que es un modelo solidario 1-1, entonces la fundación ofrece terapia profesional con profesionales graduados en psicología clínica y expertos en prevención del suicidio".
"El modelo solidario 1-1 significa que por cada terapia que una persona paga asegura que un joven sin los recursos necesarios para costear su propia terapia va a recibir la atención de forma gratuita, se le financia", señaló.
Debido a la importancia del trabajo que realizan es que todo el equipo de se esfuerza para que las atenciones sean de gran calidad, pero de igual manera ninguno de los invocados obtiene ganancias de esta labor, debido a que son una fundación sin fines de lucro y cada ingreso que tienen se destina al financiamiento de la atención de algún paciente.
"Nosotros somos una fundación sin fines de lucro, todos los servicios que nosotros brindamos no significan una ganancia para la fundación o personal porque todo lo que ingresa se destina a beneficiar a jóvenes del programa de terapias".
"Nosotros quisiéramos poder brindarle la ayuda a cualquier persona que se nos acerque, a todos los jóvenes que están en lista de espera, pero tenemos limitaciones operativas y de fondos, entonces es difícil, porque es algo muy complicado con lo que ellos están luchando, es algo de vida o muerte, porque hay jóvenes que ingresan con un perfil de riesgo suicida muy alto, entonces siempre tratamos de buscar opciones de financiamiento rápido, pero no siempre se logra".
"La intervención que hacemos es basada en evidencia de estándares internacionales de diagnóstico, entonces algo que nosotros realizamos es un diagnóstico rápido, que muchas veces cuesta mucho, porque es común que la gente salte de psicólogo en psicólogo buscando un diagnóstico concreto, y sin un diagnóstico concreto es más difícil tratar lo que esa persona esté enfrentando", mencionó.
"Dejar huella"
Tras casi 6 años de haberse creado la fundación, Candy y su equipo tienen en mente planes muy ambiciosos para cada vez ayudar a más personas.
Entre los planes que tienen para este 2025 está el poder tener presencia en todas las provincias del país, debido a que hoy en día hoy en día todavía les falta poder llegar a la población de Limón.
"Al día de hoy como operamos es que cada uno de los psicólogos tiene su consultorio, entonces dependiendo del área de donde sea la persona tratamos de ubicar al psicólogo que esté más cerca para que sea más sencillo trasladarse, o también ofrecemos la oportunidad de terapia virtual, si fuera que es más cómodo para la persona", explicó.
Pese a no tener instalaciones propias hoy en día, uno de los objetivos más grandes que Fundación Amy se plantea es habilitar un espacio para recibir a las personas que requieran de atención por parte de un experto en psicología.
Inclusive, contar con un espacio para tener internados a pacientes que requiera de un mayor cuidado, lo que también significaría una alternativa ante lo que ofrece la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) con los centros médicos de salud mental que hay.
"No tenemos instalaciones como tal, es algo que estamos perfilando para un futuro próximo, de hecho uno de nuestros planes es no solo tener un consultorio fijo de Fundación Amy, sino también un centro de internamiento para jóvenes, pero todavía no hemos encontrado los fondos necesarios para hacer esto".
"La CCSS no da abasto, cuando una persona llega a solicitar una cita de psicología usualmente tarda unos 6 meses, ese es el tiempo promedio y después hay que esperar para una segunda cita, entonces para nosotros es importante brindar atención profesional accesible, de forma rápida y sin discriminación de sí las personas tienen los medios económicos o no", detalló.




