Día Mundial contra el Cáncer: Madre relata lucha de 12 años con la enfermedad

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, Pamela Arguedas Salas, vecina de Atenas, comparte su testimonio de más de 12 años conviviendo con un linfoma de Hodgkin, una enfermedad que ha marcado su vida desde los 21 años y que la ha llevado a enfrentar múltiples tratamientos, recaídas y decisiones médicas complejas, sin perder la fe ni la gratitud.
Arguedas recuerda que los primeros síntomas fueron cansancio extremo, debilidad y la aparición de ganglios inflamados en el cuello. Con el paso del tiempo, se sumaron la sudoración excesiva y una marcada pérdida de peso, lo que la llevó a acudir a un centro médico, donde tras varios exámenes recibió el diagnóstico de cáncer.
Fue el Dr. Juan Richmond (q. D. g.) quien le comunicó que padecía un linfoma de Hodgkin. Pamela lo recuerda como "un ángel", y asegura que le explicó que se trataba de un cáncer muy tratable y con altas probabilidades de responder bien al tratamiento. Tras un primer protocolo de quimioterapia, la enfermedad pareció desaparecer, pero tiempo después reaparecieron ganglios inflamados en el cuello y las axilas.
En esa segunda etapa recibió un tratamiento más agresivo, que le provocó la pérdida total del cabello, vómitos y diarrea. Aunque el linfoma volvió a desaparecer al finalizar el protocolo, tres meses después regresó nuevamente. El comportamiento inusual de la enfermedad obligó a aplicar otro esquema de quimioterapia, con hospitalización y radioterapia, que le causó fuertes quemaduras.
Los médicos valoraron un trasplante de médula ósea y realizaron tres intentos, sin éxito, ya que su médula no logró producir las células necesarias debido a las múltiples quimioterapias previas. Posteriormente, inició un tratamiento paliativo, con controles cada dos meses. Durante ese proceso quedó embarazada sin saberlo, pero el bebé no logró desarrollarse y lo perdió.
A inicios de 2020 volvió a quedar embarazada. Aunque no era lo más recomendado por su condición, se logró suspender la quimioterapia a tiempo y el embarazo se manejó como de alto riesgo. Tras nueve meses de estricto control médico, nació Daniel, completamente sano.
En 2021, Pamela contrajo COVID-19 y presentó severos problemas respiratorios. En el hospital, una radiografía de tórax reveló una masa gigante en el pulmón derecho: el linfoma había regresado, esta vez alojado en su pulmón. Permaneció hospitalizada durante un mes y medio y recuerda con dolor el momento en que el personal médico le indicó que ya había pocas opciones terapéuticas.
Al no poder recibir más quimioterapia ni radioterapia, se optó por la inmunoterapia como última alternativa, con la cual se logró una disminución significativa de la masa pulmonar.
Pamela relata que, cuando le dijeron que ya no había más opciones, sintió enojo y pensó en "dejarse morir", pero cambió su forma de enfrentar la enfermedad al reflexionar que "al final todas las personas tenemos los días contados, estemos enfermos o no". Desde entonces decidió vivir su proceso con gratitud.
"A mis 23 años, todo lo malo empezó a volverse más sencillo si lo recibía con agradecimiento; agradecía por lo que estaba pasando y por lo que podía pasar", comentó.
Actualmente, continúa en tratamiento con inmunoterapia y bajo estricto control médico. Vive el día a día, sin hacer planes a largo plazo, agradecida por el apoyo de sus padres, hermanos, esposo y su hijo Daniel, quien tiene cinco años. También expresó su agradecimiento a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por los tratamientos recibidos y el acompañamiento del personal de salud.
Sabe que el cáncer sigue con ella, pero asegura que ha logrado superar momentos muy difíciles y encontrar espacios de alegría.
"El mañana es muy incierto; lo que pase estará bien y lo que no, también. Prefiero andar y ser feliz todo el tiempo. Les digo a las personas que están pasando por una enfermedad que recuerden que hay un Dios que siempre nos acompaña, aunque creamos que no, y que la actitud con la que enfrentamos la enfermedad puede hacer la diferencia", concluyó.