De robar contenedores a ordenar homicidios: la evolución de la banda de “Salchichón”

12 de Oct. 2026 | 3:18 pm
Allanamientos caso Portus

Allanamientos caso Portus

Una estructura con líderes, coordinadores, choferes, vigilantes y encargados de logística permitió a la organización criminal de "Salchichón" y "Chon" evolucionar del robo de contenedores a delitos más graves.

Según el expediente judicial del caso, la banda habría cometido robos millonarios de combustible y contenedores, narcotráfico, homicidios y legitimación de capitales.

La agrupación tenía su centro de operaciones en Liverpool de Río Blanco, Limón, y extendió sus actividades a las siete provincias del país. Para coordinar sus movimientos, usó armas de fuego, vehículos, bodegas, dispositivos para bloquear señales de GPS y sistemas de comunicación.

El expediente del llamado caso Portus detalla cómo la Fiscalía reconstruyó la estructura y los métodos que los sospechosos presuntamente usaban para cometer los delitos, transportar mercancías robadas y movilizar las ganancias.

Salchichón y Chon: los líderes

La investigación identifica a Mario Delgado Sandí, alias "Chon", como el líder de la organización. Según el Ministerio Público, él planificaba y ordenaba los robos de contenedores y combustible, así como las actividades de narcotráfico y los homicidios. Además, financiaba operaciones, facilitaba vehículos y viviendas, pagaba a otros integrantes y participaba personalmente en la custodia de cargamentos.

Por debajo de él, figuraba Marvin Francisco Vargas Marín, alias "Salchichón", quien es sospechoso de coordinar la logística, el uso de bodegas y la venta de mercancías robadas en la Gran Área Metropolitana (GAM). También aportaba dispositivos para inhibir señales de rastreo.

La Fiscalía vincula a Griselda Carolina Vivas Brenes con operaciones de combustible, manejo de dinero y un homicidio. A Dennis Pablo Delgado Sandí, alias "Cherenga", lo relaciona con el robo de hidrocarburos.

Otro integrante identificado es Jossimar Gerardo Blandón Granja, conocido como "Jossi". Presuntamente, consultaba información de contenedores, coordinaba choferes y participaba en labores de custodia.

Así seleccionaban y robaban los contenedores

Para elegir sus objetivos, los sospechosos presuntamente vigilaban las rutas de transporte y consultaban el sistema de Tecnología de Información para el Control Aduanero (TICA), que les permitía identificar las cargas.

La Fiscalía también detectó una modalidad llamada "vuelta prestada", en la que el propio chofer del transporte facilitaba el robo del contenedor.

En otros casos, los integrantes interceptaban los vehículos con amenazas de armas de fuego, principalmente en las afueras de los muelles de Moín, Japdeva y APM Terminals, así como en diversas carreteras. Durante los asaltos, presuntamente privaban de libertad a choferes y guardas de seguridad para apoderarse de los cargamentos.

Además, usaban dispositivos para bloquear señales y retiraban los sistemas GPS de los vehículos para dificultar su localización.

Después, trasladaban las mercancías a predios y bodegas en Liverpool, Siquirres y Alajuela, desde donde coordinaban su venta en el mercado nacional. Las autoridades estiman que estos robos provocaron pérdidas cercanas a los $1,5 millones.

Combustible robado mediante conexiones clandestinas

La estructura también sustraía combustible de instalaciones de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).

Según la investigación, los sospechosos hacían conexiones clandestinas al poliducto y a las líneas marinas de la institución para extraer hidrocarburos. Para ello empleaban mangueras de alta presión, manómetros y bombas de succión.

El combustible terminaba en estañones azules con capacidad de entre 200 y 208 litros, así como en tanquetas de aproximadamente 1.000 litros. Luego, los integrantes lo transportaban en busetas modificadas y otros vehículos, algunos bajo la custodia directa de "Chon".

La Fiscalía identificó patios en Moín y propiedades en Liverpool que presuntamente servían para recibir y almacenar el producto.

Los investigadores vinculan a la banda con al menos cinco robos de combustible, que suman aproximadamente 654.000 litros y un perjuicio económico cercano a los ₡400 millones.

Drogas y homicidios para controlar territorios

La investigación también atribuye a la organización el almacenamiento, la distribución y la venta de marihuana y cocaína.

Según el expediente, los sospechosos usaban viviendas de la familia Pérez Jackson, vinculada con la denominada banda de los "477", para almacenar y dosificar drogas. Además, empleaban vehículos con compartimentos ocultos, conocidos como "caletas", para transportar cargamentos.

Uno de los decomisos ocurrió el 6 de junio de 2026, cuando las autoridades incautaron 93 kilos de cocaína.

El Ministerio Público también investiga la presunta participación de la estructura en homicidios para eliminar competidores, controlar la venta de drogas en Limón 2000 y reducir amenazas contra sus integrantes. Entre los crímenes que las autoridades relacionan con la banda figuran los asesinatos de Esther Aráuz Salmerón, en diciembre de 2025, y de Darriel Morrison Lewis, en agosto de 2026.

La Fiscalía también identificó movimientos patrimoniales que investiga como posibles mecanismos de legitimación de capitales.

Según el expediente, los sospechosos habrían usado dinero en efectivo para adquirir bienes y recurrido a sociedades sin actividad económica aparente para movilizar recursos.

Los investigadores también señalan el presunto uso de familiares como testaferros, el pago de marchamos de vehículos de terceros y vínculos con ciudadanos colombianos. Estas operaciones forman parte de las pesquisas para determinar el origen y el destino de las ganancias de la organización.

"Los Intocables": así alertaban sobre la presencia policial

La banda habría desarrollado un sistema de contravigilancia para detectar movimientos de las autoridades y evitar intervenciones policiales.

Para ello, presuntamente recurría a personas conocidas como "campanas", encargadas de vigilar las zonas donde operaba el grupo y reportar cualquier presencia sospechosa.

Los investigadores identificaron además un grupo de mensajería llamado "Los Intocables", con el que los integrantes advertían sobre la presencia de policías. La organización también empleaba radios, teléfonos satelitales, dispositivos portátiles de conexión a internet e inhibidores de señal.

Según la Fiscalía, sus integrantes se comunicaban principalmente mediante aplicaciones de mensajería difíciles de intervenir y usaban palabras en clave para referirse a sus actividades criminales.

El expediente judicial identifica varias expresiones que los integrantes presuntamente usaban para comunicarse sin mencionar de forma directa sus actividades delictivas.

  • "Rojo" Gasolina Plus 91
  • "Verde" Gasolina Súper
  • "Pichangas", "pichingas" y "niples" Herramientas o recipientes vinculados con la extracción y el almacenamiento de combustible
  • "Huachi robo" Robo de combustible
  • "Jupa" Cabezal de transporte
  • "Bloque" o "bloqueador" Inhibidor de señal
  • "Ruletear" Recorrer zonas para localizar contenedores o despejar rutas
  • "Hospi" Punto de extracción de combustible
  • "Vuelta prestada" Robo de contenedor facilitado por el chofer
  • "Tata" Alias de "Salchichón"
  • "La R" Recope
  • "La paca" o "los pacos" Fuerza Pública
  • "Los feos" OIJ
  • "NR" Vehículos tipo pick-up Frontier
  • "Linces" Unidad motorizada de Fuerza Pública