¿Cuáles son las consecuencias de que mi bebé se chupe el dedo?
Puede afectar el habla

Es común que los niños desarrollen el hábito de chuparse el dedo, ya que este comportamiento puede ser reconfortante para el bebé. Resulta importante conocer las implicaciones que puede tener para la salud bucal a largo plazo.
Melissa Rojas, odontopediatra, explicó que chuparse el dedo es una respuesta natural que tienen muchos niños, les brinda consuelo y les ayuda a relajarse en momentos de estrés o ansiedad.
A menudo, este comportamiento se pasa por alto, pero la realidad es que puede tener impactos significativos en la salud oral y el desarrollo del habla de los niños, detalló la odontopediatra.
Algunas de las consecuencias que genera es que los niños no vocalizan correctamente y puede conducir al desarrollo de dislalias, dificultando la pronunciación y la articulación de los sonidos.
De igual manera, puede causar malposiciones dentales, como maloclusiones o apiñamientos, y cambios en la forma del paladar que pueden afectar la respiración y la deglución.
¿Cómo corregirlo?

Para prevenir las consecuencias a futuro es importante abordar este hábito de manera temprana.
La doctora Rojas comentó que hay algunas estrategias que pueden ayudar a dejar de chuparse el dedo, como el elogio y la recompensa por no hacerlo, el uso de dispositivos orales para desalentar el hábito y abordar las causas de estrés o ansiedad que puedan estar provocando este comportamiento.
También, se recomienda la ortodoncia interceptiva o funcional, ya que se está diseñada para corregir hábitos que interfieren en el crecimiento facial y maxilar, por lo que esta forma de tratamiento estimula el desarrollo adecuado de la mandíbula y los huesos maxilares.
Este tipo de ortodoncia tiene los siguientes beneficios:
- Corrección de hábitos anómalos que afectan el habla y el desarrollo facial.
- Prevención de futuras complicaciones ortodóncicas.
- Establecimiento de un adecuado equilibrio facial y muscular.
- Detección y prevención de anomalías dentales.
- Fomento de la salud bucal.
Corregir estos hábitos en una etapa temprana no solo mejora la calidad de vida de los niños, sino que también evita la necesidad de tratamientos más complejos en el futuro, aseguró Rojas.