¿Cuáles pruebas permiten detectar alteraciones y confirmar el diagnóstico de cáncer de mama?

La mamografía, el ultrasonido mamario y la biopsia son algunos de los estudios que permiten detectar alteraciones en las mamas y determinar si una lesión es cancerosa.

La mamografía, el ultrasonido mamario y la biopsia son algunos de los estudios que permiten detectar alteraciones en las mamas y determinar si una lesión es cancerosa.

La detección del cáncer de mama no depende de una única prueba. La edad, los antecedentes familiares y los cambios que presente cada paciente son factores que el médico toma en cuenta para determinar cuáles estudios necesita.

La doctora Diana Brenes, coordinadora de Extensión de la Escuela de Medicina y Cirugía de la Universidad Hispanoamericana, recordó la importancia de mantener la vigilancia de las mamas, realizar el autoexamen como una forma de reconocer cambios y cumplir con los controles médicos recomendados.

La especialista explicó que el ultrasonido mamario también puede indicarse en mujeres menores de 40 años cuando existen factores de riesgo o se detectan alteraciones, como una masa, cambios en la piel o modificaciones en la forma de la mama.

En determinadas situaciones, el médico puede solicitar tanto una mamografía como un ultrasonido para complementar la evaluación y obtener más información sobre los hallazgos, incluidas posibles masas quísticas.

Brenes enfatizó que cualquier cambio en las mamas debe ser valorado por un profesional de la salud, sin esperar a que aparezcan otras señales.

¿Cuáles estudios se utilizan?

Mamografía: Es uno de los principales estudios para detectar alteraciones en el tejido mamario, incluidos bultos y microcalcificaciones que pueden aparecer antes de que la paciente presente síntomas. La edad y la frecuencia con que debe realizarse dependen de las recomendaciones médicas y del riesgo individual.

Ultrasonido mamario: Utiliza ondas sonoras para examinar el tejido de la mama. Puede ayudar a distinguir entre masas sólidas y quistes llenos de líquido, así como complementar los resultados de una mamografía.

Mamografía diagnóstica: Se solicita cuando una mamografía de rutina muestra alguna alteración o cuando existen síntomas que requieren una evaluación más detallada. Permite obtener imágenes adicionales de la zona de interés.

Examen clínico de las mamas: Consiste en una revisión física realizada por un profesional de la salud para identificar cambios en la piel, los pezones o el tejido mamario, así como posibles ganglios inflamados.

Biopsia mamaria: Consiste en extraer una muestra de tejido para analizarla en el laboratorio. Es el procedimiento que permite confirmar si una lesión es cancerosa y determinar sus características.

¿Qué ocurre si se confirma el diagnóstico?

Cuando se confirma el cáncer de mama, pueden solicitarse pruebas adicionales para conocer mejor el tipo de tumor y orientar el tratamiento.

Entre ellas están los análisis de receptores hormonales y de la proteína HER2, que ayudan a determinar las características del tumor y cuáles tratamientos podrían ser más adecuados.

También pueden realizarse pruebas genéticas o moleculares en casos seleccionados para aportar información sobre el riesgo de recurrencia y la posible respuesta a determinados tratamientos.

Por otra parte, los análisis de sangre y los estudios de imágenes adicionales se solicitan según las características del caso y la etapa de la enfermedad, entre otros factores.

La elección de estas pruebas no es igual para todas las pacientes. Por eso, ante una masa, cambios en la piel, alteraciones en el pezón o cualquier otra modificación inusual, lo recomendable es acudir a valoración médica para determinar los estudios necesarios.