Costa Rica tendrá la Asamblea Legislativa con más mujeres de su historia
La próxima Asamblea Legislativa reflejará un avance histórico en la participación política femenina. Los resultados de la elección arrojados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) señalan que 30 diputadas integrarán el Congreso 2026-2030, la mayor cifra registrada hasta ahora.
El dato supera el registro del actual Congreso electo en 2022, cuando se alcanzó un nivel cercano a la paridad con 27 diputadas y 30 diputados.
El aumento en la presencia de mujeres en el Congreso se enmarca en los cambios impulsados en las últimas décadas para fortalecer la paridad política en Costa Rica. Reformas al Código Electoral establecieron la paridad en las nóminas y el mecanismo de alternancia entre hombres y mujeres en las papeletas legislativas, lo que ha favorecido una representación más equilibrada en la Asamblea Legislativa.
En las últimas legislaturas, la presencia femenina en el Congreso ha mostrado una tendencia creciente. El número de diputadas ha aumentado de forma sostenida en comparación con décadas anteriores, cuando la representación de mujeres en la Asamblea Legislativa era significativamente menor.
La distribución por provincias también muestra un panorama relativamente equilibrado. San José, Alajuela y Puntarenas tendrán una representación paritaria, con nueve, seis y tres curules, respectivamente, para hombres y mujeres.
En Cartago, la presencia femenina será mayoritaria: cuatro diputadas frente a dos diputados. En Heredia y Guanacaste también habrá una ligera mayoría femenina, con tres mujeres y dos hombres en cada provincia.
La única provincia donde los hombres serán mayoría es Limón, con tres diputados y dos diputadas.
La nueva legislatura también reflejará diversidad generacional. La diputada más joven será la politóloga Joselyn Fabiola Sáenz Núñez, del Frente Amplio por Cartago, con 29 años. En el otro extremo se encuentra la exministra de Educación Anna Katharina Müller Castro, de Pueblo Soberano por San José, quien con 69 años será la legisladora de mayor edad.
En cuanto a formación profesional, predominan las abogadas, muchas de ellas también notarias. No obstante, el grupo incluye perfiles de distintas disciplinas, como ciencia política, geografía, educación, trabajo social, contaduría, arquitectura, administración de negocios, psicopedagogía, administración educativa, ingeniería industrial y comercio internacional.
Entre las diputadas electas también figuran profesionales con posgrados en salud pública, así como una legisladora que, además de abogada, ejerce como pastora evangélica.
Así, el Congreso que iniciará labores el 1.º de mayo se convertirá en el más cercano a la paridad de género en la historia de Costa Rica, en un contexto en el que la participación política femenina ha crecido de forma sostenida durante las últimas décadas.
La mayor presencia de mujeres también podría tener impacto en la agenda legislativa, en momentos en que temas relacionados con igualdad de género, participación política y derechos sociales continúan siendo parte del debate público.
El contraste es aún más evidente si se observa la evolución histórica del Congreso. Durante gran parte del siglo XX, la presencia femenina en la Asamblea Legislativa fue mínima y, en algunas legislaturas, apenas superaba un puñado de diputadas.
La participación política de las mujeres en el Parlamento comenzó a consolidarse tras el reconocimiento del derecho al voto femenino en 1949. En 1953, en las primeras elecciones en que las mujeres pudieron votar y ser electas, tres mujeres llegaron por primera vez a la Asamblea Legislativa, marcando un hito en la historia política del país. Más de siete décadas después, el Congreso que iniciará funciones en 2026 será el que cuente con mayor representación femenina desde entonces.
El 8M, o Día Internacional de la Mujer, se conmemora cada 8 de marzo y tiene su origen en las luchas de las mujeres trabajadoras a inicios del siglo XX por mejores condiciones laborales, derechos políticos y mayor igualdad en la sociedad. Con el paso del tiempo, la fecha se consolidó como un día para visibilizar las demandas por equidad de género y reconocer los avances alcanzados en la participación de las mujeres en distintos ámbitos, incluida la política. En 1975, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) oficializó la conmemoración a nivel internacional.
