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¿Cómo vencer el miedo a los primeros días de clases?

Quedarse en el kínder no es negociable

Por Joselyne Ugarte | 8 de Feb. 2018 | 2:51 pm

Tiempo de adaptación es de 2 semanas, aproximadamente. Foto ilustrativa.

Este jueves 950 mil niños y jóvenes regresaron a las aulas. El proceso es esperado por muchos, pero para otros supone todo un reto.

Por un lado están aquellos que apenas empiezan su vida como estudiantes (ahora desde la temprana edad de los 4 años), y por otro, están los jóvenes que dejan las escuelas y empiezan el colegio. En ambos casos, los retos desde la familia pueden ser muy grandes.

Ana Rita Morales, psicopedagoga de la Universidad Americana (UAM), explicó que en el caso de los más pequeños, los padres deben hacer todo un trabajo previo de explicarles la etapa que se avecina. En la medida de lo posible, es importante que los pequeños conozcan el sitio que los acogerá, para que se vayan familiarizando.

"Lo primero que deben  hacer los papás es afianzar el afecto que les tienen. Expresarles que los quieren y los van a acompañar en este proceso. Asegurarles que a la hora de la salida ellos van a estar ahí esperándolos, es totalmente contraproducente que lleguen tarde o que del todo se les olvide ir a recogerlo, pues esto puede despertar desconfianza", comentó Mora.

Enfrentarse a una situación nueva, siempre va a generar un grado de desconfianza, tanto en los pequeños como en sus papás.

"El primer paso es que los papás identifiquen su temor, para que no se los transfieran a los niños. Hacer un preámbulo, una preparación previa, sobre el tiempo que van a estar y si pueden conocer el lugar antes, sería mejor, para que el niño se vaya familiarizando y ojalá enseñarle las áreas que serán de más agrado, por ejemplo, las de juego", explicó Mora.

2 semanas de adaptación

El periodo de adaptación puede tomar 2 semanas, aproximadamente. Sin embargo, si pasado ese tiempo el menor aún no logra quedarse tranquilo, es importante que el papá le de la oportunidad de que la maestra se gane la confianza.

"Dependiendo de cuán entusiasmado está el padre de familia y qué tanto promueve la educación  formal, así se promoverá con más facilidad la adaptación de los menores. Hay que tomar en cuenta que el niño a veces puede mostrar seguridad al quedarse solo en algunos ambientes, como fiestas, pero es muy común que al ver que otros niños lloran, se le despierte ese anhelo o deseo de llorar o estar con sus padres cerca". Por esta razón, es importante anticipar al hijo que pueden estar otros pequeños podrían estar llorando, por lo que también podrían sentir ganas de llorar.

"Cuando sobrepasa ese tiempo de adaptación de 2 semanas, es importante tomar en cuenta el principio que no es negociable que vuelva a la casa, debe quedarse en el centro educativo, aunque llore y grite, porque así es como el padre de familia le deposita la confianza a la docente y ayuda en esa relación de cercanía.  Es importante saber que las docentes ya tienen las técnicas para tranquilizar al niño", finalizó Mora.

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