Cocaína en jugo de piña: El envío con el que se vinculó a una víctima del triple homicidio en San Mateo

Iván Jackson Núñez, una de las tres víctimas del triple homicidio ocurrido en San Mateo de Alajuela, fue investigado por su presunto vínculo con un grupo narco de Limón que en 2013 envió 123 kilogramos de cocaína ocultos en bidones de jugo de piña, enviados desde desde Costa Rica hasta el puerto de Rotterdam, en Países Bajos.
Jackson fue asesinado junto al empresario de Puntarenas Andrey Castro Bonilla y Harold Raga Monroe. Sus cuerpos fueron hallados en un guindo en San Mateo de Alajuela la madrugada del sábado, atados de pies y manos y con bolsas sobre la cabeza.
Por el caso de narcotráfico, el Tribunal de Juicio de Limón sentenció a cinco de los siete imputados, y otros 10 miembros de la organización se sometieron a un proceso abreviado. Es decir, aceptaron los hechos a cambio de una pena menor negociada con el Ministerio Público y homologada por un Tribunal.
La prueba contra la organización incluyó intervenciones telefónicas en las que se detalló la logística del traslado. En esas comunicaciones se evidenció lo siguiente, según el expediente:
- Un comerciante limonense y su hijo discutieron sobre al menos seis contenedores y el momento en que serían cargados.
- Uno de los imputados solicitó el número del contenedor y los marchamos tras su salida.
- Otro involucrado consultó sobre el tiempo de llegada a Europa y el pago posterior.
- Se mencionó que el contenedor fue pesado para evitar inconsistencias.
- Se describió el método de ocultamiento en los bidones, coincidente con el hallazgo en Países Bajos.

Droga decomisada en Países Bajos, oculta en piñas procedentes de Costa Rica. Archivo CRH/Con fines ilustrativos
El decomiso permitió confirmar la ubicación exacta de la droga dentro del contenedor, como fue descrito en las llamadas.
La Fiscalía de Limón recalcó que la organización criminal tuvo una participación fundamental en el envío de droga, utilizando vehículos, teléfonos celulares y otros medios logísticos para concretar los traslados.
La cocaína era trasladada desde Colombia y Jamaica e ingresaba a Costa Rica por el mar Caribe, zona donde los integrantes del grupo tenían pleno dominio, lo que les permitía movilizarse e ingresar al país de forma ilegal.
Añadió que la estructura también logró exportar la droga hacia Países Bajos, aprovechando contactos con navieras, predios de contenedores y acceso a información sobre cargamentos.
Durante la investigación, la fiscalía estableció que la sustancia estaba destinada al consumo humano y que el daño provocado fue grave, y señaló que los imputados actuaron con desprecio por la salud pública.
Los implicados operaban en zonas inhóspitas del Caribe costarricense, principalmente en horarios nocturnos y de madrugada, y utilizaban armas de fuego para resguardar la droga.
Según las pesquisas, los investigados en el caso empleaban lenguaje cifrado y simulaban situaciones falsas para evitar ser detectados por las autoridades, actuando —según dijo— motivados por la codicia.
La investigación fue compleja y permitió el decomiso de importantes cantidades de droga, lo que evidenció la magnitud de la operación criminal.