Chino-tico movía cargamentos de cocaína y lavaba grandes ganancias en criptomonedas

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Goubin Tam Zhang, el chino nacionalizado que se hacía llamar Juan Carlos Tam Cheong, no solo coordinaba cargamentos de droga, sino que además se convirtió en uno de los principales legitimadores de capitales del narcotráfico en Costa Rica incluso mediante el uso de criptomonedas, según la Policía de Control de Drogas (PCD).

Este costarricense naturalizado fue capturado este viernes para ser sometido a un proceso de extradición hacia Estados Unidos, gracias a un operativo coordinado entre la Administración de Control de Drogas (DEA) y la Fiscalía General. La investigación comenzó a finales del año pasado y se extendió hasta su detención en Curridabat.

Según las autoridades, Zhang ejercía una doble función dentro de una red transnacional de droga: supervisaba la logística del suministro de cocaína y realizaba desembolsos a otros integrantes de la estructura con la que coordinaba con distintos proveedores de cocaína, cuyo destino final era Estados Unidos.

Luego gestionaba los pagos correspondientes por dichos cargamentos, en representación de los cárteles involucrados. Varios de sus proveedores fueron identificados durante las indagaciones.

En el componente financiero, se presume que recibía grandes cantidades de dinero en efectivo, tanto en colones como en dólares, que posteriormente convertía en criptoactivos para movilizar fondos y ejecutar pagos derivados del negocio de la droga, así como otras transacciones ilícitas con el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Golfo, en México.

También se presume que tenía nexos con el Clan del Golfo, de Colombia. La investigación se desarrolló en cooperación con Países Bajos y España. La oficina de la DEA en Costa Rica participó junto con la oficina de Jacksonville, Florida, y la División de Investigación Criminal del Servicio de Impuestos Internos estadounidense (IRS-CI).

Tam Zhang mantenía un perfil de comerciante independiente. Registraba negocios de bares y restaurantes en San José, estuvo vinculado al extinto bar Tavarúa en la Calle de la Amargura de San Pedro, e incluso gestionó el registro de marcas comerciales en el país para actividades como la importación de mariscos y la comercialización de atún, empresas textiles, negocios de logística y actividades ganaderas.

A pesar de figurar en puestos de administración de empresas y registrar salarios cercanos al millón de colones, varias de sus sociedades enfrentaban problemas financieros. Estas han sido codemandadas en juzgados de cobro debido a procesos de ejecución hipotecaria promovidos por el Banco de Costa Rica (BCR).

Las autoridades identificaron que también poseía un perfil comercial activo en Panamá. Sus padres y él fueron ciudadanos chinos que migraron de Cantón a Costa Rica y se naturalizaron en el país.

En el operativo de captura colaboraron la Unidad Especial de Apoyo (UEA) y la Dirección de Inteligencia y Análisis Criminal (DIAC), ambas de la Fuerza Pública.