Caso Perritos: sentencian a 5 personas por homicidios encargados a banda de “Diablo”
Hombre fue acribillado y calcinado como venganza por robo de ₡20 millones
Los crímenes en apariencia fueron encargados por otras personas a la banda de Diablo, agrupación que se encargó de liquidar a las víctimas a cambio de un pago.
El primer caso responde a un intento de dos personas de "tomar la justicia por sus manos". Se trata de un empresario de apellido Tenorio que fue víctima de un atraco, en el cual le sustrajeron ₡20 millones y junto a su hija, mandó a matar a los ladrones.
El segundo caso también fue un homicidio por encargo, aunque los autores intelectuales que pagaron por el crimen no fueron juzgados por el Tribunal Penal de la Jurisdicción Especializada en Delincuencia Organizada (JEDO), que dictó sentencia hoy lunes luego del juicio, que inició el 29 de setiembre y finalizó el 11 de noviembre.
Rigoberto Tenorio Calvo (79 años), Gercel Tenorio Pérez (hija de 38 años) y Henry Alvarado Hernández (sicario), fueron declarados coautores responsables del homicidio calificado de Ademar Jiménez Gómez.
A Tenorio y su hija les impusieron 25 años de cárcel a cada uno de ellos, mientras que a Alvarado deberá descontar 30 años de prisión por este caso.
Adicionalmente, Alvarado, Roger Rodríguez Valverde y Román Marchena Guzmán, fueron declarados coautores responsables de un delito de homicidio calificado en contra de Pablo Castro Barrantes, así como una tentativa de homicidio agravada contra otro hombre de apellido Gutiérrez.
Henry Alvarado fue condenado a 30 años de cárcel por el asesinato de Castro y 20 años por intentar matar a la otra víctima, que se reducen a 30 años en total. Al ser culpable también de la muerte de Ademar Jiménez, estará la pena máxima aprisionado: 50 años.
A Rodríguez le impusieron 28 años de prisión por homicidio más 20 por la tentativa, que se readecúan a 28 años en total. A Marchena lo sentenciaron a 10 años por los delitos cometidos.
Estos crímenes habrían ocurrido años antes en que alias Diablo se convirtiera en un capo del narcotráfico, cuando actuaba como gatillero a sueldo. Ni él ni otro imputado de apellido Pérez fueron procesados, debido a que permanecen en fuga.
Primer homicidio
De acuerdo con el Poder Judicial, todo inició cuando Ademar Jiménez Gómez y varias personas más, orquestaron el robo de una cantidad millonaria de dinero que pertenecían a Rigoberto Tenorio Calvo, quien más tarde mandó a asesinar al maleante principal.
En apariencia, los ladrones acudieron hasta la propiedad de Rigoberto Tenorio, en Palmitas de Cariari en Limón, donde agredieron a un peón de construcción y usando un arma de fuego, consiguieron robarse alrededor de ₡20 millones. Tras sustraer el dinero, huyeron del sitio.
A raíz de ese robo, Tenorio y su hija, Gercel Tenorio Pérez empezaron a planificar la venganza y contrataron a un grupo de sicarios para ejecutar a tres ladrones Ademar Jiménez Gómez, así como otros dos de apellidos Chaves y Rodríguez.
Los imputados de apellido Tenorio, padre e hija víctimas del millonario atraco, le encargaron ejecutar los ladrones a Alejandro Arias Monge alias "Diablo", quien luego se convirtió en uno de los líderes criminales más buscado por las autoridades y que permanece en fuga.
Adicionalmente, los sospechosos Henry Alvarado Hernández, Roger Rodríguez Valverde y otro más de apellido Pérez (que como "Diablo" también permanece rebelde), tenían a su cargo liquidar a los ladrones junto con Arias.
En enero del año 2015, Gercel Tenorio y su padre se pusieron en contacto con Henry Alvarado para que matara a los objetivos a cambio de un pago. En una reunión, la mujer le entregó un adelanto para realizar los homicidios.
Tras recibir parte de la recompensa, Alvarado se reunió con los otros gatilleros de apellidos Pérez y Rodríguez, para explicarles que Ademar Jiménez que a quien iban a matar, era una persona conocida y por eso planificaron los detalles de cómo cometerían el crimen.
De esta forma, los asesinos consiguieron una ametralladora AK-47 para acribillar a su víctima. Unos días después, la tarde del 22 de enero de 2015, ocurrió el asesinato en Pococí.
De acuerdo con la sentencia, los gatilleros se pusieron de acuerdo para cumplir con su encomienda y se aprovecharon de la amistad que tenían con Ademar Jiménez.
El presunto ladrón de los ₡20 millones habría sido recogido por el sospechoso Rodríguez en un taxi informal, en el sector de Tibacán. De allí lo trasladó hacia otra zona conocida como El Encanto, donde lo esperaban los demás asesinos.
Cuando Jiménez estaba con los demás imputados, los sicarios se habrían aprovechado de su vulnerabilidad para retenerlo, amordazarlo y amarrarlo de pies y manos, y mantenerlo así durante horas.
Ese mismo día, pero más tarde, cumpliendo con las órdenes de los Tenorio, movilizaron a la víctima secuestrada hasta el sector de Cariari, donde utilizaron el fusil AK-47 para dispararle en la cabeza y en la espalda, causando su muerte instantánea en venganza por el supuesto atraco millonario.
Una vez liquidado, le rociaron algún tipo de combustible y quemaron el cuerpo en un 95%, para evitar dejar rastros del crimen.
Roger Rodríguez Valverde, uno de los acusados por esta muerte, fue absuelto por dudas en aplicación del principio in dubio pro reo. Es decir, al no existir completa certeza de su participación, el Tribunal no lo inculpó.
Según explicó el juez Rodrigo Salas, el testigo ofrecido por el Ministerio Público no se presentó a brindar sus declaraciones y ser interrogado, a pesar de que era clave para juzgar a este sujeto.
Segundo homicidio
Unas semanas después, en marzo del 2015, Alejandro Arias Monge alias "Diablo", su sujeto apellido Pérez que se mantiene en fuga, dos gatilleros de apellidos Smith y Alvarado que ya murieron, Henry Alvarado Hernández y Roger Rodríguez, fueron contactados por un sujeto llamado Román Marchena Guzmán.
Al parecer, Román fue el intermediario contratado por otro hombre para planificar el asesinato de un comerciante dedicado a la instalación de vidrios en Matina de Limón.
Los siete sujetos habrían organizado un plan y se distribuyeron funciones para liquidar a la víctima de apellido Castro. La agrupación recibió un pago a cambio de matar a Pablo Castro Barrantes, el 30 de marzo del 2015.
Según la investigación, utilizaron a una mujer desconocida quien contactó al comerciante mediante una llamada telefónica para pedirle que se desplazara a realizar una medición e instalación de vidrios en Goly de Matina.
De esta forma, los asesinos emboscaron a Castro. Se movilizaron hasta el centro de Matina y ubicaron a la víctima, quien andaba en el carro acompañado por su sobrino de apellido Gutiérrez, para el encargo de vidrios.
Al visualizar el carro del comerciante, los sospechosos se aprovecharon de la vulnerabilidad para matarlo: dos hombres se acercaron de forma sorpresiva al vehículo y observaron que en el asiento del acompañante estaba el sobrino de Castro Barrantes, quien era menor de edad.
Sin importarles, les dispararon a ambos en múltiples ocasiones, impactando al vidriero en la cabeza y causando su muerte, mientras que el sobrino sobrevivió.
Según informaron los jueces, los sospechosos usaron la misma arma de fuego, determinado así gracias a pruebas científicas que hizo el Organismo de Investigación Judicial. Luego de los crímenes tuvieron una reunión en San Antonio de Belén, tras cumplir con ambos encargos.
Todos los condenados deberán descontar un año de prisión preventiva mientras la sentencia queda en firme.


