Logo

Cárteles mexicanos y guerrillas colombianas proveen de armas a bandas en el país

Fusiles AK-47 y AR-15 son los más utilizados

Por José Adelio Murillo | 9 de May. 2024 | 11:01 am

Los rifles, fusiles de asalto, sub-ametralladoras y armamento de guerra que es prohibido en Costa Rica, pero que suele estar en manos de las bandas criminales más poderosas en el país, provienen de naciones como México y Colombia, en su mayoría.  

Así lo reconocen autoridades del Ministerio de Seguridad Pública, el Organismo de Investigación Judicial y la Fiscalía, consultadas por CRHoy.

La adquisición se da por diversos métodos: como método de pago por acciones ilegales, en intercambio por droga, compras en un mercado nacional ilegal o a través de trueques con agrupaciones internacionales delictivas.

Las autoridades conocen la existencia de dos principales rutas de las armas, orígenes diagnosticados sobre el arsenal prohibido. No obstante, son operaciones complejas de intervenir o desmantelar por completo.

Uno de los artefactos más comunes entre los grupos ticos dedicados principalmente al narcotráfico o sicariato, es el fusil semiautomático AR-15: diseñado en la década de 1950 para el ejército de los Estados Unidos.

Estas poseen algunas características letales como un alcance de hasta 600 metros, un calibre 5.56 x 45 mm, peso menor a 4 kg, mirillas telescópicas y cargadores de gran capacidad.

Una herida por este tipo de arma provoca grandes sangrados, así como la demolición y destrucción masiva de tejidos, huesos y órganos internos, por lo cual sobrevivir es una posibilidad muy reducida. Un reportaje de la Voz de América, da cuenta del constante uso de esta letal arma en al menos tiroteos masivos en Estados Unidos durante la última década, que dejaron más de 200 muertos. 

De acuerdo con Mario Zamora, ministro de Seguridad, las AR-15 ingresan al país principalmente desde el hemisferio norte, procedentes normalmente de México.

"Son legal o ilegalmente adquiridas en ese país, y desde ahí son reexportadas a través de la relación de intercambio que tienen los cárteles de droga mexicanos con sus contrapartes centroamericanas.

Ahí se da un intercambio de droga por armas, parte de los pagos se realizan con este tipo de fusilería y la misma termina extendiéndose y Costa Rica está en la ruta de llegada de las AR-15", señaló el jerarca.

 

video-0-0k5jfc

Armas de la guerrilla

La otra ruta de procedencia identificada es Colombia: en su mayoría, el país suramericano provee mediante un mercado ilegal, los AK-47: fusiles mundialmente conocidos desde mediados del siglo pasado.

Este tipo de arma posee algunas características como tener solo 8 piezas para un desmonte y limpieza rápida, además de funcionar en condiciones extremas como el frío, lluvia o barro, la solidez y resistencia a la oxidación y fácil manejo.

Un arma que ha sido vista hasta en manos de niños, disparando 600 balas de 7,62 milímetros. Un reportaje del medio de prensa español  La Vanguardia, la catalogó como el arma que "democratizó" la muerte y revolucionó la forma de entender la guerra.

Ha sido utilizada en conflictos a lo largo de todo el mundo y Latinoamérica no es la excepción: justamente en Colombia fue empleado en el conflicto armado y posterior a los tratados de paz, las AK-47 usadas allí empezaron a circular en países como Costa Rica.

"Son viejos arsenales que en lugar de haberse destruido, como ordenaban los acuerdos de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano, parte fueron incorporados al mercado ilegal de armas de fuego y se venden a lo largo del corredor centroamericano.

Muchas veces la forma de arribo es en conjunto con la droga que también exportan, entonces vienen contingentes de cocaína y armas de fuego", reconoce el jerarca Zamora.

De acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), una parte importante de las armas que circulan por nuestro país y que están en manos de las bandas de crimen organizado, provienen de esas latitudes del continente.

Estas se utilizaron en los conflictos militares históricos de Colombia desde mediados del siglo pasado hasta años recientes, que enfrentaron al Gobierno y sus fuerzas militares con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cárteles de droga y otros grupos armados y paramilitares.

"Se ha generado una movilización después de algunas situaciones que han ocurrido en países como Colombia. Esto ha permitido que armas que antes se utilizaban para un conflicto bélico interno o una lucha interna, ya no se estén utilizando y evidentemente se busca maximizar ese recurso", indicó el director del OIJ, Randall Zúñiga.

Cuando se decomisan armas de largo alcance, se nota que son artefactos viejos, con algún nivel de oxidación, modificadas y a las cuales les borran los seriales que permiten identificarlas. Todos indicios permiten a las autoridades sospechar del origen extranjero del armamento.

 

video-1-gpz2k8

Frontera porosa

La falta de controles en las fronteras también influyen en la gran afluencia de armas que circulan por el territorio nacional, de acuerdo con el OIJ. En ocasiones, vehículos ingresan al país con los rifles y arsenal sin que las autoridades limítrofes tengan herramientas o capacidad de detectarlos. Principalmente, esto ocurre en el traspaso que conecta con Nicaragua.

"Tenemos otra realidad y es la porosidad de la frontera en la parte terrestre. No tenemos esas facilidades de revisión, como hacen otros países, que revisan absolutamente todo el vehículo cuando ingresa. Esa misma porosidad y laxitud es la que favorece que ingresen armas", manifestó el director del OIJ, Randall Zúñiga.

Ante este panorama, el jerarca de Seguridad, Mario Zamora, reconoce las fronteras costarricenses son permeables, pero defiende que ningún país tiene la capacidad de resguardarlas al 100%.

"Todos los países tienen sus fronteras porosas, esa no es una excepcionalidad de Costa Rica, sino que es la norma a nivel internacional. Ni siquiera Estados Unidos puede cubrir la totalidad de sus fronteras.

Aun reconociendo este faltante, tenemos que usar mecanismos inteligentes para el control fronterizo", indicó Zamora, quien defiende que la instalación de escáneres en los puestos limítrofes dificultará el ingreso de armamento a territorio nacional escondido en contenedores dentro de sus estructuras.

Sierpe de Osa, la localidad ubicada en el Pacífico Sur costarricense, es una de las puertas de entrada para la llegada de armas en conjunto con droga. Los bastos humedales e hidrografía irregular facilita el arribo de embarcaciones con mercancías ilegales.

Esto ha obligado a la Fuerza Pública, Guardacostas y otros cuerpos policiales a intensificar los operativos y el desmantelamiento de estructuras que permitía al crimen organizado la entrega de arsenal y estupefacientes.

La Embajada de los Estados Unidos habilitó un puesto de control donde, la Policía de Fronteras y el Servicio de Guardaparques tendrán vigilancia permanente para tratar de frenar las actividades ilícitas.

Patrullajes permanentes y movilizaciones con lanchas rápidas a través de los ríos son parte de los despliegues policiales que ha tenido que implementar el gobierno costarricense para atender uno de los focos de importación de armas de guerra. En un futuro se espera la instalación de radares que colaboren en identificar embarcaciones no autorizadas.

Intercambio por droga

Los fusiles que circulan en el territorio nacional son cotizados en un valor que ronda los $2 mil, según conoce la Fiscalía Especializada en Crimen Organizado. Los montos no son fijos, sino que pueden oscilar de acuerdo con el tipo de arma, además de la oferta y la demanda.

Pero no siempre se consiguen únicamente a cambio de dinero: las armas también funcionan como una moneda de canje a cambio de droga o como pago por acciones ilícitas.

Carlos Castro Sojo, fiscal especializado, detalló días atrás que además de las AK-47 y las AR-15, el rifle M-16 y las subametralladoras tipo Uzi y Mini Uzi también figuran en la lista de armas no permitidas que más se circulan en manos de las bandas de delincuentes.

Este arsenal provoca mucha más destrucción y letalidad, al momento de ejecutar las muertes o simplemente detonarlas, dado que pueden lanzar hasta 1.000 disparos por minuto y tienen un rango de alcance de hasta 600 metros.

"Esa distancia que recorren una munición disparada con esa arma de grueso calibre, afecta la seguridad común. Personas que pueden estar en el lugar equivocado o que están haciendo sus actividades normales, pero están a expensas que alguien más pueda poner en peligro su vida", indicó.

Otros métodos identificados por las autoridades judiciales es el ingreso de las armas pieza por pieza. Los criminales utilizan el 'courier' (empresa de paquetería) para enviar kits de piezas armables o construidas mediante impresoras 3D. De esa forma, emplean las vías legales por medio de las aduanas, en una operación mucho más compleja y sofisticada. Aprovechan que, a simple vista, las piezas no parecen ser partes de un arma.

El OIJ y la Fiscalía no descartan la existencia de un mercado ilegal interno que suple armas legales para cometer delitos, o bien, armas que son compradas de forma legal por armerías o entidades autorizadas, que terminan en manos de los criminales.

Si usted ve a una persona con un arma de caza o de guerra que sea prohibida en Costa Rica, puede denunciarlo de forma confidencial a la Fuerza Pública en la línea 1176, o bien ante el Organismo de Investigación Judicial puede hacerlo al número 800-8000-645.

La Ley de Armas y Explosivos castiga con hasta con 8 años de cárcel la posesión, uso, compra y comercialización de armas no permitidas.

Comentarios
0 comentarios