Carlo Díaz: extradición de Celso Gamboa “es un mensaje importantísimo contra el crimen organizado y el narco”
En entrevista con CR Hoy, el fiscal general, Carlo Díaz, valoró el impacto que tiene la extradición de Celso Manuel Gamboa Sánchez, quien está a un documento de ser remitido a Estados Unidos para ser juzgado por trasiego transnacional de cocaína.
El jerarca recordó que Gamboa era un objetivo de las autoridades judiciales incluso mucho antes de que se aprobara en la Asamblea Legislativa la reforma a la Constitución Política que finalmente avaló la extradición de ciudadanos costarricenses.
"Para nosotros es bastante representativo sobre todo porque tanto don Celso como don Edwin que fueron detenidos prácticamente al mismo tiempo, son objetivos de alto valor tanto para los Estados Unidos como para Costa Rica.
Sobre este tema, desde antes que se diera el cambio a nuestra constitución que permite la extradición de nacionales, ya teníamos a estas personas como objetivos conjuntos de persecución", explicó.
Díaz recordó que incluso se reunió, desde finales de 2024, con Anne Milgram, exdirectora de la Administración para el Control de Drogas (DEA). En ese momento, ella era la máxima autoridad antinarcóticos de ese país.
En aquel encuentro fijaron acuerdos para trabajar de forma conjunta en la persecución de los principales narcotraficantes costarricenses dedicados al contrabando de droga a través de varios países.
Se acordó, por ejemplo, ofrecer por primera vez una recompensa económica por un costarricense: $500.000 por la captura de Alejandro Arias Monge, alias Diablo. En esa reunión ya se tenía perfilado a Celso Gamboa como uno de los principales blancos.
"Incluso recuerdo la reunión que tuvimos con la administradora de la DEA en setiembre de 2024, en donde nosotros le expusimos varios objetivos y ellos decidieron trabajarlos de manera conjunta con nosotros. Sobre todo porque eran objetivos de alto valor", detalló Díaz.
Nueve meses después se concretó todo lo necesario para ejecutar la captura de Gamboa y de Edwin Danney López Vega, alias Pecho de Rata o Diosito, y desde junio ambos están sometidos al proceso de extradición.
Siete meses después, la vía jurídica quedó libre para enviarlos a la Corte del Distrito Este de Texas, donde afrontan acusaciones por tráfico internacional de grandes cantidades de cocaína y asociación ilícita.
Para Carlo Díaz, ambas extradiciones tienen un significado de gran peso: no solo por el enjuiciamiento de los primeros costarricenses en el extranjero bajo esta figura, sino por el perfil de exfuncionario público de Gamboa.
"En el caso de don Celso, que ocupó puestos de mucha importancia en nuestro país, sobre todo en el ámbito de la seguridad. Es un mensaje importantísimo contra el crimen organizado y el narcotráfico internacional", detalló Díaz.
Aprovechó sus antecedentes
Celso Manuel Gamboa ocupó varios de los puestos más relevantes dentro de la estructura pública de Costa Rica, especialmente en las áreas de seguridad y justicia. Fue fiscal jefe en varias provincias.
A lo largo de su carrera fue viceministro de Seguridad Pública, cargo desde el cual se esperaba que liderara esfuerzos contra el crimen y el narcotráfico.
Posteriormente, ascendió para convertirse en director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), el servicio de inteligencia del Estado, y luego fue nombrado ministro de Seguridad Pública, puesto que ejerció durante el gobierno de Luis Guillermo Solís.
Tras dejar el gabinete, regresó al ámbito judicial y asumió cargos relevantes en el Ministerio Público, incluido el de subjefe nacional.
En febrero de 2016 fue electo por la Asamblea Legislativa como magistrado propietario de la Sala Tercera de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, uno de los cargos más altos dentro del Poder Judicial.
Estas posiciones reflejan su trayectoria como actor central en las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia en Costa Rica, antes de enfrentar procesos penales tanto en el país como en el extranjero.
El expediente de extradición, revelado en primicia por CR Hoy, da cuenta de que, según la DEA, él habría utilizado su posición y contactos de alto nivel para facilitar actividades relacionadas con el narcotráfico.
Incluso, las autoridades estadounidenses tienen grabaciones en las que Gamboa aseveró que el Gobierno actual le facilitaba el ingreso de cargamentos de droga al país. Ofrecía protección, información y gestiones para favorecer a organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas.
La DEA y la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) lo investigaron desde 2020. Incluso lo señalaron como líder de una red criminal centroamericana y posible socio de algunos de los cárteles más peligrosos de la región.
Al parecer, fungía como representante del Clan del Golfo, con influencia en Guatemala, Honduras, Panamá y otros países. También se señala la existencia de conexiones internacionales entre el abogado y sus cómplices, con quienes, aparentemente, mantenía contacto y coordinaba operaciones sin salir del país.
De acuerdo con la acusación, la organización narco que, en apariencia, lideró el exmagistrado tiene vínculos con otros cárteles de alto perfil, incluido el Cártel de Sinaloa, en México. Tres testigos de la DEA señalaron que el exmagistrado Celso Gamboa Sánchez estaría recibiendo entre $200.000 y $500.000 mensuales.
Según el documento enviado por las autoridades estadounidenses, Gamboa habría pactado con tres extranjeros para brindarles asesoría sobre cómo movilizar cargamentos de droga desde Costa Rica.
Los implicados serían un colombiano y dos hondureños —vinculados a la banda La H—, ya extraditados a Estados Unidos, donde enfrentan cargos por tráfico internacional de estupefacientes.
La documentación sostiene que Gamboa ofrecía apoyo logístico a esta organización, utilizando su conocimiento y supuesta influencia en el Servicio Nacional de Guardacostas y en el manejo de escáneres portuarios, gracias a su trayectoria en el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.
Sin embargo, el requerimiento de la DEA indica que Gamboa habría traicionado a sus socios al facilitar información a las autoridades estadounidenses, lo que derivó en la captura y extradición de esa célula criminal que operaba en el Caribe costarricense.
