Súmese al proyecto de llevar alegría a comunidad indígena en esta Navidad
Sandra Chaves y otras personas donan víveres, ropa, artículos escolares y uniformes, entre otros para los miembros de la comunidad indígena.
(CRHoy.com) En una comunidad ubicada en la montaña, una persona indígena cabécar miró hacia el horizonte con miles de preocupaciones en su cabeza, entre ellas la falta de alimento; ese día muchas personas de su comunidad no pudieron almorzar debido a la escasez de productos con qué alimentarse y se pone a imaginar el día que la mesa se llena de alimento y otros artículos que los ayudan a sobrevivir el día al día, así como a tener dignidad como seres humanos.
De un momento a otro, apareció Sandra Chaves, una costarricense de 68 años, junto a otras personas a su lado con bolsas llenas de cosas para los 125 miembros de la comunidad cabécar de Tsimari, ubicada a varios kilómetros de Turrialba, en las bolsas venían alimentos, ropa y otros artículos para la fiesta navideña de los niños, estudiantes de la única escuela ubicada en la comunidad, la cual tiene solo 3 aulas y un comedor donde reciben comida con víveres que el Ministerio de Educación Pública les envía cada mes.
Después de un trayecto de casi 8 horas atravesando caminos difíciles y peligrosos, Chaves les llevó alegría a las 16 familias.
Además, los voluntarios preparan la cena para todos los miembros de la comunidad; la tristeza y las preocupaciones se esfumaron, ahora tienen suficiente alimento con el que pueden sobrevivir por un buen rato, así como ropa que los hará pasar los días y noches abrigados, ya que, según Chaves, es una zona muy fría.
Esta no es la primera vez que visita la comunidad cabécar de Tsimari; el cariño y el aprecio de Chaves hacia estas familias inició en diciembre de 2016, cuando un conocido le contó sobre su visita a la comunidad, lo que le llamó la atención a la costarricense, quien es amante de las caminatas y ha tenido experiencia en visitar otras comunidades, por lo que decidió emprender su camino hacia el lugar.
Sin embargo, no esperaba que fuera un trayecto complicado y peligroso de atravesar; Chaves tuvo que pasar por unos ríos con caudales fuertes y por caminos en los cuales los automóviles no pueden acceder, la única manera de llegar a la comunidad es caminando acompañados de caballos que transportan el equipaje y otros artículos.
"Solo me explicaron que había que caminar 20 kilómetros por montaña", contó la costarricense de 68 años, quien en ese entonces tenía alrededor de 62 años.
Cuando Chaves llegó y conoció el lugar por primera vez, quedó impactada con la escasez de productos y artículos, así como la falta de acceso a los servicios esenciales como por ejemplo, a la salud, ya que no tenían algún centro médico en la comunidad.
En la zona ubicó una escuela y durante su visita, los niños de sexto grado recibieron sus títulos.
Chaves explicó que nunca vio una comunidad con tantas carencias como esta. "Me tocó el corazón y el alma", expresó la costarricense.
"Había días que no comían", dijo. "El Ministerio de Educación Pública manda alimento por mes para los niños, pero los adultos quedan fuera, no comen".
"Carecen de luz y no tienen un centro médico", indicó la costarricense.
Para recibir atención médica, los miembros de la comunidad deben caminar al menos cinco horas para llegar a Turrialba, no obstante, en casos de emergencia médica, envían un helicóptero para transportar al paciente, aunque a veces no llega a tiempo.
"En enero murió una indígena con su bebé por una hemorragia y el helicóptero llegó tarde; nueve niños se quedaron huérfanos. Estos niños tienen edades de 2 años o más", contó Chaves.
Proyecto personal
Ante el impacto, Chaves pensó en cómo podía ayudarles y se le ocurrió hacer un proyecto personal, en el cual también participan varios de sus conocidos, dedicado a llevarles alimento y otros artículos, de acuerdo con las necesidades de los miembros.
Desde hace siete años, la costarricense viaja en vez de cuando a la comunidad para darles alimento, ropa, artículos escolares y uniformes y en varias ocasiones llevó médicos para atender a las personas.
Este mes, Chaves volverá al lugar junto a otras 12 personas para llevarles las donaciones y les realizará una fiesta de fin de año a los niños, así como una cena para todos los 125 miembros de esta comunidad cabécar.
El 16 de diciembre emprenderán el largo camino hasta llegar a Tsimari donde las familias los esperan con emoción y ansias.
Chaves indicó que las personas que quisieran donar para esta comunidad, pueden hacerlo por SINPE al 6141-2148.






