Candidaturas a presidir la Corte ofrecen diálogo con el Gobierno y defensa a su independencia
Las cuatro candidaturas a presidir la Corte Suprema de Justicia aseguran estar abiertas a dialogar y trabajar conjuntamente con el Poder Ejecutivo, aunque establecen límites en materia presupuestaria, en la defensa de la independencia judicial y ante los ataques contra el Poder Judicial.
Patricia Solano, quien se ha distinguido por su firmeza incluso al salir a desmentir a jerarcas del Gobierno, explicó que los canales de comunicación siempre han estado abiertos de su parte y que constantemente ha planteado posibles soluciones en temas de interés común, como las reformas para agilizar las investigaciones y los juicios.
Señaló que, pese a los ataques en su contra, no se los toma de forma personal, pues procura que las discusiones se mantengan en el ámbito institucional. Además, espera que los miembros del gabinete actúen de la misma manera.
"Quienes han dinamitado los canales de comunicación han sido representantes del Ejecutivo; no ha sido el Poder Judicial, desde donde más bien siempre hemos puesto a disposición nuestro conocimiento y las habilidades de todo el personal técnico", detalló.
Su prioridad continúa siendo la defensa de la independencia judicial, la institucionalidad y la democracia. Considera que nunca imaginó que la democracia costarricense, tan reconocida, pudiera estar en riesgo.
Patricia Vargas manifestó una apertura absoluta al diálogo, pero basada en el respeto mutuo de las competencias de cada institución y de la dignidad de las personas. Considera que la crítica es positiva para crecer, pero exige que se formule "con altura", tanto en el fondo como en las formas.
Advirtió que este asedio es sumamente delicado, pues, históricamente, en otros países este tipo de discursos ha marcado el inicio de crisis que culminan con la destrucción de la democracia. Por eso, aseguró que su postura será firme y categórica ante los ataques deliberados contra el Poder Judicial o sus funcionarios.
"Claro que hay acciones que se pueden generar y se deben generar de forma conjunta, porque en este momento lo que debe preocupar al país y a las instituciones es el combate de la delincuencia organizada, y no estas luchas intestinas que a veces lo que hacen es debilitar esa respuesta", señaló Vargas.
Coincidió en que el límite está en la independencia de los jueces, pues el Poder Judicial no puede permitir que sus decisiones se cuestionen sin fundamento legal. Asimismo, reconoció que existen decisiones de los otros poderes del Estado en las que el Judicial no puede intervenir.
Gerardo Rubén Alfaro también se mostró dispuesto a colaborar con el Gobierno y la Asamblea Legislativa, pero subrayó que cada institución tiene sus propias funciones. Explicó que el Poder Judicial no solo resuelve casos relacionados con personas, sino también asuntos vinculados con el funcionamiento del Estado cuando surgen conflictos entre distintas instituciones.
"El ejercicio de la administración de justicia no puede hacerse como si fuéramos una isla, pero se va a hacer desde el respeto y desde la dignidad que tiene el Poder Judicial. Se requiere más valor para coincidir que para discrepar. Discrepar es muy sencillo; coincidir requiere de más trabajo", explicó.
Damaris Vargas, por su parte, sostuvo que el Poder Judicial nunca puede renunciar al diálogo ni a la comunicación, independientemente de quién esté al frente del Gobierno. Propuso mantener una línea de comunicación asertiva, respetuosa y pacífica, similar a la impulsada por el expresidente de la Corte Orlando Aguirre.
Al igual que los demás aspirantes, estableció la independencia judicial como un límite absoluto y no negociable. Afirmó que es posible acercar posiciones con el Poder Ejecutivo, siempre que exista una línea clara de respeto a esa independencia.
"La personalidad de Orlando fue positiva y representa también al Poder Judicial, y vamos en la misma línea de comunicación asertiva, porque nunca el diálogo puede dejarse de lado, por más difíciles que puedan estar las relaciones y sea quien esté en la presidencia de la República o quien esté en la Asamblea Legislativa. El diálogo siempre tiene que imperar", manifestó.
Para Vargas, los magistrados deben mantener una participación activa y procurar acercamientos sin negociar la independencia judicial. Al igual que los otros candidatos, coincidió en que el enemigo común es el crimen organizado y que todos los funcionarios deben trabajar en la misma dirección para combatirlo.

