Bomberos encontró 15 fallas críticas en planta de Blue Flame donde ocurrió explosión

1 de Jun. 2026 | 1:36 am

Un informe del Cuerpo de Bomberos confirmó que la planta de Blue Flame en Pozos de Santa Ana no cumplía con los requisitos mínimos de seguridad para operar.

El informe realizado por los ingenieros Rolando Leiva y Catalina Aragón, luego de la visita a la zona donde ocurrió la explosión en Santa Ana el 7 de marzo, encontró 16 incumplimientos: 15 de ellos críticos.

Según estándares internacionales, las faltas críticas requieren corrección inmediata porque afectan la operatividad y confiabilidad de los sistemas de protección contra incendios, lo que implica la suspensión de permisos de funcionamiento.

El informe detalla anomalías vinculadas con normas internacionales, relacionadas con sistemas de supresión, válvulas de seguridad, alarmas, instalaciones eléctricas, extintores, seguridad humana y manejo de GLP. Estos estándares sirven como referencia técnica en Costa Rica y otros países para este tipo de operaciones.

Blue Flame no hacía pruebas semanales

El documento fue incorporado al expediente de la Fiscalía que investiga la posible comisión del delito de desastre culposo. En este, los especialistas concluyeron que el sistema de supresión a base de agua permanecía completamente deshabilitado y sin capacidad de funcionar, razón por la que la planta no podía operar ni almacenar gas.

Los inspectores detectaron que el panel de control del sistema de supresión estaba desensamblado, lo que impedía su funcionamiento automático.

Además, la red de tuberías carecía de soportes adecuados y el sistema de escape del motor presentaba fugas. Los funcionarios también encontraron daños provocados por altas temperaturas en el cuerpo del motor.

El documento agrega que la casa de máquinas sufría inundaciones cuando el sistema entraba en funcionamiento debido al flujo proveniente de la tubería de descarga del sistema de enfriamiento.

Durante las pruebas, el motor de la bomba mostró señales de recalentamiento apenas 10 minutos después de iniciar operaciones. Para los inspectores, esto evidenció que Blue Flame no ejecutaba las pruebas semanales mínimas de 30 minutos exigidas por la normativa internacional.

Otra observación crítica se relaciona con el rendimiento del sistema de bombeo. La prueba realizada por los inspectores arrojó resultados insatisfactorios y fuera de los parámetros mínimos establecidos en la normativa NFPA 20.

El informe también concluyó que la prueba de succión al tanque de reserva de agua incumplió requisitos técnicos. Los bomberos indicaron que el sistema debía diseñarse para una tasa mínima de flujo de 62 litros por segundo.

Los inspectores además determinaron que los monitores instalados no brindaban cobertura total al área de almacenamiento y trasiego de GLP, situación que representa un riesgo adicional en caso de emergencia.

A esto se suma que los dispositivos de accionamiento manual remoto no funcionaron ni durante la emergencia ni en las pruebas posteriores. El sistema únicamente contaba con mecanismos electrónicos y carecía de dispositivos mecánicos complementarios.

Otras anomalías señaladas por Bomberos

El reporte también detalla que el sistema de diluvio no se activó automáticamente durante el incidente. Para Bomberos, esto evidencia incumplimientos en los dispositivos de iniciación automática exigidos por la normativa vigente.

Otra anomalía corresponde a las tuberías del sistema de diluvio, las cuales estaban sujetadas directamente a los recipientes de GLP, trasladando cargas estructurales a puntos no diseñados para soportarlas.

Las deficiencias también alcanzaron el sistema de alarma y detección de incendios. Durante la inspección, las pruebas realizadas resultaron insatisfactorias porque el sistema no funcionaba.

Asimismo, las pruebas de flujo ejecutadas por los inspectores no activaron ninguna alarma audible del sistema de detección de incendios, pese a que la normativa exige una respuesta en menos de 90 segundos.

El panel de control tampoco contaba con una configuración actualizada. Según el informe, el registro de eventos no permitía relacionar las posibles activaciones ocurridas el día de la emergencia.

En cuanto a equipos portátiles, los bomberos determinaron que la planta utilizaba extintores de 4,54 kilogramos, pese a que la regulación exige dispositivos con una capacidad mínima de 9 kilogramos para este tipo de industria.

El informe añade que la cobertura de extintores resultaba insuficiente para atender riesgos clase A, B y C dentro de las instalaciones.

Bomberos también cuestionó la aplicación efectiva del plan de emergencias. Aunque la empresa disponía de protocolos documentados, durante la atención del incidente los funcionarios detectaron fallas en su implementación operativa.

Finalmente, el reporte señala que, pese a existir evidencia de capacitaciones al personal sobre manejo de materiales peligrosos y atención de emergencias, las acciones observadas durante el incidente no reflejaron una aplicación adecuada de esos conocimientos.

Emergencia accidental en Blue Flame

Los ingenieros Miguel Araya y Rolando Leiva, de la Unidad de Ingeniería de Bomberos, elaboraron un segundo informe enfocado en la emergencia, la cual fue calificada como accidental.

Sin embargo, concluyeron que la situación se salió de control por una cadena de fallas operativas y de seguridad que impidieron controlar la fuga de GLP antes de la deflagración.

Según la investigación, el chofer del camión cisterna movió el vehículo mientras aún permanecía conectado al sistema de llenado del tanque estacionario, lo que provocó un desprendimiento mecánico en una tubería de descarga de gas.

Los investigadores determinaron que el desplazamiento del cabezal arrancó un codo utilizado para abastecer camiones graneleros. Las pruebas periciales detectaron deformaciones mecánicas, barrido de roscas y pandeo en la tubería afectada.

Bomberos concluyó que la fuga principal no provenía de la cisterna, sino del tanque estacionario y específicamente de la línea de descarga.

La investigación también reveló que Blue Flame no contaba con válvulas automáticas o remotas suficientes para detener el flujo de gas tras la ruptura. Aunque existía una válvula de exceso de flujo, esta se encontraba instalada en una configuración que el propio fabricante desaconseja, debido a que una bomba de trasiego ubicada aguas abajo limitaba el caudal y evitaba que el sistema alcanzara el flujo necesario para activar el cierre automático.

Además, el informe señala que la válvula de cierre automático del camión cisterna había sido inutilizada deliberadamente con un alambre para mantenerla abierta durante las operaciones.

Blue Flame

Blue Flame

Investigación sin imputados

La Fiscalía confirmó que mantiene abierta la investigación desde el día posterior a los hechos.

La oficina judicial a cargo del caso giró instrucciones al OIJ para determinar la dinámica del incidente, así como identificar a eventuales responsables.

Sin embargo, casi tres meses después de la emergencia, el Ministerio Público aún no logra individualizar a los responsables de que la planta operara sin las disposiciones mínimas de seguridad ni a los implicados directos en el evento que causó la explosión.

Allen Moya, jefe de Ingeniería de Bomberos, confirmó a CR Hoy que el informe también es conocido por el MINAE, el Ministerio de Salud y la Municipalidad de Santa Ana, entidades encargadas de gestionar los permisos de operación de la compañía.

El funcionario indicó que no podía profundizar en el contenido del informe; sin embargo, confirmó que la hipótesis de un posible error humano se mantiene vigente.

"Hubo un movimiento de uno de los vehículos que estaban en el área de carga, jaló las mangueras y eso dañó el cabezal de carga y descarga. Ese fue el origen de la fuga masiva de gas LP", dijo.

CR Hoy consultó a Rafael Rodríguez, abogado de la compañía, sobre el avance en la corrección de estas deficiencias y el caso, pero indicó que no se referirán a este asunto y no estaba autorizado por la empresa para brinda información al respecto.

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