Bandas criminales de todo el país se mueven hacia San Carlos: OIJ apunta las razones
Juicio del caso Fénix reveló influencia de banda de Pérez Zeledón en la Zona Norte
En Costa Rica operan unas 140 organizaciones criminales y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tiene mapeadas las zonas de influencia en las que se movilizan. San Carlos y la Zona Norte, en general, son regiones secundarias donde hay una alta presencia de bandas.
Aunque está muy por detrás de San José y Limón —provincias donde la presencia de estos grupos delictivos se traduce en disputas y homicidios—, en varias comunidades del cantón más extenso del país algunas estructuras se han ido asentando poco a poco.
Durante los últimos años se ha registrado otro fenómeno: agrupaciones de sectores muy alejados como el Valle de El General, la región Brunca y el Valle Central, han comenzado a operar en San Carlos, aunque de una forma distinta.
Ya sea mediante casas de seguridad para ocultar sospechosos, dinero o droga; como centros de operaciones para blanquear capitales; o como zonas de tránsito de estupefacientes, en ese cantón norteño los criminales han encontrado cierta "paz" para asentarse.
Randall Zúñiga, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó en entrevista con CR Hoy, que la baja violencia y la ausencia de confrontación entre los grupos, le "ofrece" a los narcotraficantes cierta tranquilidad para resguardarse.
"La Zona Norte es como un punto que permite generar cierta "limpia" o alguna zona de confort y tranquilidad, por no estar ligado con la problemática que se da en diferentes lugares.
Nótese que cuando OIJ expuso los lugares calientes, nunca mencionó la parte norte porque no está tan "caliente" como el resto del país.
Esto lo que genera es que existan estos "lugares seguros" que les permite tener una mayor tranquilidad o resguardo", explicó el jefe policial.
Uno de los casos recientes más sonados de actividades ligadas al narcotráfico es el caso Fénix, por el cual 25 personas afrontan un juicio por presuntamente blanquear hasta $17 millones presuntamente provenientes del narcotráfico mediante diversos negocios, como una hacienda ganadera, una venta de llantas, lubricentros, verdulerías, bares y restaurantes.
Esta agrupación dirigida por José Giovanni Segura Angulo, alias "Narizón", es una de las que presuntamente movió parte de sus operaciones hacia San Carlos.
Caso Fénix
La acusación del caso Fénix, de la cual CR Hoy tiene copia, indica que esta agrupación, originaria de Pérez Zeledón, tenía sedes en San Carlos para realizar transacciones e intercambios de droga y dinero producto del negocio ilícito.
En apariencia, el grupo contaba con una propiedad ubicada en Los Ángeles de La Fortuna, manejada por los transportistas de la organización durante sus operaciones en la Zona Norte del país.
Fue alrededor de mayo de 2021 cuando los agentes del OIJ encargados de la vigilancia y seguimiento a los miembros de la banda evidenciaron movimientos típicos de inteligencia y logística para el trasiego de drogas y dinero, como encuentros entre vehículos, rutas erráticas (para realizar contrainteligencia) y cambio de choferes en trayectos entre San Ramón y San Carlos.
Los seguimientos permitieron la detención de dos sospechosos en las inmediaciones del Parque de la Paz, sobre Circunvalación, a bordo de una buseta en la que se descubrió un compartimento oculto en un doble piso falso, comúnmente conocido como "caleta".
Esa detención no prosperó, según reconoce el Ministerio Público, debido a que el compartimento ya se encontraba vacío y, en ese momento, no se podía revelar la existencia de la investigación mayor contra la banda.
No obstante, fue clave para demostrar la influencia en San Carlos, así como la jerarquía de alias Narizón y uno de sus compinches, Carlos Garro Núñez, dado que los sospechosos detenidos pidieron contactarlos para informarles sobre su arresto.
Los miembros del grupo criminal coordinaban varios traslados hacia sus casas de seguridad en la Zona Norte, donde permanecían por varios días "realizando movimientos, traslados, encuentros con terceras personas; en fin, movimientos típicos del tráfico de drogas y dinero", apunta el Ministerio Público.
Adicionalmente, adquirían bienes inmuebles en San Carlos y alrededores, utilizados como casas de seguridad.
Una vez obtenían el dinero, lo trasladaban a Pérez Zeledón, donde lo almacenaban y contaban en casas de seguridad de Narizón, quien es acusado de ingresarlo a sus negocios para mezclarlo con el dinero lícito que recibía de los clientes.
De acuerdo con la prueba recabada por el Ministerio Público, las actividades ilegales realizadas entre 2015 y 2022 por los involucrados en el caso Fénix, y que generaron el multimillonario patrimonio ilícito, equivalen a cerca de ₡9 mil millones.
Esto mediante la inyección de capital o mezclando ganancias ilícitas con el dinero generado en comercios como lubricentros, restaurantes, llanteras, verdulerías y hasta una gran finca ganadera, denominada "Hacienda Fénix".
El grupo de familiares, colaboradores y el mismo cabecilla Segura Angulo, habrían ampliado la gama de actividades criminales que justo en medio de la crisis financiera de ese año, tuvo una aceleración en sus ingresos, que venían desarrollando desde años atrás.
Según la Fiscalía Adjunta de Legitimación de Capitales, José Giovanni Segura utilizaba personas para encubrir que él adquiría los comercios o ponía a terceras personas, presuntamente, a realizar depósitos, transferencias y pagos, con el fin de encubrir su enorme crecimiento patrimonial, y así evitar el riesgo de que se descubriera el origen ilegal del dinero.
Pero este no es el último caso que evidencia la expansión de bandas de varias regiones del país hacia San Carlos.
Caso Granero: inversiones de alias Sobrino
Edwin Vargas García, alias "Sobrino", es un presunto narcotraficante que está en prisión preventiva y operaba en varios sectores de la capital como Granadilla, Purral, Tibás y principalmente, Curridabat.
A inicios de abril, la Fiscalía Adjunta contra el Narcotráfico y Delitos Conexos, junto con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), confirmaron que este imputado mantenía inversiones millonarias en San Carlos, cerca de la frontera norte, con el aparente fin de legitimar las ganancias ilegales que obtenía.
"Sobrino" había adquirido una extensa finca de varias hectáreas en la localidad de Coopevega, distrito de Cutris, una zona ubicada a menos de una hora por carretera de la línea limítrofe con Nicaragua.
El amplio terreno, comprado al parecer con dinero narco, era utilizado para mantener más de 90 cabezas de ganado: decenas de vacas, toros y terneros, además de ganado equino y otros animales.
Entre lo que encontraron en la propiedad, también había fauna exótica como pavos reales y ponis —raza de caballos caracterizada por su baja estatura—, así como emús, un ave no voladora originaria de Australia, considerada como la segunda más grande del mundo después del avestruz.
A su banda le seguían la pista tiempo atrás, desde 2021. No obstante, tenía un método muy particular para ocultar su paradero y así evitar su captura. El sospechoso en apariencia utilizaba la plataforma llamada Airbnb, que ofrece alojamientos para permanecer por periodos cortos y de esta forma, no tenía residencia fija para evitar la acción policial.
Al ser tan escurridizo es que las autoridades optaron por capturarlo cuando lo encontraron en enero. Aunque el resto de diligencias y allanamientos no se han realizado todavía, los investigadores decidieron ejecutar de una vez el arresto del sospechoso.
De acuerdo con las autoridades judiciales, este sujeto es el cabecilla de una estructura muy robusta dedicada al narcomenudeo, es decir, la venta de estupefacientes a sus consumidores finales.
Algunos de los miembros están ligados presuntamente con algunos homicidios, aunque él no es considerado como un ejecutor de dichas muertes.
Franquicia del primo de "Diablo"
Alejandro Arias Monge, conocido como "Diablo", es considerado uno de los narcotraficantes de mayor expansión en el país, además es uno de los sospechosos más buscado por la policía y permanece en fuga desde hace varios años.
Aunque su captura aún no se ha logrado, el trabajo de persecución del OIJ lo ha obligado a cambiar su "modelo de negocios" y su forma de operar para distribuir droga no solo en Limón, sino también en otras regiones.
Los múltiples golpes del OIJ han debilitado su control directo, al punto de que ya no cuenta con estructuras jerárquicas propias. Ahora actúa como reclutador de cabecillas y vendedores de droga, en su mayoría originarios de su cantón natal, Pococí.
Este nuevo esquema le permite extender su influencia, aunque ya no controla directamente búnkeres, bandas locales ni puntos de venta. Más bien, facilita la llegada de grupos interesados en establecer el narcomenudeo en regiones como Turrialba, Guanacaste, algunas zonas del Pacífico Central y, justamente, la Zona Norte.
Una de estas células o "franquicias" sería la violenta organización criminal que operaba en La Fortuna de San Carlos y que fue desarticulada a finales de marzo. Geiner Monge López, un sujeto de 30 años asesinado a inicios de año, era una de las principales figuras de esa banda y, además, primo de Diablo.
Aunque según la Fiscalía el cabecilla de esta célula era un hombre de apellidos Solano Jiménez, Monge López —fallecido— era clave en la relación con la red narco principal. El director de la Policía de Control de Drogas, Stephen Madden, confirmó el vínculo familiar entre alias Diablo y uno de los aparentes jefes de la banda sancarleña.
"En el proceso de investigación se logró establecer que habían asesinado a uno de los miembros de este grupo de apellido Monge, que tenía un parentesco con Alejandro (Arias) Monge conocido como el "Diablo". Este es un grupo o una célula de esa estructura total de este sujeto Diablo", detalló el jefe policial.
Caso Shark
En septiembre del año anterior se logró la detención de uno de los "7 Tiburones del Pacífico": Alexi Meléndez León, alias Volvo, uno de los líderes de la red transnacional de trasiego de estupefacientes. Era uno de los hombres más buscados por Estados Unidos.
Fueron 23 allanamientos realizados por el OIJ y el Ministerio Público los que permitieron desmantelar la estructura que se dedicaba a importar droga desde Colombia para exportarla a EE. UU. y Europa.
Volvo, quien figura en la lista de los 50 sujetos más buscados por la DEA (Administración de Control de Drogas de EE. UU.), operaba en Costa Rica desde tiempo atrás.
Originario del Valle del Cauca, en Colombia, se nacionalizó costarricense tras casarse en 2019. Mantenía su domicilio entre Pozos de Santa Ana, su residencia más habitual y Upala —donde poseía varias fincas agrícolas—.
Al parecer, también tenía vínculos con el Clan del Golfo, una organización criminal de grandes dimensiones y alto peligro internacional, que moviliza grandes cantidades de droga hacia Panamá y Costa Rica, para luego exportarlas a sus mercados finales.
Aunque se asentaba en otras zonas del país, coordinaba envíos de grandes cargamentos de cocaína a Europa usando mercadería lícita, como piña y yuca, que salía desde varias fincas de San Carlos.
Adicionalmente, en ese mismo cantón, específicamente en Las Delicias de Aguas Zarcas, estaba asentado un pastor cristiano de apellidos Barboza Pilartes, detenido por formar parte del grupo.
Al parecer, ponía a disposición de los narcotraficantes sus negocios legítimos para lavar dinero proveniente de la exportación de drogas. Este sujeto es muy reconocido en la zona por su participación religiosa, ya que su iglesia acoge a centenares de fieles y ha crecido significativamente en los últimos años.
Además, posee varias propiedades donde desarrolla la industria piñera, así como cría y venta de ganado y caballos de razas altamente valoradas a nivel internacional.
"Ayudaba a legitimar dinero con base en lo que se recaudaba en la congregación", dijo Randall Zúñiga, director del OIJ.





























