Banda que usaba taller para almacenar drogas y lavar ganancias condenada a 168 años de cárcel
Una banda dedicada al trasiego internacional de drogas y armas fue sentenciada a 168 años de prisión. El Tribunal Penal Especializado en Delincuencia Organizada (JEDO) emitió la sentencia este viernes en el denominado caso "Trinidad".
Esta organización operaba desde Chacarita de Puntarenas y se encargaba de trasladar grandes cantidades de cocaína y marihuana provenientes de Colombia a través de la costa pacífica costarricense. Adquirirían embarcaciones y tripulaciones para realizar trasiegos marítimos, además de brindar servicios a otras redes criminales.
Entre los sentenciados están tres hombres de apellidos Gutiérrez, Castillo y Segura, quienes recibieron 15 años de cárcel cada uno por tráfico internacional de drogas. Por el mismo delito, se impusieron 12 años de prisión a ocho hombres de apellidos Paniagua, Sánchez, Baltán, Segura, Mosquera, Hernández, Barrantes y Mina, así como a una mujer de apellido Sánchez.
Un último sospechoso, de apellido Chacón, fue condenado a 12 años por delitos relacionados con drogas y a 3 años y 3 meses por el delito de tenencia ilegal de arma permitida. El tribunal determinó por unanimidad que no se concederá a los sentenciados ningún beneficio de ejecución de la pena.
Por unanimidad, el tribunal absolvió a cinco de los acusados del delito de legitimación de capitales, en aplicación del principio universal de in dubio pro reo (ante la duda, a favor del acusado). Además, se ordenó extender la medida cautelar de prisión preventiva por el plazo de un año para varios de los sentenciados.
El operativo del caso se ejecutó en setiembre de 2022, gracias a las indagaciones de la Sección de Estupefacientes del OIJ.
El clan delictivo estaba liderado por dos colombianos de apellidos Alegría Romero y Olaso Cifuentes, quienes manejaban una red de traslado de droga por vía marítima desde Golfito hasta el centro de Puntarenas, aunque ellos no fueron juzgados en este debate.
La logística giraba en torno a la importación de los cargamentos desde Sudamérica, que recorrían más de 300 kilómetros en lanchas rápidas, bordeando la costa pacífica hasta llegar a Puerto Puntarenas. Además, en la investigación se determinó que utilizaban semisumergibles para el traslado de la droga.
El primer punto de recepción era Golfito. Posteriormente, se hacía el traslado a Osa, Bahía Drake, Punta Mala de Garabito y, finalmente, al cantón central de Puntarenas.
En el recorrido tenían personas encargadas del "refugio de estas lanchas", pues debían ser cargadas con combustible y, en ocasiones, permanecer ocultas para evitar el seguimiento de oficiales del Servicio Nacional de Guardacostas (SNG).



