Banda investigada en el caso Shark pretendía mover hasta 100 kilos por “avionetazo”
Expediente menciona supuestas pistas clandestinas en Santa Rosa de Pocosol y cerca del puesto fronterizo de Las Tablillas, en Los Chiles

Alias "El Geólogo" al parecer cercano a un pastor, se encargaba de conseguir pistas clandestinas.
La banda narcotraficante investigada en el Caso Shark, que está actualmente en juicio, planeaba transportar hasta "100 kilos por avionetazo" refiriéndose a droga, según consta en escuchas telefónicas incluidas en el expediente judicial.
La investigación vincula a un colombiano identificado como Alexis Meléndez, conocido como "Volvo" y considerado uno de los "Tiburones del Pacífico" y a Juan Luis Barboza, un pastor evangélico de Ciudad Quesada, entre otros costarricenses.
El pasado viernes, el Tribunal Especializado en Delincuencia Organizada amplió la prisión preventiva contra los sospechosos. En el caso del líder religioso, la medida se extendió por tres meses más.
En una de las conversaciones, los sospechosos mencionan que contactos internacionales estarían dispuestos a pagar hasta tres veces más por la droga, en referencia a la cantidad de cocaína que pretendían movilizar en cada vuelo.
También discutían la posibilidad de establecer una operación más estable, incluso con la compra de terrenos. "La idea es hacerse una finca y, cuando estén embilletados, hacer una pista", señala uno de los diálogos intervenidos.
Al grupo criminal lo ligan con empresas empacadoras y exportadoras de piña, según las investigaciones de la Sección de Legitimación de Capitales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Pistas clandestinas y contactos mexicanos
La investigación detalla que un sujeto de apellidos Araya Vargas, alias "El Geólogo", cercano al pastor, tenía un rol clave dentro de la organización como facilitador en la búsqueda de pistas clandestinas. Este sujeto trabajaba para un italiano dedicado a la importación de piña a Europa, asesinado el 23 de mayo del 2018, en las afueras de la Embajada de Italia, en San Pedro de Montes de Oca.
Esas pistas clandestinas, según el expediente, estarían ubicadas en sectores como Guanacaste, Santa Rosa de Pocosol y zonas cercanas al puesto fronterizo de Las Tablillas, en la frontera con Nicaragua.
Las conversaciones también revelan vínculos con contactos de origen mexicano, quienes —según los imputados— viajaban al país para verificar la calidad de la droga antes de cerrar los negocios.
"Si la 'blanquita' cumple con los parámetros, se carga y se paga de inmediato", conversaban.

Alexi Meléndez alias "Volvo", uno de los "Siete Tiburones del Pacífico" pasará seis meses más en prisión preventiva.
En otras llamadas, los sospechosos intercambiaron información para ubicar pistas disponibles. En uno de los diálogos, uno de ellos consulta directamente: "¿Usted tiene o sabe quién tiene una pista?", a lo que otro responde que sí y que puede facilitar el contacto.
Incluso, se mencionan coordinaciones para visitar posibles ubicaciones el mismo día, con la intención de concretar acuerdos rápidamente. "Ahí está el billete", señala uno de los interlocutores.
Según el informe policial, desde el 2024 los integrantes del grupo ya realizaban gestiones para adquirir propiedades con características aptas para construir pistas clandestinas, destinadas tanto al ingreso de dinero como al envío de droga en vuelos de retorno.
Las conversaciones también dejan ver la frecuencia con la que pretendían utilizar estas pistas. En uno de los intercambios, se menciona que podían usarlas "tres o cuatro veces" antes de dejarlas "descansar".
Asimismo, se hace referencia a ganancias millonarias. En una de las llamadas se menciona la posibilidad de generar hasta "diez millones de verdes", en alusión a dólares.
Para la Policía Judicial, estas comunicaciones refuerzan la hipótesis de una estructura organizada dedicada al trasiego internacional de estupefacientes mediante rutas aéreas, apoyada en la habilitación de pistas clandestinas y el contacto con redes extranjeras.
Este lunes, CR Hoy reveló que grupos criminales están utilizando pistas autorizadas por la Dirección de Aviación Civil, a espaldas de sus propietarios, para mover droga, valiéndose de infraestructura portátil, como luces y señalización.
En algunas investigaciones de la Fiscalía de Crimen Organizado han determinado que, muchas de estas pistas se ubican en zonas alejadas y de difícil acceso. Esa misma condición limita la vigilancia estatal y abre la posibilidad de que organizaciones criminales las utilicen de forma clandestina o incluso corrompan a quienes están a cargo de su resguardo.