Audiencia para adelantar testimonios clave sobre asesinato de primos en bar herediano ya tiene fecha
Juzgado considera que la vida de 2 testigos peligra y por eso adelantará trámite
El Juzgado Penal de Heredia ya agendó fecha para tomar por adelantado el relato de dos testigos que son fundamentales para la investigación por el asesinato de los primos Jorge y Carlos Barboza, quienes fueron asesinados de forma muy violenta y luego enterrados en el sótano del bar Dude´s.
Este miércoles 2 de abril se llevará a cabo el anticipo jurisdiccional de prueba, un procedimiento excepcional que permite obtener ciertas evidencias, como testimonios, antes de un juicio oral. La audiencia se extenderá también hasta el jueves, ambos días en horas vespertinas.
La declaración de estos testigos es crucial, ya que la investigación depende en gran medida de sus testimonios, los cuales permiten comprender el rol y la distribución de funciones que tuvo cada sospechoso en el crimen.
Otras pruebas, como las grabaciones de cámaras de seguridad, permiten identificar cuáles imputados estuvieron dentro del bar cuando ocurrió el homicidio.
Sin embargo, son los relatos de los testigos los que brindan mayor claridad sobre lo sucedido dentro del establecimiento, según detalló el juez que aprobó el anticipo de prueba en una resolución de la cual CR Hoy tiene copia.
El documento detalla la vulnerabilidad y los peligros que enfrentan los dos testigos, cuyas vidas e integridad física podrían estar en riesgo debido a la información que saben sobre el caso.
Según la Fiscalía de Heredia, estos riesgos responden principalmente al nivel de agresividad del dueño del establecimiento, Jean Franco Segura Gómez, así como su capacidad de ordenar ataques contra otras personas.
Él figura como principal sospechoso del asesinato de los primos a inicios de febrero. Fue capturado el 25 de febrero en Nicaragua, tras una orden de captura internacional que permitió su localización y posterior deportación.
Tanto a él como a los demás sospechosos se les reprochan los aparentes delitos de homicidio calificado en contra de Jorge y Carlos Barboza. Sus cuerpos fueron hallados semanas atrás, ocultos en una especie de hoyo construido para esconderlos.
Varios testigos lograron ubicar la participación de este sospechoso, quien, además, habría coaccionado y amenazado a otras personas para que colaboraran en el ocultamiento de los cadáveres.
Uno de los testigos es un hombre de apellido Mendoza. Un empleado de Jean Franco Segura Gómez, dueño del bar y principal sospechoso del crimen, ubicó a Mendoza como una de las personas que permaneció en el establecimiento la madrugada del 7 de febrero.
Este trabajador, de apellido Brenes, relató a la policía judicial que, antes de retirarse y previo a que ocurriera el crimen, en el lugar quedaron el propietario, los primos (aún con vida) y el testigo Mendoza.
Además, mediante el cotejo de entrevistas realizadas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), los agentes identificaron a otro testigo, de apellido Blandón, cuyo testimonio es considerado crucial para esclarecer los hechos, según indica el fallo.
Ambos testigos ofrecieron relatos que permitieron a los investigadores reconstruir una hipótesis de los acontecimientos. Según su versión, la noche del 7 de febrero de 2025, se produjo una primera discusión entre uno de los imputados y Jorge Barboza.
Aunque la disputa inicial no pasó a más, Jean Franco Segura Gómez, dueño del bar, intervino para calmar la situación. Sin embargo, posteriormente, Segura y Jorge Barboza volvieron a discutir, lo que derivó en una pelea.
El dueño del bar golpeó repetidamente a Barboza hasta dejarlo inconsciente en el suelo. Fue entonces cuando otro sospechoso, de apellido Bravo Díaz, intentó despertar a Carlos Barboza, quien se encontraba dormido en la barra.
Según la Fiscalía, Segura lo tomó del cuello, y su cómplice lo apuñaló en varias ocasiones en el mismo sitio.
Los relatos son tan detallados que los testigos describieron la vestimenta que usaban los imputados aquella noche. Días después, cuando los agentes judiciales allanaron las viviendas de los sospechosos, encontraron las mismas prendas.
Sin estos testigos, resultaría difícil determinar cómo se repartieron las funciones entre los presuntos asesinos. Su ausencia complicaría el establecimiento de la participación criminal de los sospechosos, así como la identificación del móvil y la dinámica del crimen.

