Ataque de mareros en San José: una traición y muertes brutales con un cordón

Hermanos miembros de la mara Salvatrucha fueron condenados a 40 años de cárcel por crimen del 2019

1 de May. 2021 | 12:02 am

(CRHoy.com) Días antes de morir, Kevin Flores se había arrepentido de ayudar a 2 mareros salvadoreños que entraron indocumentados al país. Los conocía desde la infancia. Quería tenderles una mano, sin saber que ellos serían sus asesinos y que lo matarían brutalmente con un cordón.

Después de recibirlos y buscarles un lugar donde dormir, él se percató de que corría peligro.

Le pidió a su compañera sentimental que llamara, anónimamente, a la policía y les dijera que estas personas con alerta roja de Interpol, miembros de la mara Salvatrucha, estaban armados y ocultos en una cuartería en Barrio México, San José.

Pero, ella también tenía miedo. ¿Qué pasaba si era descubierta? Ambos estaban en riesgo y Kevin ya había reconocido que en ellos estaba la muerte.

"El problema es que yo ya hablé con ellos y lo que quieren hacer es matar a esa gente y robarle todo… las herramientas, robarle todo y después venderlo e irse a la mierda y hasta te pueden hacer algo a vos. Entendés por qué los hijos de la gran puta esos son lo que son. No crea que no me arrepiento de haber traído esos dos parásitos…", escribió en un mensaje de texto.

Los hermanos José Faustino y Josué Samuel Trejo Cruz habían llamado a Kevin. Ninguno supera los 30 años y él quiso ayudarles con la idea de que pudieran superarse. Les consiguió un lugar donde vivir y hasta los respaldó durante las primeras semanas para su mantenimiento, pero la historia terminaría con un crimen macabro.

Asfixiados con cordones

La pareja de mareros usó cordones y trapos para perpetrar las primeras 2 muertes el 30 de agosto del año 2019. El ataque contra el salvadoreño Kevin Flores y contra la hondureña Aleyda Ordóñez fue letal.

Sucedió entre las 4:30 a.m. y las 08:30 a.m. Al "amigo" que les tendió una mano, lo ataron de pies y manos con cordones. Luego le pusieron una mordaza de tela en la boca y con otro cordón le hicieron un amarre en el cuello, con nudo de gaza, como los que usan los pescadores.

Así, Flores murió estrangulado. Por su parte, a su vecina la mataron de una forma parecida. Solo que antes de asfixiarla con otro cordón, también le propinaron golpes en la cabeza. A ambos los colocaron en diferentes partes de la habitación.

La investigación policial determinó que los sospechosos cometieron los crímenes para apoderarse de los celulares, tenis, pantalones, calzoncillos tipo boxer, calcetas, una colonia y hasta un desodorante de las víctimas.

Tercer crimen y un sobreviviente

Un hombre identificado como Juan López fue la tercera víctima. Él era un nicaragüense de 50 años que administraba la cuartería. Llegó junto al novio de Aleyda, quien la buscaba desesperadamente porque ella no respondía los mensajes, ni había llegado a su trabajo en un hotel capitalino.

La desaparición de su compañera sentimental le generó angustia. Tenían 4 años de relación. Una amiga le advirtió su ausencia y luego de 3 mensajes sin respuesta se fue a la cuartería a buscarla. Ahí estaban los salvadoreños. Uno cocinaba, mientras que el otro estaba en un cuarto, acostado en una colchoneta, viendo el celular.

Él llegó, tocó la puerta y llamó a su novia. Nadie contestó. Luego le preguntó a los sujetos y ellos dijeron que la habían visto salir, como a las 5:30 a.m. con una cartera.

¿Una cartera? A él le pareció extraño, ya que ella nunca iba al trabajo con cartera.

El novio de la víctima regresó por segunda vez, ahora junto al administrador de la cuartería. Iban decididos a forzar la puerta del cuarto donde habitaba la mujer y de repente fueron atacados con un cuchillo por la espalda.

Ninguno se pudo defender. Don Juan recibió 8 puñaladas en el cuello, 5 en el tórax , 2 en el dorso y una en el mentón. El grado de violencia fue extremo.

El otro hombre logró ingresar al cuarto de la ofendida, resultó herido, pero pudo sacar un cuchillo y cerrar la puerta. Bloqueó la entrada y trató de esconderse. Luego llamó al 9-1-1.

En esa habitación estaba su pareja sentimental sin vida, así como el salvadoreño Flores.

Por el triple homicidio en San José, los hermanos Trejo aceptarían -13 meses después- un procedimiento especial abreviado. Se declararon culpables, evitaron un juicio y ahora descuentan 40 años de cárcel por la muerte de las 3 personas.

Presentó documentos del amigo que mató

El día de los hechos, tras ser descubiertos, los mareros decidieron huir. Tomaron un bus con destino a Nicaragua y a las 4:15 p.m. fueron identificados en La Cruz de Guanacaste.

El informe policial del caso detalló que se hizo una revisión de autobuses, y se detectó a 2 sujetos con una actitud sospechosa y nerviosa. Los bajaron del bus para identificarlos e intentaron salir corriendo de forma fallida.

Uno se identificó como José Faustino Trejo Cruz -dijo sub nombre verdadero- mientras que el otro dijo llamarse Kevin Flores, como el amigo que habían matado.

Se hizo pasar por él y hasta presentó el documento de identidad de la víctima. Pero los sujetos estaban cargados de evidencias. En los bultos llevaban los bienes de las víctimas, y entre ellos el celular de Flores.

Durante la investigación se analizó el dispositivo y se encontraron mensajes que fueron claves para demostrar la culpabilidad y la tensión que vivía la víctima tras arrepentirse de ayudarles.

"… Ya me están cayendo mal los hijos de puta porque no quieren hacer ni mierda, me entendés, ya no los quiero seguir manteniendo mejor…", decía otro de los mensajes.

video-0-mz03ch
Comentarios
4 comentarios