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Así opera la extracción ilegal de oro en cerro Conchuditas, zona tomada por grupos criminales

Por Alvaro Sánchez y Carlos Castro | 24 de Feb. 2026 | 1:11 am

Policías tardan casi cinco horas caminando para llegar a la zona de extracción del cerro Conchuditas.

El ingreso al cerro Conchuditas, en la frontera norte, es sumamente complicado y agotador. Los policías tardan cerca de cinco horas a pie saliendo de Boca de San Carlos, recorriendo el delta del río San Juan y atravesando sitios inundados, pantanos y quebradas que desembocan en el cauce que marca el límite natural entre Costa Rica y Nicaragua.

Grupos de la Policía de Fronteras del Ministerio de Seguridad han ingresado en los últimos días a la zona debido a la severa extracción de material que ocurre en el lugar. Según el ministro de Seguridad, Mario Zamora, el terreno afectado creció hasta 900 hectáreas, tomando en cuenta lo dañado ambientalmente en el cerro Fortuna, en Crucitas de Cutris.

En el sitio es posible observar principalmente extranjeros, pero también nacionales vecinos de Tiricias, Las Chorreras, El Carmen, Llano Verde y otras comunidades cercanas al río San Juan. Lo primero que hacen los coligalleros es abrir huecos y túneles, de los cuales extraen grandes cantidades de tierra y material que almacenan en sacos.

Posteriormente, trasladan los sacos unos 50 metros hasta la orilla del río San Juan. Ahí cargan las embarcaciones y llevan el material hasta el otro lado, en territorio nicaragüense, donde la policía costarricense ha divisado al menos seis campamentos en los que los trabajadores pasan la noche.

Por esa razón, el Gobierno de Costa Rica hizo un llamado a las autoridades nicaragüenses para que intensifiquen la vigilancia en la zona y, de manera conjunta, se pueda evitar no solo el saqueo del material, sino también el severo daño ambiental.

Durante los operativos realizados por la Fuerza Pública se ha decomisado una gran cantidad de sacos con material que pretendían llevar a los campamentos del lado nicaragüense, así como herramientas utilizadas para las excavaciones.

El daño ambiental es evidente: grandes árboles derribados, túneles abiertos y bosque protegido del cordón fronterizo seriamente afectado por la acción de los coligalleros, quienes, según confirmó el director del OIJ, Michael Soto, son contratados por varios grupos criminales que operan en la zona.

"Sabemos que son varios grupos y que el traslado del material es hacia Nicaragua", explicó Soto.

En la zona han decomisado gran cantidad de material listo para ser trasladado a Nicaragua.

$10 mil por saco

La extracción genera ganancias millonarias, según labores de inteligencia de la policía judicial y la Fuerza Pública.

De cada saco de material extraído en Conchuditas se estima que se obtienen aproximadamente dos onzas de oro. Con un valor cercano a los $5.000 por onza en el mercado internacional, cada saco podría representar hasta $10.000, es decir, alrededor de ₡5 millones.

"Hoy mismo fue enviado un grupo de refuerzo a los equipos que ya están operando tanto en Crucitas como en Conchuditas. Hemos hecho una solicitud, a través de la Cancillería, para que Nicaragua ejerza su soberanía en dicho río y en su territorio, evitando así esa ruta de contrabando que lleva este oro de Costa Rica a ese país", explicó el ministro Zamora.

El camino entre la montaña es complicado atravesando sitios inundados, pantanos y quebradas.

El director de la policía judicial, Michael Soto, explicó que estas organizaciones transnacionales están generando ganancias millonarias que les permite adquirir equipo y pagar peones para la extracción del material.

De acuerdo con informes oficiales y operativos previos, parte del oro extraído ilegalmente es trasladado por pasos no habilitados hacia territorio nicaragüense, donde también se han documentado actividades mineras dentro o en las inmediaciones de la Reserva Biológica Indio Maíz, una de las áreas protegidas más importantes de Centroamérica.

Autoridades costarricenses advierten que el tráfico de oro no solo constituye un delito ambiental, sino que podría estar vinculado a estructuras dedicadas al contrabando y al lavado de activos, aprovechando la porosidad de la frontera y la falta de trazabilidad del mineral.

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