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Apelan absolutoria de policías que atropellaron a perro con patrullas

Por José Adelio Murillo | 10 de Jun. 2025 | 11:12 am
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La Asociación para el Bienestar Animal y Amparo de los Animales del Cantón de San José (ABAA), interpuso un recurso de apelación en contra de la resolución que absolvió de responsabilidad penal a cuatro oficiales de la Fuerza Pública quienes pasaron por encima con dos patrullas y causaron la muerte de un perro en Purral de Goicoechea.

El pasado 9 de agosto del año anterior, cuatro policías de Fuerza Pública que atropellaron y mataron a un perro en la calle El Matadero en Los Cuadros, según relataron, porque no lo vieron.

En octubre pasado, el Tribunal de Flagrancia de Goicoechea determinó absolver a los cuatro uniformados implicados, dado que no fue posible determinar que ellos voluntariamente o con consciencia, atropellaron al animal.

Unos cuantos días después, la agrupación animalistas presentó una apelación contra el veredicto. La audiencia en la cual se escucharon los alegatos de las partes se realizó en días recientes y ahora están a la espera de una nueva resolución.

El alegato que presentó ABAA para refutar la absolutoria, es que consideran que la sentencia  del Tribunal violó el debido proceso, la objetividad y la imparcialidad, por "falta de fundamentación
probatoria e intelectiva". Así consta en el documento al cual CR Hoy obtuvo acceso.

"(…) De manera injustificada, el Tribunal de Juicio omitió valorar prueba que fuera ofrecida por la parte querellante y actora civil a pesar de haber sido esta incorporada durante los actos de debate. S

e trata de prueba que, de haber formado parte de la valoración integral, habría llevado a concluir de forma diversa a las arribadas por la señora Jueza Salas Rodríguez.

Adicionalmente, dicho con todo respeto, faltando a su deber de imparcialidad, se omite aplicar las reglas de la sana crítica racional aunque, por imperativo de ley, deben ser el parámetro sobre el cual descansa el razonamiento judicial", señala el escrito de la agrupación animalista.

De acuerdo con la apelación, la jueza debió considerar un informe pericial hecho por agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que concluyó que desde el interior de las patrullas si se pudo haber visto al perro previo al atropello, aunque el documento no lo señala con certeza. 

Es decir, el informe señala que sí pudo haber margen de visibilidad desde el interior de los vehículos, pero que esto no implicaba que los oficiales lo hubieran divisado con claridad, porque hay otros factores que no son posible comprobar, como hacia dónde dirigían la mirada cuando ocurrió el hecho.

No obstante, para la Asociación el que los agentes policiales dijeran en su declaración ante la jueza que no habían visto al animal, no era motivo suficiente para eximirlos de responsabilidad.

"La jueza omite incorporar esta realidad a su análisis para, más bien, simplemente concluir que como manifestaron los investigados no haber visto al perro, ello era suficiente para absolver", señala el recurso de apelación, acusando a la juzgadora de falta de sustento de la absolturia.

También utilizó el testimonio de dos personas para insistir en que los oficiales pasaron por encima al perro con culpa, aunque ninguno de los dos adultos que intervinieron en el juicio el año pasado, presenciaron directamente lo que ocurrió.

Según Maricruz Uba, abogada que firma el recurso, indicó que no se puede tomar por cierta la declaración de los oficiales cuando afirmaron que no vieron al perro.

Por eso pidió anular la absolutoria penal y liberación de la acción civil resarcitoria, con la cual la organización pretende recibir una indemnización en nombre del animal fallecido.

Esteban Córdoba, abogado defensor de los cuatro oficiales explicó que la apelación fue únicamente por parte de la asociación animalista: ni la Fiscalía, ni Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) consideraron necesario apelar la sentencia. Por ahora siguen esperando el resultado de la resolución.

"La parte querellante expuso sus argumentos: dentro de lo que alegó, fundamentó el recurso en una inadecuada valoración de los elementos de prueba y que existe una imparcialidad por parte de la jueza que dictó la sentencia. 

Nosotros consideramos que se encuentra debidamente fundamentada, realiza un análisis adecuado de los elementos de prueba, no excluye ninguno de los elementos que se expuso en el contradictorio y consideramos que la conclusión resulta ser la más adecuada, partiendo del contexto y el buen entendimiento jurídico en este proceso judicial", explicó el defensor.

¿Lo vieron?

Un informe realizado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) revela que ninguna persona quiso testificar y además no había grabaciones de cámaras adicionales al video que circuló, complicando el hallazgo de evidencia para corroborar que los oficiales lo hayan hecho con culpa.

Así consta en el reporte policial 053-SEDABA-DM-2024 revelado por CR Hoy y emitido por la Sección Especializada en Delitos Ambientales y de Bienestar Animal del Departamento de Investigaciones Criminales. El documento tiene fecha del 6 de setiembre.

Para conseguir más pruebas sobre el caso, la Fiscalía de Flagrancia de Goicoechea solicitó al OIJ ubicar en la zona testigos que mencionó la denunciante, que le informaron a ella que los Oficiales de la Fuerza Pública la buscaron para ofrecerle ₡40 mil colones por el canino atropellado, así como otros testigos presenciales de los hechos.

Además, el Ministerio Público requirió a los investigadores localizar otras cámaras de seguridad cercanas al lugar de los hechos donde se observen las patrullas unidades 3778 y 2664. El informe apunta a que en los dispositivos de grabación no había imágenes de antes o después al atropello:

En razón de las cámaras de seguridad ubicadas en la zona, el día de la atención del caso los compañeros Martínez y Paniagua, determinaron que los únicos dispositivos de vigilancia electrónica que existen en la zona son los de la vivienda de la denunciante, siendo que el almacenamiento de los archivos de video, se realizan únicamente por espacio de 15 minutos de tiempo y los respaldos del momento en el que los oficiales de Fuerza Pública se presentaron a buscar a la denunciante posterior al atropello del animal no fueron respaldados.

Pese al esfuerzo de los agentes, ninguno de los vecinos de la calle El Matadero en Los Cuadros, se ofreció a rendir su testimonio y la denunciante no quiso brindar la identidad de los supuestos testigos. El informe judicial señala:

El día 6 de setiembre de 2024, se dialogó nuevamente con la denunciante KAR, quien al consultarle por la femenina de nombre "Kembly" que le indicó que posterior al incidente que nos ocupa, al lugar se presentaron varios oficiales de Fuerza Pública (de los cuales no se tienen mayores datos) buscándola para ofrecerle dinero a cambio de que no interpusiera la denuncia, la misma refirió que dicha conocida le indicó que no dijera ningún dato relacionado a su identidad o bien donde ubicarla, ya que no estaba dispuesta a colaborar con la investigación por temor a represalias y debido a lo conflictivo de la zona en la que habitan, siendo que por lo anterior, no aportaría ninguna información que permitiera identificar a la misma.

De nuestra parte se le indicó la importancia de contar con la versión de "Kembly" y la señora AR reiteró que no estaba en sus manos colaborar con dicha situación ya que respetaría la solicitud hecha por dicha conocida.

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Según el investigador José Gómez y el jefe de investigación Juan Abarca, se realizaron llamados en varias viviendas del lugar para tratar de obtener la versión de algún testigo de lo sucedido, no obstante ninguna persona quiso colaborar.

Al tratar de dialogar con los curiosos que se encontraban en vía pública, al momento de ser abordados, se retiraron de la zona indicando que no querían poner sus vidas en peligro al ser vistos dialogando con las autoridades, ya que la zona en la que viven es altamente peligrosa y dominada por la delincuencia.

Cuatro oficiales de la Fuerza Pública figuran como sospechosos de pasar por encima a un perro con dos patrullas y causarle la muerte en Purral de Goicoechea, el pasado viernes 9 de agosto.

Los policías de apellidos Quijano Muñoz Quiel Coto, Murcia Contreras y Vargas Zúñiga, afrontan una causa penal por los supuestos delitos de muerte de animal e incumplimiento de deberes. El trámite se realiza vía de flagrancia. Adicionalmente, esos sujetos afrontan una causa disciplinaria por estos hechos.

La Fiscalía solicitó el sobreseimiento definitivo para los imputados, debido a que consideraron que los policías no realizaron el atropello "al propio". Se mencionaron aspectos como falta de espacio, zona conflictiva, poca visibilidad, entre otros.

Todo quedó capturado en una cámara de video, que muestra cómo a las 4:45 p.m. aproximadamente, dos unidades vehiculares de la Fuerza Pública hacen un giro y pasan por encima del animal, que estaba acostado sobre la calle.

Las mismas imágenes muestran cómo el perro convulsiona producto del atropello, mientras las patrullas se retiraban de la calle sin salida. Posteriormente, el director del cuerpo policial, Marlon Cubillo, confirmó la muerte del perro.

Otro informe de perimetría realizado por el OIJ en manos de CR Hoy, reveló que los policías de Fuerza Pública que atropellaron y mataron a un perro en Purral de Goicoechea, podían ver al animal antes de subirse a los carros, pero una vez en los vehículos, tenían obstáculos en la visibilidad.

Así lo revela el dictamen de la Sección de Ingeniería Forense. El viernes 23 de agosto, los investigadores de la Unidad de Planimetría se desplazaron hasta la calle El Matadero en Los Cuadros de Purral, para recrear la escena del atropello, ocurrido el pasado 9 de agosto.

Con base en la recreación, se indica que tanto los conductores de las patrullas como los uniformados que iban en el asiento de acompañante, tuvieron "puntos ciegos" u obstaculizaciones para divisar al animal. El documento indica:

Respecto al hecho de "… determinar, si en el momento en que las patrullas realizan el giro para salir del lugar donde se encontraban, se podía ver el canino o bien, se existió un punto ciego", es necesario indicar que en dicha zona donde se ubicaron los vehículos previo a la maniobra de avance o salida de los vehículos, se determinó que existen elementos de la carrocería que imposibilitan observar la posición del canino.

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No obstante, en el informe también se interpreta que algunos de los uniformados pudieron haber tenido alguna posibilidad de ver al animal en la calle, previo a subirse a los pick-ups y empezar a maniobrarlos.

Al "…momento en que las patrullas se encuentran detenidas (como se observa al inicio del video)" el canino sí podía ser visto por las personas conductoras de las unidades 2664 y 3778. Sin embargo, para el acompañante de la unidad 2664 no era posible observar el canino en dicha posición, mientras que para el acompañante de la unidad 3778 se observa que existen posibilidades de ver el canino, sin embargo la posición y maniobra del conductor puede afectar en dicha visibilidad.

Aunque la pesquisa tampoco es concluyente en asegurar que los oficiales vieron al perro e inclusive se señala que el color gris del animal pudo inferir en su visibilidad, al estar tirado en la calle. Según dice el documento:

Es importante mencionar del color del canino sobre el asfalto, presenta color que podría hacerlo poco visible, como se observa en el video. 

También se hizo ejecución de una necropsia, llevada a cabo en la Escuela Veterinaria San Francisco de Asís, ubicada en Coronado. Estos exámenes forenses pretendían determinar la causa de muerte del animal. CR Hoy tuvo acceso también a dicho documento.

Este análisis confirma que el perro murió producto de heridas importantes en su cabeza. "La muerte se produjo como consecuencia de un severo traumatismo craneoencefálico con hemorragias severas", indica el documento.

No obstante, una nota adicional al informe final señala que identificaron un error en la cadena de custodia relacionado con la necropsia. A esto se suma que, tal y como dio a conocer este medio la semana pasada, el cuerpo del perro apareció dentro de una maleta y horas después del incidente fue entregado por un habitante de la calle a otros oficiales.

Fue el propio 9 de agosto de 2024, cuando una unidad de la policía acudió a la calle "El Matadero", donde ocurrieron los hechos y detectaron la presencia de unos restos que al parecer correspondían al atropellado.

Allí determinaron que al animal ya se lo habían llevado. Posterior, a las 8:30 p.m., un habitante de la calle llegó al lugar y dejó tirado al can a unos 50 metros de la escena, según consta en los registros policiales. Luego, al parecer vecinos de la zona lo volvieron a colocar donde fue atropellado, pero ahora dentro de una valija azul con el cuerpo del animal dentro.

Aproximadamente una hora después, al menos un fiscal del Ministerio Público y tres agentes de la Sección de Inspecciones Oculares y Recolección de Indicios (SIORI) del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), estuvieron a cargo de la escena, para ejecutar exámenes judiciales y recolectar los restos del animal. Oficiales de la Fuerza Pública acompañaron a custodiar.

Los policías de apellido Quijano Muñoz y Quiel Coto rompieron el silencio y hablaron por primera vez tal el hecho, con CR Hoy el pasado 22 de agosto. Ambos aseguraron que en ningún momento se percataron de la presencia del perrito ni escucharon los lamentos cuando lo atropellaron.

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