Amplían prisión para banda sospechosa de robar miles de millones a comercios
Grupo enfrenta audiencia en la que se decidirá si afrontan juicio o no

Los Tribunales de Justicia. (CRH)
(CRHoy.com) El Juzgado Penal del II Circuito Judicial de San José amplió por 4 meses la prisión preventiva que descuentan 12 sospechosos de conformar una banda dedicada a perpetrar robos en locales comerciales, que provocaron un perjuicio aproximado de ¢1.122 millones.
La decisión fue confirmada por la oficina de prensa de la Corte Suprema de Justicia, sin que se detallaran los apellidos de los sospechosos. El departamento de comunicaciones tampoco indicó si se prorrogó el monitoreo electrónico para otros 10 integrantes del grupo así como el impedimento de salida del país y la firma periódica en sede judicial para otros 2.
En total la estructura se conformaba por 30 personas, quienes fueron detenidas en 20 allanamientos celebrados hace dos años. Todos afrontan, desde finales del mes pasado, una audiencia preliminar en la que la Fiscalía Adjunta la jurisdicción les achaca presuntos robos agravados, asociación ilícita, hurtos agravados, cohechos y usos de documentos falsos.
La banda era liderada por dos hombres de apellidos Mora Abarca y Cordero Hernández, así como cinco oficiales de la Fuerza Pública de apellidos Delgado Vargas (mujer), Beita Jiménez, Obando Badilla, Rivas Esquivel y Vindel Cantillo, detalló el Ministerio Público el 27 de julio pasado en un comunicado. Estos últimos se aseguraban de que no existiera presencia policial en los sitios donde se cometían los atracos.
Según la investigación, los robos ocurrieron en joyerías, farmacias, supermercados y tiendas, entre julio de 2018 y noviembre de 2020. El órgano acusador llegó a contabilizar 39 robos, la mayoría de estos en el Gran Área Metropolitana (GAM), aunque también se registran otros eventos en Puntarenas y Atenas.
Los golpes propinados por esta organización criminal se estimaron en ¢934 millones y $281.500 (unos ¢189 millones al tipo de cambio actual).
Aparentemente, algunos de los integrantes del grupo tenían conocimientos en cerrajería, tecnología y sistemas de seguridad, mientras que otros se encargaban de hacer labores de inteligencia, boquetes en paredes, transporte de carga y receptación de los artículos sustraídos.
Los atracos supuestamente eran perpetrados con agilidad y rapidez, principalmente en días feriados, noches o madrugadas, cuando no había personal laborando en los locales comerciales.