Amor por la tierra llevó a estudiante de agronomía a revolucionar el campo
Su familia fue pieza clave para estudiar su carrera e impactar su comunidad
(CRHoy.com) Abelardo Arroyo tiene 22 años, es vecino de Coronado, es un apasionado del campo, y estudia Ingeniería en Agronomía. Su amor por la tierra viene de su padre, es productor de fresas, tienen su emprendimiento Finca El Fresal y cada fin de semana ofrecen su cosecha en las ferias de Zapote y Plaza Víquez.
"Mi papá desde sus 15 años ha producido y se ha dedicado a la agricultura, al campo, al esfuerzo de todos los días, entonces nosotros crecimos con la perspectiva, vimos que había oportunidades de ir a sembrar lo que nosotros quisiéramos a lo que nosotros nos apasionara, teníamos ese espacio, entendimos la comercialización y todo el proceso.
Desde poner la semilla, hasta entregarle el producto final al cliente, realmente es increíble, me apasiona demasiado mi carrera y fue por ahí, donde me desvié para llegar a estudiar agronomía", relató Albelardo
Arroyo tiene metas muy claras pese a su corta edad, él desea revolucionar los procesos en el campo, deconstruir la imagen del pequeño agricultor y llevarlos a lo que él llama "productores tecnológicos", sin que estos abandonen la esencia de su labor: brindar calidad de vida a sus clientes a través de los alimentos.
"Yo quiero que vean al agricultor como un empresario, dejar de lado el pequeño agricultor y pasar ya a un productor tecnológico, a un productor que puede generar beneficios sociales a la comunidad, un productor que puede expandirse e ir creciendo para generar una empresa que apoya a todos", comentó Arroyo.
En su carrera, Abelardo ve la oportunidad de aportar en técnicas a los sistemas de producción, él quiere mejorar la eficiencia de los procesos, aprovechar el espacio, e introducir de tecnologías de punta para avanzar hacia la "agricultura 4.0".
Estudiante modelo de la UNA
Abelardo no solo es un joven emprendedor, él es uno de los ocho estudiantes destacados de la Universidad Nacional (UNA) de este año, su promedio es de 9,29. La casa de estudio les hizo un reconocimiento a sus mejores estudiantes semanas atrás, y para Abelardo la mención fue una sorpresa que lo llenó de orgullo.
"Este un reconocimiento, un honor a todos los trabajos, a todas las quemadas de pestañas, a todas esas madrugadas, también hay agradecimiento por la oportunidad, las oportunidades que nos han tocado, de llegar a estudiar a una universidad pública, tener la oportunidad de estudiar lo que nos gusta", expresó con alegría el futuro ingeniero.
En el emprendimiento familiar, él ha encontrado un sentido profundo a su carrera, a la misión que tiene en su familia y en su comunidad.
"Son pequeños puntos que podemos ir ganando, pequeños escalones para ir avanzando en esas zonas que tal vez están afectados por índices muy bajos de pobreza o falta de empleo", exaltó Abelardo.
Generar calidad de vida
Para este joven el campo es el principio de todo, es familia, es trabajo, pero sobre todo es vida, cualquiera que entabla una corta conversación con él, queda contagiado de sus ganas de brindarle a las personas lo mejor que tiene de sí mismo. Para él es vital hacer las cosas con pasión, dedicarse a lo que nace del corazón.
"Siempre hay que llevarse por la pasión por lo que le gusta, porque es algo (refiriéndose a la carrera) que van a escoger y van a llevar en su vida por muchos años, entonces es mejor hacer las cosas por gusto, hacerlas bien; aunque se complique, siempre habrá situaciones, problemas y controversias", comentó Abelardo.
Para este joven no hay límites a la hora de trabajar por los sueños, su espíritu de perseverancia y superación han hecho que no pare de avanzar de la mano de su familia.
"Hay que ir a tocar puertas, no hay que negarse, hay que ir a insistir, a insistir, a insistir para llegar y generar nuestros sueños, porque realmente los sueños no solo se cumplen sino que se trabajan", concluyó Abelardo.







