Poca experiencia le puede traer tres problemas al nuevo Congreso
Los expresidentes del Congreso Rolando Laclé y Francisco Antonio Pacheco ven tres desventajas en el hecho que la Asamblea Legislativa que hoy inicia funciones sea inexperta en la labor legislativa: El primero de ellos es el periodo de aprendizaje de los procesos, que puede tardar meses, las equivocaciones en la priorización de temas y la incapacidad de alcanzar acuerdos.
En este nuevo Congreso solo tres diputados tienen experiencia acumulada como legisladores: José María Villalta del Frente Amplio (esta es su tercera vez en el Congreso) , Edgardo Araya que ya fue diputado también por el Frente Amplio en el 2014 y Gonzalo Ramírez, quien fue congresista por el desaparecido Renovación Costarricense en el 2014.
Ramírez es precisamente el único diputado de la fracción de Gobierno que tiene experiencia en el Congreso, de los otros 30 legisladores, algunos fueron asesores legislativos o de Presidencia.
El dato deja en evidencia un Congreso con alta renovación y muy poca experiencia acumulada en el trabajo legislativo, algo que podría marcar el ritmo con el que arranque el nuevo periodo.
En el Congreso conocer los procedimientos, negociar acuerdos y manejar el Plenario no es automático. Requiere experiencia.
"Hay una curva de aprendizaje de los diputados que toma muchos meses, tal vez más de un año. Se pierde el ahorro que significa para el país el tener experiencia", señaló el expresidente del Congreso Francisco Antonio Pacheco.
Pacheco también advirtió sobre lo que considera un error en la política actual: restarle valor a la experiencia.
"Si usted busca un ingeniero o un médico para una operación difícil, no va a buscar al recién graduado, sino al que ya tiene una larga experiencia. En cambio, en política se busca al que no tiene experiencia", afirmó.
Según el exjerarca legislativo, esta falta de trayectoria impacta directamente el trabajo dentro del Congreso porque el legislador que recién inicia carrera política puede centrarse en temas que no son relevantes, lo que puede hacer más lento el camino de las prioridades en el Congreso. Al final, puede que terminen legislando más bien los asesores.
Pacheco incluso planteó la necesidad de replantear el modelo actual.
"Debería pensarse en la conveniencia de permitir la reelección de diputados por algún periodo, precisamente para aprovechar ese conocimiento. Debería haber una carrera parlamentaria", concluyó.
El cuatro veces diputado y expresidente del Congreso, Rolando Laclé Castro (1970-1974, 1978–1982, 1990–1994 y 2002-2006), coincidió con Pacheco en que la falta de experiencia representa una desventaja para la nueva Asamblea Legislativa.
Según indicó, el reto es aún mayor para la fracción oficialista de Pueblo Soberano, que aunque tendrá un número importante de curules, no podrá avanzar sin construir acuerdos.
"Tiene un número significativo —31 diputados—, pero no suficiente", afirmó.
Laclé recalcó que el Congreso funciona bajo una lógica distinta a la del Poder Ejecutivo.
"La Asamblea es un lugar donde se requiere fundamentalmente el consenso, la negociación política, el acuerdo", señaló.
En esa línea, advirtió que el éxito del oficialismo dependerá de su capacidad de adaptarse a esa dinámica.
"Si la nueva fracción oficialista entiende eso, le va a ir bien. Si quiere practicar el mismo sistema que ha practicado el gobierno de Rodrigo Chaves, va a ser un fracaso", concluyó.
Mientras algunos ven en la renovación una oportunidad para cambiar la forma de hacer política, otros advierten que un Congreso con tan poca experiencia podría tener más dificultades para ejercer control político frente a un Poder Ejecutivo fortalecido.
Así, el nuevo periodo legislativo arrancará con una combinación poco común: concentración de poder político y un Congreso que, en su mayoría, tendrá que aprender sobre la marcha.

