Acusación contra Macho Coca reconstruyó llamadas, reuniones y compras de droga desde el 2022

Macho Coca
La acusación contra Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, reconstruye llamadas telefónicas, reuniones presenciales, compras controladas y negociaciones que comenzaron en marzo de 2022 y culminaron con conversaciones para movilizar aproximadamente 700 kilogramos de cocaína hacia Nueva York, según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
El agente especial Brendan M. Leddy plasmó la cronología en la denuncia jurada que sirvió para sustentar el cargo por conspiración para importar cocaína ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.
Las autoridades estadounidenses atribuyen a Macho Coca y a otras personas una conspiración para introducir al menos cinco kilogramos de cocaína a Estados Unidos. El documento ubica los hechos en Costa Rica, Colombia y otros lugares.
Leddy explicó que construyó el caso a partir de informes policiales, fotografías, videos, comunicaciones grabadas y otros registros recopilados durante las pesquisas. También aclaró que el documento solo expone una parte de la información que conocieron los agentes.
Marzo de 2022: DEA se acerca a la organización
Los primeros contactos que sustentan la acusación ocurrieron entre marzo y mayo de 2022. Una fuente confidencial de la DEA, identificada como CS-1, comenzó a conversar personalmente y por teléfono con integrantes de la organización de Macho Coca.
La fuente se presentó como integrante de una red internacional interesada en adquirir grandes cargamentos de cocaína para clientes en Estados Unidos, principalmente en Nueva York.
Según el expediente, miembros del grupo aseguraron que en distintos momentos tenían disponibles miles de kilogramos de cocaína y llevaron a CS-1 hasta lugares donde almacenaban la droga.
Cuando la fuente preguntó por el propietario de la cocaína, integrantes de la organización respondieron que se trataba de "Macho Coca" y posteriormente le enviaron una fotografía de Bell Fernández.
Los agentes sostienen que durante esos contactos los miembros del grupo identificaron a Bell como líder de la estructura y afirmaron que podían suministrar cargamentos de cocaína por toneladas.
11 de mayo: "Le paso al padre"
El 11 de mayo de 2022 ocurrió uno de los primeros contactos directos entre la fuente confidencial y quien posteriormente las autoridades identificaron como Macho Coca.
Durante una llamada grabada, uno de los integrantes de la organización le dijo a CS-1: "let me pass you to the father", una referencia que la DEA interpretó como "déjeme pasarle al padre". Bell tomó entonces el teléfono.
Según el agente Leddy, Macho Coca habló durante esa conversación sobre su capacidad para proporcionar cientos de kilogramos de cocaína.
La fuente le manifestó que pretendía enviar droga a Miami, Nueva York y Boston.
Bell respondió: "we are here ready to do it", describiendo que estaba listo para hacerlo.
Macho Coca también habría invitado a la fuente a viajar a Costa Rica para conversar personalmente y pidió a uno de sus colaboradores que le facilitara un número telefónico para establecer contacto directo.
13 de mayo: pidieron un "dulcecito"
Dos días después, el 13 de mayo, CS-1 llamó al número que utilizaba Bell.
Durante la conversación, la fuente anunció que pronto viajaría a Costa Rica y pidió un "dulcecito". El agente de la DEA explicó en el expediente que, según su experiencia, esa palabra hacía referencia a una muestra de cocaína.
Bell habría aceptado proporcionar la muestra, aunque dejó la discusión sobre el precio para una reunión presencial.
El 16 de mayo sostuvieron otra llamada grabada. CS-1 confirmó que viajaría a Costa Rica el 24 de ese mes y volvió a solicitar una muestra. Según la DEA, Macho Coca accedió nuevamente.

Mayo y junio: primer intento y reunión
La fuente confidencial llegó a Costa Rica el 23 de mayo con la intención de reunirse con Bell. El encuentro finalmente no ocurrió.
Días después, CS-1 conversó con otro integrante de la organización y preguntó por el nombre de la persona a la que llamaban "El Señor". La respuesta fue: "Gilbert Bell".
Según ese colaborador, Bell se había puesto "frío" y decidió no reunirse porque no le gustó la forma en que la fuente había solicitado la muestra de cocaína.
La DEA logró finalmente un encuentro cara a cara el 15 de junio de 2022. La fuente regresó a Costa Rica y viajó hasta Limón. Uno de los colaboradores la llevó primero a un restaurante y posteriormente a una pequeña cantera ubicada, según información de autoridades costarricenses citada por la DEA, frente a una residencia conocida de Bell.
CS-1 llevaba oculto un dispositivo para grabar audio. Según el expediente, Bell afirmó durante esa conversación que podía conseguir cocaína en Colombia y transportarla "up there", expresión que la fuente interpretó como una referencia a Estados Unidos.
La denuncia que sustenta la acusación señala que Macho Coca habló sobre su capacidad para conseguir proveedores, transporte y lugares seguros donde almacenar cocaína en Costa Rica.
La DEA también le atribuye haber afirmado que anteriormente transportó personalmente una tonelada y media de cocaína por mar desde Colombia hasta Fort Lauderdale, Florida. Estas afirmaciones forman parte de las alegaciones que las autoridades estadounidenses incorporaron al expediente.
Acusación menciona decomisos de 1.260 y 600 kilos
Durante la reunión, Macho Coca habría expresado reservas sobre el uso de puertos debido a recientes operaciones policiales.
Según el documento, mencionó un cargamento de aproximadamente 1.260 kilogramos que las autoridades habían decomisado y afirmó que una parte le pertenecía. También habló de otro decomiso posterior de unos 600 kilos que, según la versión atribuida a Bell, igualmente eran de su propiedad.
El agente Leddy relacionó esos comentarios con dos incautaciones: una de 1.260 kilos que la Guardia Costera estadounidense interceptó en octubre de 2020 en el Pacífico Oriental y otra de aproximadamente 631 kilos que autoridades costarricenses decomisaron en Moín en abril de 2022.
Bell también habría hablado sobre la calidad de la droga disponible. Según la DEA, Bell aseguró que la organización tenía acceso a cocaína con una pureza de entre 90 % y 95 %. La fuente volvió a solicitar la muestra y Bell aceptó proporcionarla.
Al día siguiente, 16 de junio, un colaborador mostró a CS-1 una fotografía de un kilogramo de cocaína y aseguró que correspondía a parte del producto que Macho Coca podía suministrar. El mismo hombre también le facilitó una grabación de voz atribuida a Bell en la que indicaba que tenía disponible la muestra solicitada.

Muestra fotografiada por el agente encubierto. Foto tomada del expediente de la Fiscalía de Nueva York.
17 de junio: encuentro quedó en video
El 17 de junio, la DEA volvió a reunirse con Macho Coca en la cantera cercana a su vivienda en Limón. Esta vez, CS-1 llevaba dispositivos para grabar audio y video.
Durante el encuentro volvieron a conversar sobre la pureza de la cocaína, la entrega de una muestra y la disposición de Bell para colaborar con operaciones de narcotráfico en Costa Rica. El documento estadounidense incluso incorpora una captura del video de aquella reunión en la que aparece Bell.
Febrero de 2023: compraron un kilo por $6.000
El 2 de febrero de 2023, CS-1 informó a uno de los colaboradores que viajaría nuevamente a Costa Rica y quería adquirir una muestra de un kilogramo.
La acusación apunta que la fuente llegó a San José alrededor del 20 de febrero y al día siguiente se trasladó hasta Limón. Durante una reunión en un restaurante, Bell llamó por teléfono a uno de sus colaboradores y posteriormente habló con CS-1.
Según el expediente, Macho Coca indicó que vería qué podía hacer para conseguir la muestra. Poco después, uno de sus colaboradores salió del establecimiento y afirmó que iría hasta la casa de Bell a recogerla. Regresó aproximadamente 20 minutos después.
La fuente entregó cerca de $6.000 en el baño del restaurante y posteriormente uno de los hombres lanzó un objeto rectangular dentro de uno de los vehículos utilizados por los participantes.
Antes de marcharse, CS-1 pidió que agradecieran a Bell por la muestra. La DEA analizó posteriormente el contenido del paquete y determinó que sí era cocaína.
Acusación: Macho Coca ofreció cientos de kilos
El 22 de febrero, la fuente volvió a llamar a uno de los colaboradores y preguntó cuántos kilogramos de cocaína tenían disponibles con la misma marca que la muestra recibida. La respuesta fue que existían "hundreds", es decir, cientos de kilogramos, y que la droga alcanzaba una pureza del 97 %.
Durante la conversación, CS-1 explicó que necesitaba producto de alta calidad porque lo enviaría a Estados Unidos.
Ese mismo día, uno de los miembros de la organización envió a la fuente una captura de una noticia publicada en Costa Rica sobre una operación policial que terminó con la demolición de propiedades utilizadas por grupos criminales. El artículo señalaba que en una de ellas encontraron embarcaciones que las autoridades creían que Bell fabricaba para transportar drogas.
El colaborador advirtió entonces que Macho Coca estaba "hot", término utilizado para indicar que enfrentaba una fuerte atención de las autoridades.
En febrero de 2023, en una nueva reunión, definieron frenar temporalmente el negocio para enfriar el entorno; en julio, mediante intermediarios, retomaron el contacto.

Foto de Macho Coca incorporada en la acusación de la Fiscalía de Nueva York
23 de febrero: la investigación en Costa Rica frena el negocio
Ese día se dio una nueva conversación en la que acordaron detener temporalmente las negociaciones de cocaína hasta que disminuyera la presión policial sobre Bell en Costa Rica.
Entre abril y junio de 2023, la fuente mantuvo las comunicaciones con integrantes de la organización.
El punto culminante de la operación ocurrió el 1.º de agosto de 2023 en San José. Las dos fuentes confidenciales de la DEA se reunieron con Bell y grabaron el encuentro en audio y video, documentado en la acusación.
Según el documento que sustenta la acusación, conversaron sobre la compra de aproximadamente 700 kilogramos de cocaína que posteriormente trasladarían hasta Nueva York. Las partes acordaron un precio aproximado de $4.100 por kilogramo.
Los agentes encubiertos plantearon entregar la mitad del dinero por adelantado y cancelar el resto cuando recibieran la cocaína. Además, indicaron que el dinero se encontraba en Panamá y preguntaron a Bell si estaba dispuesto a viajar hasta ese país para recogerlo. Macho Coca aceptó, según la denuncia.