Abogada de Sobrino ayudó a sublíder a vigilar a hombre: “estoy haciéndole fijo”

La abogada Marjorie Moscoso, defensora del supuesto narcotraficante Edwin Vargas "Sobrino" quien figura en una investigación por posible filtración de información sensible relacionada con el caso Éxodo, al parecer colaboró con la organización criminal para seguir e identificar a una persona de interés.

Según la investigación, Moscoso no se habría limitado a brindar representación o asesoría legal, sino que habría participado en la ubicación y el seguimiento de una tercera persona, así como en la obtención de información registral, en coordinación con el sublíder de la banda, William Salmerón.

Los investigadores sostienen que la abogada habría recurrido a la red de contactos de la organización para atender una situación que aparentaba responder a un interés personal. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) documentó estos hechos mediante fotografías y conversaciones extraídas del teléfono celular de Salmerón.

En setiembre de 2024, Moscoso se encontraba en los Tribunales de Justicia de Heredia, desde donde mantuvo comunicación con el sublíder. Le envió fotografías de un hombre y le describió sus características físicas y vestimenta.

Durante la secuencia, la abogada se acercó al sujeto, obtuvo información sobre su lugar de residencia e intentó establecer cuál vehículo utilizaba. Para ello, le ofreció trasladarlo y, tras conocer que se movilizaba en su propio automóvil, comunicó a Salmerón que realizaría una vigilancia, a la que se refirió como un "fijo" para identificarlo.

Posteriormente, obtuvo y envió una fotografía de la placa del vehículo. La consulta registral permitió identificar al esposo de la propietaria del automóvil, cuyas características físicas coincidían con las descritas en las comunicaciones sobre la persona vigilada.

"Salmerón y con personas vinculadas a la estructura para atender una situación que aparenta responder a un interés propio, aprovechando esa red de contactos para ubicar, seguir e identificar a una tercera persona. Este comportamiento permite valorar que la relación con integrantes del grupo no se limitaba a la defensa jurídica, sino que también era utilizada para gestionar asuntos personales mediante el apoyo de personas vinculadas con la organización", concluyeron los investigadores.

En conversaciones posteriores, Moscoso envió al sublíder fotografías relacionadas con el "Caso Granero", investigación en la que figura como sospechoso Salmerón y otros presuntos cómplices de "Sobrino". Los mensajes reflejarían un intercambio de información entre personas vinculadas con el grupo.

En comunicaciones del 6 de diciembre de 2025, la abogada también reenvió varios audios relacionados con un conflicto económico con un contratista. En ellos, el hombre afirmó que el negocio lo había realizado con Adrián y no con ella, y cuestionó que fuera Moscoso quien lo contactara para reclamarle.

El contratista agregó que, si la abogada representaba a las personas involucradas, debía presentarse directamente en el lugar para resolver el problema con testigos. También manifestó que no cumpliría con lo solicitado y que, de ser necesario, esperaría una eventual demanda por ₡125.000.

Posteriormente, Moscoso comentó la respuesta con Salmerón y expresó: "¿cómo no le va a hervir la sangre?".

Según el expediente, estas comunicaciones muestran que la abogada habría intervenido directamente en asuntos económicos de personas vinculadas con la organización, al transmitir las respuestas del contratista y mantener informado al sublíder sobre el desarrollo del conflicto.

La Fiscalía decomisó el teléfono de Moscoso durante la audiencia de medidas cautelares del caso Éxodo para profundizar en la investigación sobre su posible vinculación con el grupo.

Mensajes entre Sobrino y el sublíder

Una serie de mensajes intercambiados mediante Snapchat también permitió identificar comunicaciones entre Vargas y Salmerón durante el periodo en que el primero se encontraba privado de libertad. Según la investigación, Moscoso habría servido como enlace entre ambos.

En una captura de pantalla que aparenta haber sido tomada de un monitor se observa un mensaje atribuido a "Sobrino", dirigido al sublíder. En él, solicita respuestas sobre varios asuntos pendientes y requiere información concreta sobre préstamos, movimientos de dinero y depósitos.

El contenido apunta a un seguimiento de recursos económicos que permanecían bajo administración en el exterior y sobre los cuales Vargas esperaba recibir cuentas y resultados.

Las expresiones utilizadas reflejan una dinámica de control, según la investigación. El sospechoso solicita información sobre el estado de determinados préstamos, exige claridad sobre los movimientos de dinero y pide que se efectúen depósitos.

Esto sugiere que, pese a estar privado de libertad, mantenía interés en conocer el estado de esos recursos e impartir instrucciones sobre su manejo. Por otra parte, en capturas del perfil de Snapchat de Moscoso aparecen mensajes que, aparentemente, Salmerón hacía llegar a Vargas.

Uno de ellos detalla la existencia de ₡7.500.000 en préstamos y explica la composición de ese monto: dinero proveniente de trabajo, sumas ya prestadas y efectivo entregado por una persona identificada como "primo".

El mensaje también especifica cuánto capital permanecía prestado y cuánto correspondía a dinero recibido previamente. Según los investigadores, esto evidenciaría que Salmerón llevaba un control de esos fondos y reportaba su estado a Sobrino.

La comunicación también hace referencia a apartamentos, algunas unidades que ya estaban listas y trabajos pendientes. Por tanto, los reportes no se limitaban a préstamos, sino que incluían bienes y asuntos administrativos sobre los que Vargas aparentemente recibía información.

El contenido de los mensajes apunta a una dinámica en la que Salmerón informaba sobre préstamos, dinero, inmuebles y gestiones pendientes de la organización; Vargas revisaba esos datos y posteriormente solicitaba explicaciones o instrucciones sobre movimientos y depósitos.

En ese intercambio, Moscoso habría facilitado la comunicación entre ambos durante las visitas al centro penitenciario, al trasladar información de Salmerón hacia Vargas y transmitir respuestas o instrucciones de "Sobrino" al exterior.

De acuerdo con la investigación, estas comunicaciones apuntarían a que Vargas mantenía seguimiento sobre asuntos económicos y administrativos desde prisión, mientras Salmerón continuaba gestionando esos recursos y Moscoso habría servido como canal entre ambos.