75 años sin ejército: Así nos marcó una de las políticas más importantes de la historia
Los costarricenses celebramos este viernes 1 de diciembre, 75 años de la visionaria decisión de José Figueres Ferrer y otros líderes de 1948 y 1949, para abolir el ejército nacional.
¿Cómo cambió la idiosincrasia costarricense esta histórica decisión?
Para el historiador Vladimir de la Cruz, el no contar con un ejército nos ha hecho ciudadanos diferentes.
Nos ha hecho menos temerosos del Estado, más civilistas, más pacíficos, más seguros. Cuando hay ejército la gente es insegura, incluso vive con miedo, señala.
Para el sociólogo y escritor Guillermo Acuña, quien también es académico del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional, el acuerdo para eliminar esta organización del aparato institucional costarricense, permitió tomar otras decisiones para transformar la estructura social, económica y productiva del país.
"El interés y el presupuesto que se pudo utilizar para un ejército se asignó a otros aspectos para el crecimiento del país", mencionó.
Esto también ha permitido que la idiosincrasia del costarricense se caracterice por una estructura institucional sólida en materia social y económica.
"En un país con ejército establecido, es una entidad que tiene un rango similar a un ministerio de educación o de salud. Además, que culturalmente, nos ha permitido prescindir de ejercicios que se tornan violentos y autoritarios", comentó Acuña.
Un ejemplo, que fue característico en tiempos de pandemia, fue la figura de soldados en países con ejército, que cuidaban que las personas respetaran las medidas sanitarias.
"Es una maravilla que las madres de Costa Rica sepan que ningún hijo se va a sacrificar en una guerra o a un conflicto armado, muchas veces injusto, como crean los ejércitos artificialmente", agregó de la Cruz.
Otra bendición es que no se tenga que gastar los recursos públicos en armas y sí en educación, obras de infraestructura, salud, entre otras cosas.
"Eso ha permitido que Costa Rica sea un país democrático, avanzado, de un desarrollo social muy grande, mucho mejor que el resto de la región", comentó el historiador.
De la Cruz calificó como un disparate la idea de algunos de pretender crear un ejército para luchar contra el narcotráfico.
"Los ejércitos no son para luchar contra las drogas, porque cuando lo hacen se vuelven carteles que comienzan a comercializar con las drogas y el Estado se corrompe más",
Costa Rica nunca tuvo una cultura militar desarrollada
La historia recuerda que incluso en la época de independencia, Costa Rica no tuvo necesidad de conformar un ejército para combatir a las autoridades coloniales, porque no había un ejército qué derrotar.
De la Cruz explica que durante todo el Siglo XIX se desarrolló en el país una fuerza militar con batallones, reglamento, leyes, presupuesto, grados militares, hasta que en 1948 se derogó.
Sin embargo, de la Cruz menciona que desde el primer jefe de Estado, Juan Mora Fernández, se establecieron mílites a los militares.
Un ejemplo de esto es que si cometían delitos serían juzgados en los tribunales civiles y no por medio de un fuero militar especial.
"Desde ahí ya se metieron controles a los militares", reafirmó.
Para 1850, con la llegada de Juan Rafael Mora Porras, el ejército costarricense cobró una nueva dimensión. Incluso se creó una agencia militar, se trajo a un experto polaco para capacitar a las tropas y en ese se dio la guerra contra los filibusteros.
Esto obligó a establecer un ejército "popular, nacional, libertador", que generó, en palabras del experto, "batallas gloriosas y épicas".
"De la guerra del 56, el ejército salió fortalecido, hubo héroes, leyendas militares, que se conmemoran, pero aun con todo esto alrededor, no se desarrolló una cúpula militar que tuviera un peso político importante", comentó el historiador.
Luego, en 1870, con Tomás Guardia, se estableció un código militar donde se les sometió a un control político y civil e impedirles que formaran parte en la vida política, es decir, no podían, los militares, ser candidatos a puestos de elección popular.
En 1902, en un intento de golpe de Estado, hizo que Ascensión Esquivel le quitara los cañones de guerra que tenía el escudo de Costa Rica.
"Con eso se fue formando una cultura antimilitarista, a eso súmele que durante todo el Siglo XIX y buena parte del Siglo XX, la inmensa mayoría de los gobernantes fueron educadores, abogados, economistas, médicos, excepción solo dos militares, no hubo una traducción militar que destacar", agregó de la Cruz.
"Esto condujo a crear un sentimiento antimilitarista, civilista y pacífico. Además, la constitución del Estado, con sus instituciones, comenzaron a funcionar desde 1824. Eso le dio estabilidad a la estructura de los poderes", agregó.
De la Cruz señala que esto generó una solidez al Estado de Derecho, es decir, que todo funciona de acuerdo a las leyes y que las autoridades se someten a ellas, y no se privilegia la fuerza.
Para 1923 se crea el Ministerio de Seguridad y ya para ese momento el ejército era una institución débil.
Para 1948 el ejército era una institución débil, desgastada, sin un papel importante, no pudo ganarle una solo batalla a las fuerzas de Figueres Ferrer.
Fue así como 1 de diciembre del 1948, la Junta Fundadora entrega oficialmente el Cuartel Bellavista, a la Universidad de Costa Rica, tras un acuerdo previo, para que se hiciera un museo, y es ahí cuando José Figueres Ferrer le dio el mazazo a una columna y quedó el sellado como el momento donde se abolía el ejército en el país.
La ratificación de la abolición quedó plasmada en papel con la aprobación de la Constitución Política del 1949, el 7 de noviembre de ese año.

