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5 hábitos para no sufrir de “corazón rígido”

Ejercicio, dieta adecuada, descanso y vacunación contra gripe y neumococo entre algunas otras recomendaciones.

Por Libia Solano | 2 de Oct. 2023 | 5:55 am

(CRHoy.com). El síndrome del corazón rígido o amiloidosis cardíaca es una enfermedad grave, progresiva y hasta compleja, que surge por el depósito anormal de la proteína amiloide en el tejido cardiaco, interfiriendo en el correcto funcionamiento del corazón. Si bien no se puede prevenir ni tampoco evitar su desarrollo, existe una serie de hábitos cardiovasculares que el paciente puede aplicar, los cuales contribuyen a minimizar los efectos de esta enfermedad.

Una de las consecuencias más importantes del síndrome del corazón rígido es la pérdida de eficiencia del corazón, ya que se disminuye la capacidad de irrigar sangre al organismo; de hecho, entre un 10% a 15% de los casos con insuficiencia cardíaca (IC) tienen como origen la amiloidosis. 

1- Un primer hábito que este tipo de pacientes puede comenzar a practicar es el ejercicio, el cual está siendo aceptado como una opción viable en el manejo médico, incluso en personas con insuficiencia cardiaca.

2- De la mano del ejercicio viene la dieta cardiosaludable. Es decir, aquella que incluye frutas, cereales, legumbres, pescado y verduras, y minimiza el consumo de alimentos con alto contenido de grasas trans, colesterol y sal. Por ejemplo, se sugiere usar el limón, ajo, vinagre y la pimienta como condimentos para sustituir la sal.

3- Otro de los hábitos cardiosaludables valiosos que pueden implementar los pacientes con amiloidosis cardíaca es vacunarse; específicamente, contra el neumococo y cada año contra la influenza. 

4- Tomar la medicación de acuerdo con lo recetado por el médico es una recomendación que se debe seguir siempre. En caso de que el paciente olvide alguna toma, se aconseja no doblar la dosis en la toma siguiente. Tampoco, se debe abandonar el tratamiento ni mucho menos automedicarse.

5- Reduzca y controle el estrés, visite a su médico tratante cualquier cambio que afecte su salud: retención de líquidos, confusión, mareos, taquicardias, sensación de falta de aire y latidos del corazón rápidos e irregulares, entre otros. Asimismo, deben seguir revisiones periódicas con un electrocardiograma y análisis de sangre, al menos, dos veces por año.

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