385 mil estudiantes asisten a centros educativos sin biblioteca

Fines ilustrativos
385 mil estudiantes de escuela y colegio asisten a centros educativos que no cuentan con biblioteca, según datos de una auditoría interna del MEP publicada en 2026.
El estudio identificó 3.579 centros educativos sin este servicio, mientras que otros 941 sí disponían de una biblioteca. Esto significa que cerca de 8 de cada 10 centros educativos analizados no tenían el espacio.
La brecha de bibliotecas entre zonas rurales y urbanas
Porcentaje de centros educativos con y sin biblioteca, según zona, 2024
Zona rural
Con biblioteca: 9,3%
Sin biblioteca: 90,7%
Zona urbana
Con biblioteca: 41,8%
Sin biblioteca: 58,2%
Fuente: Auditoría Interna del MEP, Informe 12-2026.
La brecha es mucho mayor en las zonas rurales, donde apenas el 9,3% de los centros educativos tenía biblioteca. En las zonas urbanas, la cobertura alcanzaba el 41,8%.
Los datos de cobertura corresponden a 2024 y forman parte de una auditoría que analizó, durante el periodo 2024-2025, la gestión del departamento del Ministerio de Educación Pública (MEP) encargado de las bibliotecas escolares y los Centros de Recursos para el Aprendizaje.
Entre los centros analizados se contabilizaron 1.264 escuelas unidocentes, además de centros con aulas integradas y otras modalidades dirigidas a poblaciones con condiciones particulares.
¿Qué pierde un estudiante sin una biblioteca?
La falta de una biblioteca en el centro educativo reduce las oportunidades de los estudiantes para desarrollar la lectura, investigar y aprender a buscar y analizar información, explicó Daniela Rodríguez Valerio, profesora de la Escuela de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la UCR.
Estos espacios no se limitan al préstamo de libros. También permiten acceder a materiales para realizar trabajos, recursos didácticos, Internet y otras fuentes de información que complementan lo aprendido durante las clases.
Rodríguez explicó que las bibliotecas también enseñan a los estudiantes a seleccionar la información que necesitan y distinguir cuáles fuentes son confiables, habilidades que pueden utilizar tanto durante sus estudios como fuera de las aulas.
"Tener un acceso limitado a bibliotecas en los centros educativos de Costa Rica nos va a reducir las oportunidades para desarrollar el pensamiento crítico y también las habilidades de investigación", explicó Rodríguez.
Otro de sus aportes está en el fomento de la lectura. La especialista explicó que las bibliotecas acercan los libros a los estudiantes y permiten trabajar la lectura como un hábito, más allá de utilizarla únicamente para cumplir con tareas académicas.
Rodríguez señaló que la falta de estos espacios también puede aumentar las diferencias entre estudiantes, debido a que no todos cuentan con las mismas posibilidades de acceder a información y recursos fuera del centro educativo.
MEP no define dónde se necesitan nuevas bibliotecas
El MEP no cuenta con una estrategia para planificar la apertura de nuevas bibliotecas, determinó la auditoría.
En la práctica, la apertura de una biblioteca depende de que la dirección de cada centro educativo tome la iniciativa y solicite el servicio. Posteriormente, el departamento encargado revisa si se cumplen las condiciones necesarias para abrirla.
La auditoría encontró que desde 2020 no se gestionan de manera sistemática nuevas solicitudes para crear plazas destinadas a las bibliotecas. El último intento identificado contempló 58 centros educativos, pero la propuesta fue rechazada debido a restricciones presupuestarias.
Después de ese intento, el MEP tampoco realizó estudios para determinar cuáles centros deberían tener prioridad según la cantidad de estudiantes, sus condiciones de vulnerabilidad o las diferencias de acceso entre distintas zonas del país.
Para la Auditoría Interna, esta falta de criterios limita la posibilidad de llevar nuevas bibliotecas a los centros con mayores necesidades y mantiene las diferencias de acceso entre territorios.