26 años de cárcel para vecino que asesinó a Luany Salazar
Alias "Hippie", de 39 años, fue además encontrado culpable de la sustracción de un celular
(CRHoy.com) Kenneth Enrique Mejía Chavarría, alias "Hippie", fue condenado a 26 años de prisión por el asesinato de su vecina, Luany Valeria Salazar Zamora, ocurrido el 10 de junio de 2020, en la casa del primero, en Linda Vista de Río Azul, en La Unión.
La decisión fue comunicada la mañana de este miércoles por los jueces Ligia Lacayo Rosales, Julio Badilla Calderón y Joaquín López Bolaños, del Tribunal Penal de Cartago, al terminar el nuevo juicio por el homicidio de la joven de 23 años.
El castigo impuesto al encartado incluye una pena de 25 años de cárcel por homicidio calificado y 1 año de prisión por hurto simple tras la sustracción de un teléfono Huawei, propiedad de la víctima.
Durante las conclusiones, el martes, la fiscala Karolina Martínez Solano pidió 31 años de cárcel (30 por el homicidio y 1 por el hurto), mientras que el representante de la familia de la ofendida, Joseph Rivera Cheves, solicitó 50 años (35 por el asesinato y 15 por el robo), precisamente la sanción más severa a la que se exponía el endilgado así como la pena máxima prevista en Costa Rica.
En el debate se logró establecer que el 9 de junio de 2020, Salazar Zamora se encontraba en compañía de su amiga, Katherine Urbina Garita, y el novio de esta, Mauricio Espinoza Mosquera, conocido como "Toledo", en una fiesta en la casa de este último. En determinado momento, y después de haberla acosado en parte de la tarde, Mejía Chavarría llegó al lugar con cervezas y con un cigarrillo de marihuana, a fin de compartir con la joven, quien se encontraba bajo los efectos del alcohol.
Avanzada la noche, el imputado le propuso un negocio a la joven que tenía que ver con un anillo, por lo que le pidió que lo acompañara a su casa, en Linda Vista de Río Azul, en La Unión; misma que quedaba a unos 15 metros de la vivienda de la víctima.
Una vez en el sitio, el encartado actuó "sobre seguro" -al mantener el pretexto del supuesto pacto- y consiguió llevar a la joven hasta su habitación, en el segundo piso de la vivienda, en la que únicamente estaba la abuela del endilgado, de apellidos Centeno Centeno. Esta última tiene un impedimento para caminar y en ese momento tomaba pastillas para dormir, circunstancia que el asesino aprovechó para cometer el acto.
Al llegar a su cuarto, Mejía Chavarría "de manera completamente sorpresiva e imprevisible" le propició una herida en el cuello con una cuchilla que mantenía oculta en medio de una ropa. Posteriormente le ocasionó cinco heridas más, en la misma parte del cuerpo así como en la cara de Salazar Zamora.
Según la Fiscalía no existía ningún tipo de conflicto o hecho generador entre ellos. Mejía Chavarría, con el fin de dar muerte a la ofendida y apoderarse de sus bienes, mediante la utilización de un objeto no determinado, pero con capacidad punzocortante, propició una herida en el cuello.
La joven no ofreció ningún tipo de resistencia ni tampoco pudo solicitar ayuda tras el ataque, producto de lo cual falleció en el sitio, en virtud de una lesión en la cara lateral del cuello que derivó en la laceración de la yugular.
Una vez que se concretó el homicidio, "Hippie" tomó el celular Huawei de la ofendida y, "con el fin de procurarse impunidad, trasladó el cuerpo sin vida al cuarto de pilas, donde la envolvió con un plástico negro y lo sujetó con cinta adhesiva, para luego enterrarlo en una jardinera del patio trasero de la vivienda. El cadáver fue encontrado en ese sitio una semana después, durante una búsqueda organizada por familia de la joven.
Mejía Chavarría fue capturado por la Fuerza Pública al día siguiente del hallazgo, mientras salía de una vivienda en San Pablo, a la cual se había trasladado, ante el asedio de sus vecinos. Desde ese momento, el encartado permanece en prisión preventiva.
Ese mismo día, la Policía Judicial ingresó en la vivienda del sospechoso, donde con pruebas de luminol -químico que reacciona con la hemoglobina y libera destellos azules al exponerse a luz negra en la oscuridad- fue posible encontrar sangre a lo largo de la casa, así como de un arma blanca y un arete de la ofendida.
En un primer juicio, que acabó el 12 de julio de 2021, el encartado fue sentenciado a 19 años de prisión, luego de que el mismo órgano jurisdiccional, con una conformación distinta, lo encontrara responsable de un homicidio simple y un robo simple.
Sin embargo, desde ese día, los allegados de la víctima, representados por el abogado Joseph Rivera Cheves, insistieron en aumentar el castigo ordenado contra el autor del homicidio, por considerar que en los hechos medió alevosía y, consecuentemente, corresponde calificarlos en su modalidad agravada. Con esto se pretendía ampliar las penas contra el perpetrador del crimen hasta los 50 años de prisión (máxima sanción posible en Costa Rica). En ese sentido, el querellante planteó una apelación que fue acogida en el voto 2022-131 del Tribunal de Apelación de Sentencia Penal de Cartago, que anuló lo resuelto y ordenó el nuevo contradictorio, que acabó este miércoles.

