Reformas, protestas y crisis marcan los primeros meses de Rodrigo Paz en Bolivia
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Rodrigo Paz asumió la presidencia de Bolivia en medio de una severa crisis económica, marcada por alta inflación, escasez de dólares y problemas en el abastecimiento de combustibles.
- En sus primeros siete meses impulsó recortes al aparato estatal, reformas de transparencia, el levantamiento gradual de subsidios y un acercamiento diplomático con Estados Unidos.
- Su gestión enfrenta protestas, desgaste político y la influencia persistente de Evo Morales, quien sigue siendo una de las figuras más relevantes del escenario político boliviano.
Rodrigo Paz llegó a la presidencia de Bolivia con la promesa de sacar al país de una de las peores crisis económicas de las últimas décadas. Sin embargo, sus primeros siete meses de gobierno estuvieron marcados por decisiones de alto impacto, protestas sociales, tensiones políticas y la persistente influencia del expresidente Evo Morales.
Desde que asumió el cargo el 8 de noviembre de 2025, Paz impulsó recortes al aparato estatal, reformas de transparencia, cambios en la política de subsidios y un acercamiento diplomático con Estados Unidos. Al mismo tiempo, enfrentó bloqueos, huelgas y cuestionamientos por el costo económico de sus medidas.
La crisis que heredó
Paz recibió una economía bajo fuerte presión.
La inflación superaba el 20%, las reservas internacionales se encontraban en mínimos históricos y la escasez de dólares afectaba tanto a empresas como a consumidores.
A ello se sumaban problemas en el abastecimiento de combustibles, que provocaban largas filas en las estaciones de servicio y reflejaban las dificultades del Estado para financiar las importaciones de gasolina y diésel.
El Gobierno también heredó un modelo económico golpeado por la caída de los ingresos provenientes de las exportaciones de gas natural, durante años una de las principales fuentes de divisas del país.
Las reformas de choque
Ante ese escenario, Paz apostó por una estrategia de ajuste y reorganización estatal.
Una de sus primeras medidas fue ordenar una auditoría integral de la administración pública, a la que denominó una "autopsia administrativa", para investigar posibles irregularidades de gobiernos anteriores.
También redujo el gabinete ministerial a 14 carteras con el objetivo de disminuir el gasto público y mejorar la eficiencia estatal.
Su administración impulsó además un sistema digital centralizado para las compras públicas, presentado como una herramienta para fortalecer la transparencia y combatir la corrupción.
En el frente internacional, restableció plenamente las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y emprendió una ofensiva para atraer inversiones y mejorar la imagen del país ante organismos financieros.
La decisión más polémica llegó con el levantamiento gradual de los subsidios a los combustibles. El Gobierno defendió la medida como necesaria para aliviar las finanzas públicas, mientras sus críticos advirtieron sobre el impacto en el costo de vida.
Protestas y tensión política
Las reformas encontraron una fuerte resistencia.
Durante los primeros meses de gestión, sectores vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS) encabezaron bloqueos de carreteras, huelgas y manifestaciones contra las políticas económicas del Ejecutivo y las investigaciones abiertas contra exfuncionarios.
Tras más de 50 días de bloqueos, las autoridades lograron reabrir más de un centenar de puntos de cierre en carreteras nacionales y restablecer el tránsito de personas y mercancías.
También alcanzaron acuerdos con la Central Obrera Boliviana (COB), lo que permitió reducir parte de la tensión social. Sin embargo, los costos económicos fueron elevados.
Evo Morales sigue marcando agenda
Aunque dejó la presidencia años atrás, Evo Morales continúa siendo una figura determinante en la política boliviana.
El exmandatario conserva influencia entre sindicatos, movimientos sociales y sectores afines al MAS. Desde su nuevo partido, EVO Pueblo, mantiene una posición crítica hacia la administración de Paz.
Para el Gobierno, Morales representa uno de los principales polos de oposición y una figura con capacidad para movilizar sectores descontentos.
Su presencia constante en el debate público convirtió la relación entre ambos líderes en uno de los principales focos de tensión política durante estos primeros meses de gestión.
El reto de consolidar el cambio
Siete meses después de asumir el poder, Rodrigo Paz enfrenta el desafío de demostrar que sus reformas pueden traducirse en estabilidad económica y mejoras concretas para la población.
La reducción de la inflación, la recuperación del abastecimiento de combustibles, la atracción de inversiones y la gobernabilidad aparecen como las principales pruebas para una administración que, pese a su corto recorrido, ya enfrenta un escenario marcado por la polarización y el desgaste político.

