¿Qué hay detrás de la creciente cacería contra homosexuales en Senegal?

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- Senegal vive una escalada de persecución contra la comunidad LGBTIQ+, con decenas de detenciones recientes, exposición pública de los acusados y un clima de violencia que ha provocado linchamientos y forzado a muchos al exilio.
- El gobierno impulsa un endurecimiento histórico de las penas: el primer ministro Ousmane Sonko promueve una reforma para elevar hasta diez años de cárcel las condenas por relaciones entre personas del mismo sexo y castigar también la "apología" de la homosexualidad.
- La ofensiva genera alarma internacional y regional: organizaciones como Human Rights Watch advierten sobre una deriva represiva con impacto más allá de sus fronteras, en un contexto donde otros países africanos también han endurecido su legislación contra la diversidad sexual.
Senegal atraviesa una cacería sin precedentes contra la comunidad LGBTIQ+, forzando a muchos de sus miembros al exilio.
En las últimas semanas, la detención de decenas de hombres, sumada a linchamientos públicos y discursos de odio en medios de comunicación, desató una crisis de derechos humanos.
El clímax de esta situación llegó cuando el primer ministro, Ousmane Sonko, presentó un proyecto de ley para duplicar las penas de cárcel por mantener relaciones con personas del mismo sexo, elevando el castigo hasta a diez años de prisión.
El detonante: una cacería pública y mediática
La chispa de la actual crisis se encendió a principios de febrero, cuando la gendarmería de Dakar, la capital del país, detuvo a 12 hombres, entre ellos dos celebridades locales y un conocido periodista.
Desde entonces, se han reportado arrestos casi a diario, elevando la cifra a por lo menos 30 personas privadas de libertad. Las detenciones no han sido discretas, los nombres de los acusados divulgan y las autoridades inspeccionan sus teléfonos celulares en busca de pruebas.
A la persecución policial se suma una virulenta campaña mediática y social. Varios medios de comunicación han publicado titulares sensacionalistas tildando a los detenidos de "peligros ambulantes", acusándolos incluso de transmitir voluntariamente el VIH.
Esta retórica alimenta la violencia en las calles y en las redes sociales, donde proliferan videos de agresiones físicas contra personas sospechosas de ser homosexuales.
Según defensores de derechos humanos, se trata de verdaderos "linchamientos públicos", recordando episodios macabros recientes, como el ocurrido en octubre de 2023 en la ciudad de Kaolack, donde una turba exhumó el cadáver de un hombre presuntamente gay, lo arrastró por las calles y lo quemó en la plaza pública.
De un delito menor a una condena severa en Senegal
Para comprender el alcance de estas medidas, es vital retroceder a la historia legal del país. Tras independizarse de Francia en 1960, Senegal instauró el Código Penal de 1965. Su artículo 319 prohíbe explícitamente los "actos contra natura" entre personas del mismo sexo, estableciendo penas de entre uno y cinco años de cárcel, además de multas económicas.
Sin embargo, el nuevo proyecto de ley respaldado por el gobierno del primer ministro Ousmane Sonko y su partido busca endurecer drásticamente este panorama.
La iniciativa, que ya fue aprobada por el Consejo de Ministros y está a la espera de ser votada en la Asamblea Nacional, pretende duplicar las penas para que oscilen entre cinco y diez años de prisión. Además, impone la pena máxima en casos que involucren a menores de 21 años y eleva las multas hasta 10 millones de francos CFA (aproximadamente $18.000), una cifra impagable para la mayoría de la población.
El texto legal también da un paso más allá al penalizar la "apología" o promoción de la homosexualidad con condenas de tres a siete años de cárcel. Según las autoridades, cualquier organización, película o escrito que fomente lo que denominan "filosofía LGBTIQ+" caerá bajo el peso de la ley. Como medida para supuestamente evitar abusos, el texto incluye castigos de dos a tres años de cárcel para quienes acusen a otros de homosexualidad sin pruebas.
El peso de la religión y la retórica anticolonial
El endurecimiento de la persecución no es un hecho aislado, sino el resultado de un contexto social profundamente enraizado. Senegal es un país de mayoría musulmana, altamente practicante, donde la homosexualidad es vista por gran parte de la sociedad como una desviación inaceptable. Durante años, asociaciones religiosas han presionado en las calles exigiendo la criminalización total de las relaciones entre personas del mismo sexo.
A esto se suma un fuerte componente geopolítico. En Senegal, la defensa de los derechos LGBTIQ+ es frecuentemente denunciada como una imposición de valores occidentales. El primer ministro Sonko capitaliza este sentimiento, acusando a los países occidentales de fomentar controversias y criticando a la oposición local de querer complacer a sus "amos occidentales" al oponerse a la represión. Incluso Denis Ndour, el presidente de la Liga Senegalesa de Derechos Humanos, respaldó el aumento de las penas, calificó a los homosexuales de "enfermos" y argumentó que el respeto a las normas locales impide aceptar la homosexualidad.
Reacciones, exilio y la advertencia internacional a Senegal
El clima de terror provoca que la comunidad LGBTIQ+ local viva en la clandestinidad y busque desesperadamente huir del país. Activistas informan que están ayudando a personas a escapar hacia la vecina nación de Gambia.
Organizaciones con sede en Francia, como STOP Homophobie, reportan un incremento dramático en las solicitudes de asilo por parte de senegaleses que enfrentan violencia, amenazas y la expulsión de sus propios hogares.
A nivel internacional, organizaciones como Human Rights Watch (HRW) han encendido las alarmas. Alex Müller, directora de cuestiones LGBTIQ+ de HRW, calificó las acciones del gobierno como "homofobia política", sugiriendo que el gobierno utiliza a esta minoría como chivo expiatorio para desviar la atención de otros problemas nacionales, como la grave crisis de deuda que atraviesa el país.
Un preocupante efecto dominó en África
Las implicaciones de esta ola represiva trascienden las fronteras de Senegal y manchan su imagen como una democracia estable en la región, al violar múltiples tratados internacionales de derechos civiles y políticos suscritos por el Estado.
Desde 2021, de hecho, Francia dejó de considerar a Senegal como un "país seguro" para la protección de refugiados debido a los riesgos vinculados a la orientación sexual.
Finalmente, el giro autoritario de Senegal se inscribe en una tendencia alarmante a nivel continental. Países como Burkina Faso y Malí han avanzado recientemente en la prohibición total de los actos homosexuales, mientras que Uganda aprobó en 2023 una de las legislaciones más severas del mundo, que incluye la pena de muerte para ciertos actos entre personas del mismo sexo.