¿Qué es un Congreso bicameral y por qué Perú decidió volver a este sistema?

Deputies are pictured on their seats after their swearing-in ceremony at Peru's Congress in Lima on July 24, 2026. (Photo by Connie FRANCE / AFP)

Diputados sentados en sus escaños tras su ceremonia de juramento en el Congreso del Perú en Lima, AFP.

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas: 

  • Perú restableció el Congreso bicameral, con una Cámara de Diputados y un Senado, más de 30 años después de que la Constitución de 1993 eliminara la cámara alta.
  • Los defensores de la reforma sostienen que permitirá revisar mejor las leyes y fortalecer los controles institucionales, mientras sus críticos advierten que podría aumentar el gasto público y ralentizar el proceso legislativo.
  • El impacto de la bicameralidad dependerá menos de la estructura del Congreso que de la calidad de los legisladores, la transparencia institucional y la capacidad para alcanzar acuerdos políticos.

Perú cuenta nuevamente con un Congreso bicameral, tras la entrada en vigor de la reforma constitucional que restablece el Senado luego de más de tres décadas de un Parlamento unicameral.

Con este cambio, el país recupera un modelo legislativo que desapareció con la Constitución de 1993, durante el gobierno de Alberto Fujimori. La reforma reavivó el debate sobre si la existencia de dos cámaras permitirá mejorar la elaboración de las leyes y fortalecer el equilibrio entre los poderes del Estado o, por el contrario, hará más lento el proceso legislativo y aumentará el gasto público.

¿Qué es un Congreso bicameral?

Un Congreso bicameral es un sistema en el que el Poder Legislativo está conformado por dos cámaras que desempeñan funciones distintas y se complementan durante el proceso de formación de las leyes.

En el caso de Perú, una de ellas será la Cámara de Diputados, integrada por 130 legisladores, mientras que la otra será el Senado, conformado por 60 senadores.

Los diputados tendrán la responsabilidad de presentar, debatir y aprobar, en primera instancia, los proyectos de ley, además de ejercer el control político sobre el Poder Ejecutivo.

Una vez aprobado un proyecto, este pasará al Senado para una segunda revisión. Los senadores podrán aprobarlo, introducir modificaciones o rechazarlo.

Además, el Senado asumirá funciones exclusivas relacionadas con el nombramiento y la ratificación de altas autoridades del Estado. Entre ellas figuran la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, el defensor del Pueblo, el contralor general de la República y los directores del Banco Central de Reserva. También deberá ratificar las propuestas del Poder Ejecutivo para cargos como la presidencia del Banco Central de Reserva, la Superintendencia de Banca, Seguros y Pensiones, así como embajadores y altos mandos militares y policiales.

¿Cómo funcionará?

Todo proyecto de ley deberá iniciar su trámite en la Cámara de Diputados. Si recibe el respaldo necesario, será enviado al Senado para una revisión obligatoria.

La cámara alta podrá aprobar el texto, modificarlo o rechazarlo antes de que continúe su trámite hacia el Poder Ejecutivo para su eventual promulgación.

La reforma también redefine la forma en que podrían afrontarse las posibles crisis entre el Ejecutivo y el Legislativo.

La Constitución permite al presidente de la República disolver únicamente la Cámara de Diputados, pero solo en circunstancias específicas. Esto puede ocurrir si el Gobierno solicita al Congreso un voto de confianza para continuar con una política o respaldar a su gabinete y los diputados se lo niegan en dos ocasiones durante un mismo mandato presidencial. También aplica si el Congreso censura a dos Consejos de Ministros distintos.

Si hace uso de esa atribución, deberá convocar de inmediato a elecciones para renovar la Cámara de Diputados. La Constitución también prohíbe ejercer esa facultad durante el último año del mandato presidencial o mientras el país se encuentre bajo estado de sitio.

El Senado, en cambio, no podrá ser disuelto. Si la Cámara de Diputados deja de funcionar de manera temporal, la cámara alta continuará ejerciendo sus funciones y garantizará la continuidad del Poder Legislativo.

¿Por qué desapareció el Senado?

Perú dejó de tener un Congreso bicameral en 1993, un año después del autogolpe de Estado encabezado por el entonces presidente Alberto Fujimori.

Tras disolver el Congreso con apoyo de las Fuerzas Armadas, el Gobierno impulsó una nueva Constitución que sustituyó el sistema de dos cámaras por un Parlamento unicameral.

En ese momento, el Ejecutivo argumentó que el cambio permitiría reducir el gasto público y agilizar la aprobación de las leyes.

Sin embargo, diversos especialistas sostienen que la eliminación del Senado también redujo los controles sobre el proceso legislativo, al desaparecer una segunda instancia encargada de revisar los proyectos de ley antes de su aprobación definitiva.

¿Qué ventajas tendría?

Quienes respaldan la reforma consideran que la existencia de dos cámaras permitirá revisar con mayor profundidad los proyectos de ley y disminuir el riesgo de errores en la legislación.

También sostienen que fortalecerá el equilibrio entre los poderes del Estado, mejorará el análisis de las iniciativas y hará más rigurosos los procesos para designar a las principales autoridades públicas.

¿Cuáles son las críticas?

Los cuestionamientos se centran principalmente en el aumento del gasto público y en la posibilidad de que la tramitación de las leyes sea más lenta al requerir la aprobación de ambas cámaras.

Otro de los puntos más discutidos es que el regreso de la bicameralidad se aprobó pese a que, en el referéndum de 2018 convocado durante el gobierno de Martín Vizcarra, la mayoría de los ciudadanos rechazó esa propuesta.

En aquella consulta, el voto en contra estuvo marcado por la desconfianza hacia el Congreso de ese momento y por el temor de que la reforma incrementara el gasto público o facilitara una eventual reelección de los legisladores.

Por esa razón, quienes se oponen a la reforma consideran que el Parlamento dejó de lado la decisión expresada por los ciudadanos al restablecer la bicameralidad mediante una reforma constitucional, sin convocar a un nuevo referéndum.

¿Beneficia realmente a Perú?

No existe una respuesta definitiva. Mientras algunos especialistas consideran que el regreso del Senado permitirá mejorar la calidad de las leyes y fortalecer los controles institucionales, otros sostienen que el verdadero reto no radica en la estructura del Congreso, sino en la calidad de quienes lo integran.

En ese sentido, la bicameralidad puede ofrecer un mayor nivel de revisión y equilibrio dentro del Poder Legislativo, pero su éxito dependerá del desempeño de los congresistas, de la transparencia de las instituciones y de la capacidad para alcanzar acuerdos políticos.

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