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¿Por qué Kast detuvo 43 decretos ambientales y qué está en juego en Chile?

Por Gustavo Arias | 19 de Mar. 2026 | 5:01 am

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, retiró 43 decretos ambientales impulsados por su predecesor Gabriel Boric, frenando regulaciones sobre calidad del aire, emisiones industriales y protección de ecosistemas.
  • La decisión refleja un giro en la política de Chile: el gobierno prioriza inversión y empleo bajo la lógica de "menos permisos", mientras críticos advierten un debilitamiento de la regulación ambiental y posibles conflictos de interés en el aparato estatal.
  • El impacto es amplio: quedan en pausa normas contra la contaminación, la protección de salares y parques marinos, y planes para especies vulnerables.

Pocas horas después de asumir la presidencia en Chile, José Antonio Kast retiró 43 decretos ambientales impulsados por su predecesor Gabriel Boric, que estaban a punto de entrar en vigencia.

La medida frenó de golpe regulaciones sobre calidad del aire, protección de ecosistemas y conservación de especies.

El choque de visiones: empleo vs. regulación

La decisión de Kast marca un giro frente a la agenda ecológica anterior. Su gobierno apuesta por reactivar la economía y simplificar trámites bajo la consigna de "menos permisos, más inversión".

Para el Ejecutivo, la normativa ambiental actúa como una traba. Por eso justificó el retiro de los decretos como una revisión necesaria para destrabar proyectos. El propio Kast defendió la decisión: dijo que busca priorizar seguridad y empleo, aunque aseguró que respetará la legislación ambiental.

El Ministerio del Medio Ambiente respaldó la medida. Argumentando que era necesario auditar los decretos, en especial porque la administración de Boric ingresó 21 en los últimos días de su mandato.

Lo que está en juego: aire, industria y biodiversidad

El contenido de los decretos suspendidos revela el alcance de la decisión. Entre ellos figura la actualización de la norma de calidad del aire para material particulado fino (MP2,5), un contaminante que provoca miles de muertes prematuras cada año.

También quedaron en pausa límites a emisiones de arsénico en fundiciones de cobre y restricciones a centrales termoeléctricas a carbón. Sin esas normas, las industrias mantienen niveles altos de contaminación.

En biodiversidad, la medida frenó la protección de la Red de Salares —clave para el ecosistema y el litio— y detuvo la creación de parques marinos como el Juan Fernández. Además, dejó sin respaldo planes de conservación para especies como el pingüino de Humboldt y la rana de Darwin.

Reconfiguración institucional y cuestionamientos a Kast

El retiro de los decretos forma parte de un ajuste más amplio. En su primera semana, el gobierno pidió la renuncia de las cúpulas de la Superintendencia del Medio Ambiente, el Servicio de Evaluación Ambiental y el Servicio de Biodiversidad.

La polémica creció porque el subsecretario que firmó la medida, José Ignacio Vial, trabajó antes como abogado de grandes empresas mineras y energéticas.

Desde la oposición y la sociedad civil advierten que la decisión genera incertidumbre jurídica y debilita la institucionalidad ambiental.

Implicaciones: el modelo en disputa

El conflicto va más allá de los decretos. Chile enfrenta una redefinición de su rol como Estado: de regulador ambiental a facilitador de inversión.

En esa línea, el gobierno ya firmó acuerdos con Estados Unidos para asegurar minerales críticos, lo que aumenta la presión sobre territorios mineros.

El resultado es incierto. La estrategia podría impulsar la economía en el corto plazo, pero también agravar conflictos socioambientales y comprometer los ecosistemas.

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