Noruega y Epstein: el escándalo explicado
Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:
- La desclasificación de los archivos Epstein desató una crisis sin precedentes en Noruega, al implicar a funcionarios, diplomáticos de alto nivel y figuras de la Casa Real en vínculos mantenidos después de la condena del financiero por delitos sexuales.
- La justicia noruega investiga posibles delitos de corrupción agravada, con allanamientos y renuncias incluidas: la exdiplomática Mona Juul, su esposo Terje Rød-Larsen y el ex primer ministro Thorbjørn Jagland están bajo escrutinio por presuntos beneficios económicos y favores indebidos.
- El escándalo golpea el corazón del poder simbólico y moral del país, al alcanzar a la princesa heredera Mette-Marit y al presidente del Foro Económico Mundial, erosionando la imagen de transparencia institucional de Noruega.
Noruega, país asociado a la estabilidad institucional, la diplomacia y la transparencia, está en una crisis política sin precedentes. La desclasificación de documentos judiciales en Estados Unidos sobre el caso de Jeffrey Epstein sacudió a la élite de Oslo y abrió una investigación de gran alcance.
Los archivos revelaron una red de contactos que involucra a políticos, altos diplomáticos y miembros de la Casa Real.
La polémica no se limita a la cercanía con Epstein, condenado por delitos sexuales y hallado muerto en prisión en 2019. El foco se centra en la naturaleza y el momento de esos vínculos. Según los documentos, figuras de alto perfil mantuvieron relaciones estrechas, aceptaron beneficios y facilitaron favores años después de la condena del financiero por prostitución de menores en 2008.
Los arquitectos de Oslo bajo sospecha en Noruega
El golpe más visible a la reputación noruega ocurrió esta semana. Økokrim, la unidad policial especializada en delitos financieros, abrió una investigación formal contra Mona Juul y su esposo, Terje Rød-Larsen, figuras clave de la diplomacia noruega.
Ambos adquirieron notoriedad internacional por su papel en los Acuerdos de Oslo de la década de los 90, que buscaron una salida negociada al conflicto entre israelíes y palestinos. La policía allanó un apartamento en Oslo vinculado a la pareja.
Las sospechas apuntan a posibles irregularidades financieras y a la recepción de beneficios indebidos. Medios noruegos informaron que Epstein incluyó en su testamento un legado de $10 millones para los hijos de la pareja. Ese vínculo económico abrió interrogantes sobre eventuales servicios o accesos facilitados al magnate estadounidense.
Las consecuencias políticas no tardaron. El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que Juul renunció a su cargo como embajadora en Jordania e Irak tras admitir un "grave error de juicio". Rød-Larsen, quien en correos privados describió a Epstein como "un ser humano completamente bueno", quedó bajo investigación por presunta complicidad en corrupción. Sus abogados sostienen que el proceso demostrará su inocencia.
Un ex primer ministro y el Comité Nobel
El escándalo también alcanzó a Thorbjørn Jagland, una de las figuras más influyentes de la política noruega reciente. Jagland ocupó los cargos de primer ministro, presidente del Parlamento y presidente del Comité Nobel de la Paz.
La policía lo investiga por sospechas de corrupción grave. Los documentos desclasificados muestran una relación sostenida con Epstein, que incluyó intercambios de correos para coordinar cenas y posibles viajes a la isla privada del financiero en el Caribe. Jagland negó haber visitado ese lugar.
El caso cobra mayor relevancia por el contexto institucional. En 2013, Jagland ejercía como secretario general del Consejo de Europa, organismo encargado de velar por los derechos humanos, mientras mantenía contacto con un delincuente sexual convicto.
Los correos revelan, además, intentos de Epstein por utilizar a Jagland como intermediario geopolítico. En 2018, el financiero solicitó ayuda para concertar reuniones con figuras del Kremlin y mencionó la posibilidad de aportar información sobre Vladimir Putin. Jagland reconoció que el contacto resultó imprudente. La investigación busca determinar si recibió beneficios personales.
La monarquía en crisis
La implicación de la princesa heredera Mette-Marit genera el mayor impacto simbólico. Aunque la policía no la investiga, la divulgación de sus comunicaciones con Epstein provocó una crisis de reputación para la Casa Real.
Mette-Marit reconoció encuentros con Epstein entre 2011 y 2013, cuando él ya figuraba como delincuente sexual registrado. Los correos revelaron un tono de cercanía. En uno de los mensajes más citados, la princesa consultó si resultaba inapropiado usar como fondo de pantalla una imagen de "dos mujeres desnudas llevando una tabla de surf" en la computadora de su hijo adolescente.
También se confirmó que la princesa se alojó en una propiedad de Epstein en Palm Beach, Florida. Tras las revelaciones, Mette-Marit emitió comunicados en los que expresó arrepentimiento y admitió falta de criterio al no investigar el historial del financiero.
El escándalo estalló en un momento crítico para la monarquía. La institución ya enfrentaba desgaste por el proceso judicial contra Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa, acusado de violación y violencia.
Impacto en Foro Económico Mundial
La red de Epstein también alcanzó a la élite económica noruega. Børge Brende, exministro de Exteriores y actual presidente del Foro Económico Mundial, apareció mencionado en los documentos. Brende mantuvo reuniones y comunicaciones con Epstein hasta poco antes de su arresto final en 2019.
El exfuncionario afirmó que conoció a Epstein como un inversor estadounidense y que desconocía la magnitud de sus crímenes. El Foro Económico Mundial anunció una investigación interna independiente.




