Militares hondureños hallan bomba de racimo soviética oculta desde los años 80
Militares hondureños encontraron una bomba de racimo, fabricada en la antigua Unión Soviética, que permanecía oculta entre la maleza en una zona donde operaron grupos armados nicaragüenses en la década de 1980, informó este viernes el Ejército.
Esos artefactos están prohibidos por un tratado internacional debido a su letalidad, pues almacenan cientos de pequeños proyectiles que pueden dispersarse en áreas equivalentes a varios campos de fútbol.
"De haber explotado en la zona, hubiera provocado severos daños", dijo en un video el capitán Mario Rivera, quien detalló que la bomba fue detonada de forma controlada en una zona boscosa de la localidad de San Andrés del Bocay (Olancho), a unos 260 km de Tegucigalpa.
Se estima que la ojiva, de 250 libras y descubierta durante un patrullaje para proteger recursos ambientales, permanecía allí desde la década de 1980, agregó el oficial.
Sin embargo, el Ejército no explicó cómo fue que este explosivo llegó al lugar y tampoco lo vinculó con un grupo específico.
Aunque en Honduras no hubo conflicto armado, sus zonas fronterizas con Nicaragua fueron refugio y centro de operaciones de la "Contra", grupos armados nicaragüenses de derecha que lucharon contra el gobierno sandinista financiados por Estados Unidos.
Además de su letalidad al ser disparadas desde aviones o en tierra, las bombas de racimo representan una amenaza pues las submuniciones que no estallan al impacto permanecen activas por años como minas antipersonas.
