Lula y Flávio Bolsonaro chocan en el último debate antes del balotaje

Por AFP
24 de Oct. 2026 | 10:02 am
Flávio Bolsonaro obtuvo 47,27% de los sufragios, frente a 44,88% para Lula. Foto: AFP.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro empatan con un 50 % de intención de voto, según una encuesta divulgada a días de la segunda vuelta presidencial en Brasil.

En busca de captar indecisos, el presidente brasileño, Lula, y su rival conservador, Flávio Bolsonaro, moderaron el tono este viernes en el último debate televisado, aunque se retaron y acusaron mutuamente de corruptos antes del reñido balotaje del domingo.

El senador, de 45 años e hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta hace casi tres semanas con el 47% de los votos, frente al 45 % del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, de casi 81 años.

Bolsonaro se muestra confiado en sumar a Brasil a la ola conservadora de América Latina, mientras que el mandatario busca la "virada", como llaman los brasileños a una remontada en el fútbol.

Tras un primer debate en el que se insultaron, ambos candidatos se esforzaron esta vez por hablar más de propuestas y se llamaron por sus nombres de pila en los estudios de TV Globo, en Río de Janeiro.

Lula cuestionó la falta de experiencia de su rival, mientras que Bolsonaro lo presentó como un candidato del pasado.

Sin su clásica corbata con los colores brasileños, Lula dijo que "este muchacho" "no conoce Brasil" ni sabe "lo que es el hambre".

Bolsonaro acusó al exsindicalista de dejar un "país quebrado", con "ideas que ya no funcionan", y lo cuestionó: "¿Por qué las cosas están tan caras?".

Lula, quien acaba de adquirir su primer celular, invitó varias veces a la audiencia a "googlear" las afirmaciones de su rival, quien le respondió: "¿Quién gobierna Brasil, tú o Google?".

Ambos candidatos empatan con un 50% de intención de voto, según un sondeo divulgado el jueves por el instituto Datafolha. Hace dos semanas, el senador aventajaba en cuatro puntos al izquierdista.

"Nueve dedos"

El formato, más rígido que el del debate del domingo en TV Band, hizo que los candidatos mantuvieran la distancia física durante las dos horas del programa y redujeran los enfrentamientos directos.

Flávio Bolsonaro recibió críticas en esa ocasión por colocarse a menudo detrás de Lula y negar con la cabeza mientras este hablaba.

Sin embargo, el viernes también hubo momentos de tensión.

Bolsonaro acusó a Lula de entregar beneficios sociales "con una mano y sacarlos con los nueve dedos", en alusión a la amputación que el mandatario sufrió cuando trabajaba como tornero mecánico.

"No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos", respondió Lula, en referencia a las acusaciones contra su rival por sus supuestos vínculos con grupos parapoliciales de Río de Janeiro.

Bolsonaro le pidió disculpas, pero lo desafió: "¿Tú pedirás disculpas al pueblo brasileño que sufre con la inseguridad?".

El hijo de Jair Bolsonaro también lo cuestionó por el costo de la vida, mientras que Lula acusó a su rival de buscar recortar el gasto público siguiendo el ejemplo de la "motosierra" del ultraliberal argentino Javier Milei, quien redujo numerosos programas sociales.

La isla de Richarlison y el whisky

En el último bloque de discusión libre, los candidatos dejaron de lado las propuestas y se lanzaron una serie de acusaciones de corrupción y mentiras.

Lula cuestionó a Bolsonaro por las declaraciones del futbolista brasileño Richarlison, quien acusa al senador de haberle arrebatado los derechos de ocupación de una isla en Río de Janeiro.

"¿Qué gusto tenía ese whisky, Lula? El de la vergüenza", contraatacó el senador, en alusión a un supuesto licor que le habría regalado un empresario detenido en Brasil.

"Seguramente se lo tomó usted", respondió Lula.

El debate llegó al final de una campaña que se intensificó durante la segunda vuelta, tras la sorpresiva victoria del senador en la primera ronda, con promesas de combatir la inseguridad y recortar el gasto público.

El sector que respalda a Lula salió a las calles y se organizó contra el dominio de la derecha en las redes sociales.

Lula, quien aspira a un cuarto mandato no consecutivo, se presenta como defensor de la democracia y apuesta por el rechazo a un regreso de los Bolsonaro al poder.

Batalla judicial

La disputa durante la recta final de la campaña también llegó a la justicia.

Ambos candidatos solicitaron esta semana al Tribunal Superior Electoral que inhabilitara a su adversario por supuestas maniobras ilegítimas en las redes sociales.

La campaña de Lula acusa a Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, de ejercer "injerencia" a favor de Bolsonaro mediante una supuesta "manipulación algorítmica".

La empresa estadounidense niega las acusaciones, aunque admitió "problemas técnicos" que no habrían afectado únicamente a Brasil.