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La elección más tensa en años: por qué Honduras vota entre dudas

Por Gustavo Arias | 30 de Nov. 2025 | 7:43 am

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • Honduras llega a las urnas en un clima de polarización extrema, sospechas de fraude y el peso persistente del narcotráfico sobre la política y las instituciones.
  • Ninguno de los tres candidatos principales despierta entusiasmo y todos arrastran cuestionamientos por corrupción y vínculos con redes criminales, mientras el sistema electoral enfrenta dudas de credibilidad.
  • La intervención de Donald Trump, respaldando a Nasry Asfura, tensó aún más una elección marcada por presiones externas.

 

Honduras vive este domingo una elección crucial. Más de seis millones de ciudadanos acuden a las urnas para decidir el rumbo del país en medio de tensiones políticas, acusaciones de fraude y el peso constante del narcotráfico.

La votación marca un choque frontal entre la izquierda de Libre y la derecha tradicional. La población se mueve entre la desconfianza y un desgaste institucional que se profundiza cada año.

Además de la presidencia, los hondureños eligen designados presidenciales, diputados, representantes al Parlamento Centroamericano y autoridades municipales.

La presidencia se define en una sola vuelta.

Un tablero político sin entusiasmo

Tres proyectos buscan el apoyo de un electorado dividido.

  • Rixi Moncada (Libre): La candidata oficialista, abogada de 60 años, ofrece continuidad y más impuestos a las élites económicas. Sus críticos la ven como parte del eje Cuba–Venezuela y señalan la influencia del expresidente Manuel Zelaya en su campaña.
  • Nasry Asfura (Partido Nacional): El exalcalde de Tegucigalpa, de 67 años, centra su mensaje en "salvar la democracia del comunismo". Su partido carga con la condena en Estados Unidos del expresidente Juan Orlando Hernández por narcotráfico.
  • Salvador Nasralla (Partido Liberal): El presentador de televisión, de 72 años, llega a la contienda tras romper con el oficialismo. Acusa a Libre de preparar un fraude con respaldo de gobiernos aliados.

Ninguno despierta entusiasmo masivo y los tres arrastran acusaciones de supuestos casos de corrupción y vínculos con redes criminales.

El peso del pasado en Honduras

El país llega a las urnas con heridas abiertas. Estados Unidos señala desde hace años a Honduras como una plataforma del narcotráfico rumbo al norte. La condena del expresidsente Juan Orlando Hernández reforzó esa imagen de un Estado infiltrado por redes criminales que operan desde las alcaldías hasta el Congreso.

A ese lastre se suma la fractura política que dejó el golpe de 2009, cuando militares sacaron de su casa a Manuel Zelaya en plena madrugada. Ese episodio todavía divide a la sociedad y marca el tono áspero del debate actual.

La violencia también define el clima electoral. La Mara Salvatrucha y el Barrio 18 controlan barrios enteros y extorsionan a miles de familias. Los homicidios bajaron en los últimos años, pero el gobierno sostiene un estado de excepción que provoca denuncias de abusos y detenciones arbitrarias.

La pobreza agrava el panorama. Seis de cada diez hondureños viven con ingresos mínimos y miles emprenden cada año el viaje hacia Estados Unidos. Las remesas superan los $10.000 millones anuales y funcionan como un sostén silencioso de la economía.

Un proceso electoral bajo sospecha

La campaña avanzó en medio de choques públicos, desconfianza y advertencias sobre un posible fraude.

El Consejo Nacional Electoral arrastra disputas internas y una credibilidad deteriorada. La tensión aumentó cuando las Fuerzas Armadas pidieron acceso a las actas para verificar el conteo. La ley solo les asigna la custodia del material electoral.

El CNE rechazó la solicitud y el gesto encendió alarmas sobre una eventual intervención militar en un escenario conflictivo.

La comunidad internacional sigue el proceso con atención: más de 6.000 observadores vigilan la jornada, Estados Unidos advierte que actuará ante cualquier intento de alterar el resultado y Human Rights Watch alerta sobre la vulnerabilidad del sistema ante presiones políticas y militares.

La intervención de Trump sobre Honduras

La recta final cambió de rumbo cuando Donald Trump pidió el voto para Nasry Asfura. Lo presentó como "el único amigo de la libertad" y lanzó ataques directos contra Rixi Moncada y sus vínculos con gobiernos cercanos a Venezuela.

La elección ocurre en un tablero externo cada vez más tenso.

  • Libre apuesta por su alianza con China, Venezuela y Cuba.
  • La oposición ofrece un giro hacia Washington y una relación más estrecha con Taiwán.

Honduras depende de Estados Unidos para manejar el flujo migratorio y la economía nacional.

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